23/09/2026
Cada 23 de septiembre la Iglesia Católica celebra a San Pío de Pietrelcina, conocido como el Padre Pío, fraile y sacerdote capuchino que recibió los estigmas de Cristo. El 20 de septiembre de 1918, mientras rezaba en el coro, tuvo una visión de Jesús y, al volver en sí, descubrió llagas en sus manos, pies y costado. Él mismo relató que aquellas heridas le causaban un profundo dolor, pero también lo llevaron a ofrecerse a Dios como “una víctima perfecta”.
Sin embargo, la santidad del Padre Pío no estuvo centrada en lo extraordinario de los estigmas, sino en su vida de oración y caridad. Fue un confesor muy buscado por los fieles y, según numerosos testimonios, ayudaba a quienes acudían a él a reconocer sus faltas y acercarse a la misericordia de Dios. También se preocupó por los más necesitados y promovió la creación de la “Casa Alivio del Sufrimiento”, un hospital destinado a sanar “los cuerpos y también las almas”.
San Pío murió el 23 de septiembre de 1968 repitiendo con voz débil “¡Jesús, María!”. Fue canonizado por San Juan Pablo II el 16 de junio de 2002, quien resumió su enseñanza en dos palabras: “Oración y caridad”. Así, la vida del Padre Pío recuerda que la santidad no consiste únicamente en los grandes prodigios, sino en aprender a responder al amor de Dios con una vida entregada a Él y al servicio de los demás.
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