02/02/2026
Gotitas de Fe 01/02/2026
El Salmo 73 nos enseña que el salmista Asaf momentáneamente tuvo envidia de los que no temen a Dios, pero luego desistió; de este salmo voy a enumerar cinco razones por las cuales no debemos envidiar a alguien por “próspero que parezca” pero que vive alejado de Dios:
1. Porque su prosperidad es temporal, el (73: 17) dice: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”; la prosperidad de los que no temen a Dios es temporal, y nunca, por más que acumulen riquezas y bienes materiales, éstos les podrán traer la verdadera felicidad en sus vidas.
2. Porque su corazón está endurecido (73: 4): “Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero”; su corazón está tan endurecido que no se dan cuenta de su condición espiritual, son personas indolentes cuya conciencia la tienen cauterizada.
3. Porque ellos no tienen la presencia de Dios (73: 28): “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”; los que viven alejados de Dios no gozan de la presencia del Señor en sus vidas, y esa es la más grande pérdida para un ser humano.
4. Porque para ellos su fin es ser destruidos (73: 27): “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta”; a los que se alejan de Dios no les espera nada bueno, para el que se aparta solo le espera la destrucción y el juicio eterno.
5. Porque Dios es nuestro refugio y fortaleza (73: 26): “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”; en verdad, hay una incomparable diferencia para los que temen a Dios, pues ellos tienen al Señor como su refugio y fortaleza, y eso es lo más valioso en la vida, por esto Asaf exclama en el (73: 25): “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”.
Oremos: Bendito Padre celestial, ayúdanos a no tener envidia ni a codiciar la vida de los que no te temen; antes bien amado Señor, te rogamos que inclines nuestros corazones para buscarte a ti cada día, y a encontrar nuestra felicidad en tu presencia, esto te lo imploramos en el nombre de Jesús, amén.
Pastor General, Enrique Pineda