22/05/2026
𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄𝐑𝐎𝐒 𝐃𝐄 𝐏𝐀𝐙 𝐘 𝐃𝐄 𝐁𝐔𝐄𝐍𝐀𝐒 𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐈𝐀𝐒
𝑃𝑜𝑟 𝐸𝑠𝑚𝑒𝑟𝑎𝑙𝑑𝑎 𝐴𝑟𝑟𝑖𝑜𝑙𝑎
¡𝘊𝘶𝘢́𝘯 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘯 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻, 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢𝘴! 𝘙𝘰𝘮.10:15
Al leer esta Escritura, es importante observar que revela una expresión de gran apreciación y admiración, reconociendo el valor que tiene a los ojos de Dios la labor de aquellos que anuncian y proclaman las buenas nuevas de paz y publican salvación. En los tiempos antiguos, aquellos mensajeros tenían que recorrer largas distancias para hacer llegar el mensaje, exponiendo así su propia vida hasta cumplir su tarea. Por su parte, el centinela que cuidaba las puertas de la ciudad estaba atento a recibir al mensajero; si traía buenas noticias, el toque de la trompeta se distinguía como una alabanza de victoria que transmitía gozo al corazón del pueblo.
El apóstol Pablo escribe este pasaje con base en la referencia de lo que escribieron los profetas en 𝘐𝘴𝘢𝘪́𝘢𝘴 52:7 ¡𝘊𝘶𝘢́𝘯 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘰𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘪𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘦 𝘢𝘭𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢𝘴, 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻, 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘪𝘦𝘯, 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘶𝘣𝘭𝘪𝘤𝘢 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘦 𝘢 𝘚𝘪𝘰𝘯: 𝘛𝘶 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘪𝘯𝘢! y Nahum 1:15. En ese contexto histórico, el pueblo de Dios estaba siendo oprimido por sus enemigos y ansiaba las tan esperadas noticias de salvación de parte del Señor.
Ha transcurrido el tiempo y el mundo actual se encadena por el pecado hacia la destrucción. Se escuchan noticias con mensajes que transmiten tristeza, falsa paz, aflicción e incertidumbre, sumadas a enfermedades que evolucionan y guerras. Por otro lado, hemos entrado a la era cibernética, la cual ha sido de gran beneficio para difundir la Palabra de Dios al poner los medios a nuestro alcance; sin embargo, esto también ha generado comodidad y conformismo.
Amadas hermanas, consideremos con precisión nuestro llamado como mensajeras del Reino y no descuidemos ese privilegio de honor: llevar esas noticias de alegría y esperanza tan esperadas por aquellos que están siendo oprimidos por diferentes situaciones. Llevemos el Evangelio eterno del Reino, esas buenas noticias que llegan de lejos y que son como el agua fresca para el alma sedienta. Prov. 25:25 Como el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
Así, a los ojos del Señor, seremos esos pies hermosos que, aunque tal vez se encuentren cansados y desgastados, se mantienen firmes y prestos a anunciar por doquier el Evangelio de la paz. Efes. 6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
¡D𝐢o𝐬 𝐭e b𝐞n𝐝i𝐠a!