Local Evangélico El Salvador

Local Evangélico El Salvador Cristianos Congregados en el nombre del Señor Jesucristo en El Salvador, CA.

Saludos a nuestros hermanos y amigos, deseamos anunciar que en horas de esta tarde paso a la presencia del Señor nuestro...
29/03/2026

Saludos a nuestros hermanos y amigos, deseamos anunciar que en horas de esta tarde paso a la presencia del Señor nuestro querido hermano Simón Blanco de la asamblea local de Gavilancito en el departamento de la unión. Su cuerpo será velado en el Local Evangélico de esa misma localidad. Rogamos sus oraciones y consuelo a la familia doliente, como también a los hermanos de la asamblea local.

Invitamos a los amigos y hermanos. Serán bienvenidos todos.
24/03/2026

Invitamos a los amigos y hermanos. Serán bienvenidos todos.

11/01/2026

Parte del grupo de los Sembradores 2026, cantando al Señor en el Local Evangélico de Scandia.

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05/01/2026

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10/11/2025

Nosotros sabemos lo que es ir en contra de los límites. De hecho, recibimos indicaciones de nuestros jefes en el trabajo o de las autoridades y respondemos con el deseo de seguir nuestro propio razonamiento al respecto y hacer nuestra propia voluntad. Con facilidad, terminamos desobedeciendo y justificando nuestras acciones a la vez.

Hace 2700 años, el profeta Isaías describió la voluntad humana así: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino”, Isaías 53.6. Para la oveja es natural alejarse del redil sin tomar en cuenta su propio peligro, y así se aparta por su propio camino. Nosotros también actuamos así: independientes, conforme a lo que nos parece bien o nos hace sentir bien, a pesar de los límites que han sido puestos o en contra de algún buen consejo recibido.

Si cada uno siguiera así su propio camino en cuanto a Dios, ¿podríamos agradar al Dios que nos creó? Después de esta vida, ¿llegaríamos con bien al cielo?

C.S. Lewis, un respetado autor y profesor universitario de Gran Bretaña, dijo: “Solo hay dos tipos de personas al final: aquellos que le dicen a Dios: ‘Hágase tu voluntad’, y aquellos a quienes Dios les dice: ‘Hágase tu voluntad’”. Esta realidad es muy solemne. ¿Qué pasaría si Dios nunca interviniera en nuestras vidas y simplemente continuáramos conforme a nuestra propia voluntad? ¿Cómo terminaríamos si Dios dejara que nos guiáramos solo por lo que nos parece bien o por lo que nos hace sentir “bien”?

La Biblia contesta estas dos preguntas en Proverbios 16.25: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”. ¡Qué tragedia sería persistir en un camino propio en vida y llegar a una eternidad de perdición!

Querido lector, cada uno de nosotros nos hemos rebelado contra Dios y esto trae graves consecuencias. “¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?”, 1 Pedro 4.17. Dios nos advierte que hay un “castigo... [para] los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor”, 2 Tesalonicenses 1.8-9 NBLA.

Sin embargo, Dios “no quiere que nadie se pierda”, 2 Pedro 3.9 RVA, y por eso nos ha comunicado la única manera, su camino, para llegar al cielo. El camino al cielo es una persona, el Señor Jesucristo. Él mismo dijo: “Yo soy el camino… nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14.6. ¿Por qué? Porque “Cristo murió por nuestros pecados”, 1 Corintios 15.3. Creer en Cristo y su sacrificio en la cruz es obedecer al Evangelio. Desobedecer es rehusar creer en el Hijo. La Biblia es clara: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”, Juan 3.36.

¿Seguirá usted su propia voluntad u obedecerá al Evangelio?

Juan Nesbitt

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03/11/2025

Era toda su vida

¡Qué sorpresa cuando leí en un periódico de San Francisco, EE.UU., un informe acerca de una extraña escena en el cementerio de esa ciudad! Había sido sepultado un joven que se mató en un accidente de motociclismo. Esto en sí no era una novedad, pero lo que me pareció extraño fue que la moto en la que se mató fue enterrada con el joven difunto. Su madre, entre sollozos, explicaba: “Era toda su vida”.

Y con esto, uno comienza a pensar. Su vida... una moto. Toda su vida... una moto. La moto lo condujo a la tumba y fue enterrada allí con él. Pero ni un paso más. Porque la moto no lo puede acompañar más allá, a la eternidad, a su encuentro con Dios. Las motos son irrelevantes en la eternidad, y lo mismo puede decirse de muchas otras cosas.

¡Qué trágico que toda la vida gire alrededor de una moto! ¡Menuda cantidad de cosas extrañas que tendrían que ser enterradas con los mu***os en nuestros cementerios! Uno sería enterrado con sus palos de golf, las cañas de pescar y las armas de caza. A otro lo enterrarían con la pelota de fútbol y sus entradas a los partidos de la temporada. A otra con sus recetas, ollas y utensilios de cocina. El sepulcro de algunos contendría su televisor. Para otros, sería su casa, su carro o su barco.

Amigo, si usted fuera enterrado con lo que tiene más importancia en esta vida, ¿qué cosa sería? ¿Qué es “toda su vida”? Quizás necesitamos sentarnos y considerar seriamente qué es lo que constituye toda nuestra vida. El apóstol Pablo dijo: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1.21). Lo que para uno constituye su vida es, en cierto sentido, el “dios” de esa persona. La palabra “entusiasmo” viene de dos palabras: “en” y “teos” que significa dios. Así que, entusiasmo literalmente significa “el dios en usted”.

La tragedia de nuestros tiempos es que tantos han sido conquistados por dioses que en realidad no lo son. No son más que fabricaciones del ingenio humano, pero cuando la pequeña y frágil vida del hombre se termina, esos dioses fallan, porque son inventados por los hombres. ¡Pero hay un Dios verdadero, el Dios viviente, el Todopoderoso! No podría enterrarlo en una tumba, por mucho que quisiera, porque Él es Espíritu, es eterno, y está en el cielo.

Cuando llegue la muerte, el difunto va al sepulcro, pero su alma ya se habrá ido a la eternidad. ¿Qué significará esto para usted? Si es creyente nacido de nuevo, su caso será como dijo el apóstol Pablo: “ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Corintios 5.8). Pero para todos los demás, que no han nacido de nuevo: “horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” (Hebreos 10.31). ¿Ha pensado en esto?

Estimado amigo, es necesario conocer al Salvador, al Dios que no es una imagen de piedra, madera, plata u oro, y que no está enterrado en ningún cementerio. Aunque murió, Cristo resucitó, vive para siempre, y a todo aquel que confía en Él como Señor y Salvador, le perdonará todos sus pecados, le dará vida eterna, y lo llevará al cielo a estar con Él. Ninguna vida está “completa” o “entera” a menos que conozca personalmente a Jesucristo como Señor y Salvador. El futuro del creyente no es un nicho ni una fosa, sino el cielo. El único otro destino es el lago de fuego. ¿Cuál será su futuro?

Jesucristo pregunta: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8.36-37).

Carlos Knott

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20/10/2025

Imagínese poder vivir en completa y eterna tranquilidad. Si el Milenio será un tiempo de paz como nunca antes, ¡el estado eterno será aún mejor! Pedro lo describe como “el día de Dios” y luego dice que en “[los] cielos nuevos y [la] tierra nueva... mora la justicia” (2 Pedro 3.12-13).

El apóstol Juan nos da algunos detalles más de cómo va a ser la eternidad en Apocalipsis 21.1-8. Los preparativos ya se habrán culminado: la eliminación del pecado y la muerte (1 Corintios 15.26), el enemigo del alma destruido (Apocalipsis 20.10), los elementos fundidos (2 Pedro 3.12) y la esposa, que es la Iglesia, ya “ataviada para su marido (Cristo mismo)” (Apocalipsis 21.2).

Dios siempre ha querido morar con su pueblo, una verdad que se ve desde la creación de Adán y Eva. Tristemente el pecado ha causado una separación entre Dios y sus criaturas, pero eternamente estarán juntos: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos... y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21.3).

Pero ¡hay mucho más! Todo lo que el pecado produce en nuestras vidas desaparecerá: nunca más habrá lágrimas, ni muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor (Apocalipsis 21.4). Las cosas que nos afligen hoy en día jamás podrán afectarnos en aquel lugar.

El cielo nuevo se refiere a la morada de un pueblo celestial, o sea, la esposa de Cristo, la Iglesia. La tierra nueva será el lugar de un pueblo terrenal, o sea, las compañías de personas que vivían en la tierra durante el Milenio: los creyentes del Antiguo Testamento, junto con los que fueron salvados durante el reino terrenal de Cristo. Habrá una conexión entre ambos grupos, pero a la vez una distinción. La conexión se ve cuando Juan habla de la nueva Jerusalén que desciende del cielo (Apocalipsis 21.2), haciéndonos pensar en la comunicación entre el cielo nuevo y la tierra nueva. La distinción se ve en Efesios 3.15: "toda familia en los cielos y en la tierra”; dos pueblos distintos durante la eternidad.

Actualmente, más del 70 % de la tierra está cubierta por agua, y más del 95 % de esa agua es salada. Obviamente cuando leemos que “el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21.1) nos da a entender que no hay una preocupación por espacio en la tierra nueva.

Piense en el título de Aquel que será preeminente por la eternidad: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin” (Apocalipsis 21.6). Habrá vencido a todo enemigo, y todo habrá sido sujetado a Él eternamente, sin ninguna posibilidad de una rebelión futura.

¿Usted se puede ver disfrutando de una eternidad así en la presencia de Cristo Jesús? Juan termina esta sección dando una lista de pecadores que serán excluidos de aquel lugar por no tener una relación personal con el único Salvador (Apocalipsis 21.8). Allí incluye a los “incrédulos”, los que no hayan creído el mensaje divino. ¡No sea usted uno de ellos! Ponga su confianza en el Señor Jesús.

Marcos Caín
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13/10/2025

El gran trono blanco

“No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7.1) se ha convertido en uno los pasajes más conocidos de la Biblia. Normalmente la gente lo emplea para dar a entender que nadie debería atreverse a juzgarla. Lamentablemente muchas de esas personas ignoran el juicio de Dios que se ejecutará después de la muerte. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9.27).

La Biblia describe en Apocalipsis 20.11-15 el juicio del gran trono blanco. El juez será el Señor Jesucristo, porque Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los mu***os” (Hechos 17.31). También Cristo enseñó que su Padre “le dio autoridad de hacer juicio” (Juan 5.27).

Las personas que comparecerán ante el gran trono blanco son todos los que no serán resucitados en la primera resurrección. Jesucristo enseñó que hay una resurrección de vida y una resurrección de condenación (Juan 5.29). La resurrección de vida (la primera resurrección) es para personas salvas y sucederá en dos etapas: en el rapto (1 Tesalonicenses 4.13-18) y al final de la tribulación (Apocalipsis 20.5). De ellos dice que “vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20.4). De las personas no resucitadas en la primera resurrección dice: “Los otros mu***os no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años” (Apocalipsis 20.5).

Las palabras “y la muerte y el Hades entregaron los mu***os que había en ellos” (Apocalipsis 20.13) indican que esta es la resurrección de condenación. En este juicio, todos los que mueran sin tener sus pecados perdonados serán resucitados, no para decidir su culpabilidad, sino para asignar la justa sentencia que merecen. Por eso los libros serán abiertos. Uno de los libros es el libro de la vida, que es un registro de todos los que han recibido la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo. Otros libros que serán abiertos contienen las obras de los condenados. No son buenas obras, porque la Biblia enseña que las personas no regeneradas “no pueden agradar a Dios” (Romanos 8.8). Las obras registradas comprobarán la justicia de la sentencia, que es ser “lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20.15) donde los condenados “serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20.10).

Lo bueno es que hoy Dios quiere salvarlo a usted de su pecado. “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3.17). Jesucristo murió en la cruz en el lugar del culpable pecador y promete que, si usted confía en Él, será liberado de este juicio. Cristo dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida (Juan 5.24).

Jasón Wahls
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06/10/2025

¡Cuidado! Hay un ladrón que lo quiere robar. Jesucristo advirtió que “luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra [de Dios], para que no crean y se salven” (Lucas 8.12). El diablo sí existe y no quiere que usted sea salvo de sus pecados. Por eso, hará todo lo posible para que esto no suceda.

En el pasado el diablo engañó a Eva, haciéndola dudar de la palabra de Dios cuando le preguntó: “¿Conque Dios os ha dicho?” (Génesis 3.1). Tristemente Eva le hizo caso y desobedeció a Dios. Luego Adán también pecó (Génesis 3) y como resultado vino la muerte (Romanos 5.12). Por eso Jesucristo dijo del diablo: “Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8.44).

En el presente Satanás ejerce muchísimo poder en nuestro mundo. Él es el tentador que busca hacernos pecar (Mateo 4.3), se disfraza como ángel de luz para engañar (2 Corintios 11.14-15), es el dios de este siglo que ciega a los incrédulos para que no crean el Evangelio para ser salvos (2 Corintios 4.4), es el príncipe de la potestad del aire que guía el curso de este mundo (Efesios 2.2), y es el adversario que, “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5.8).

En el futuro su poder culminará durante los siete años de la tribulación descritos en el libro de Apocalipsis. Durante ese tiempo de juicio divino el diablo le dará poder a dos hombres para que hagan grandes señales, incluso que descienda fuego del cielo. Los milagros que ellos hagan engañarán a los moradores de la tierra, y como resultado los hombres adorarán al diablo mismo (Apocalipsis 13.1-18).

Al final de la tribulación, cuando venga el Señor Jesucristo, el diablo será atado en el abismo por mil años mientras Cristo reina en la tierra (Apocalipsis 19.11-20.6). Al terminar los mil años del reino de Cristo, el diablo será suelto de su prisión y engañará a las naciones para su última rebelión contra Dios. De ahí el diablo será lanzado al lago de fuego para ser atormentado día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20.7-10).

La buena nueva es que Jesucristo vino “para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3.8). Por eso, Cristo murió en la cruz “para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (este es el diablo), y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud” (Hebreos 2.14-15 RVA). Ahora mismo Dios promete que usted puede ser libre de sus pecados y tener la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo. No sea engañado. Créale a Dios. Jesucristo dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5.24).

Jasón Wahls
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29/09/2025

Un evento muy solemne en el programa profético de Dios será el juicio de las naciones.

La finalidad
Este evento será lo opuesto al rapto, pero igualmente un parteaguas permanente. En el rapto los incrédulos se quedarán en la tierra mientras los salvos irán al cielo (1 Tesalonicenses 4.13-18). En el juicio de las naciones, los salvos se quedarán en la tierra y los incrédulos irán al castigo eterno.

En Mateo 25, Cristo explicó que el juicio de las naciones acontecerá “cuando el Hijo del Hombre (Cristo) venga en su gloria” y se siente “en su trono de gloria” (Mateo 25.31). Después del rapto, habrá siete años horribles, cuya última mitad (3.5 años) es llamada la gran tribulación. Al final de ese tiempo, Cristo llegará para establecer su corte suprema en Jerusalén y “serán reunidas delante de él todas las naciones” (Mateo 25.32).

La figura
Cristo explicó en Mateo 25 que este juicio será como una escena pastoral donde todos los animales llegan al pastor para entrar al redil. Normalmente el pastor tendría dos lugares preparados, uno para las cabras y otro para las ovejas. Así será en aquel día: Cristo tendrá listo el “castigo eterno” (v. 46) para los que no son salvos (las cabras) y su “reino preparado” (v. 34) para los que sí son salvos (las ovejas). Entonces, cada persona que comparezca ahí recibirá acceso directo al reino milenario de Cristo o será enviado al “fuego eterno” (v. 41).

Los falsos
Cristo anticipó que habrá muchas sorpresas en el juicio de las naciones. Incluso Él dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7.21). Aunque habían hablado en su nombre y habían hecho milagros en su nombre, el Juez les dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7.23). Nadie va a poder engañar a Cristo jamás, ni hoy ni en aquel día.

El fruto
La Biblia declara claramente que la salvación “no [es] por obras”, sino “para buenas obras” (Efesios 2.9-10) y que “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7.16). Por lo tanto, todos “las ovejas” llegarán ante Cristo habiendo recibido el perdón de sus pecados antes durante la tribulación. Lo recibieron solamente “por medio Él” (Hechos 10.36) y su sacrificio en la cruz. Entonces, Cristo revisará las evidencias de salvación que se ha visto en ellos: su compasión hacia los que Él llama “mis hermanos (los judíos)” (Mateo 25.40). Su bondad hacia Cristo y su pueblo no los salvó, sino que es una muestra (fruto) de la realidad de su salvación. Claro, Cristo notará igualmente la falta de buen trato hacia los judíos por parte de los incrédulos, evidencia de que ellos nunca habían recibido la salvación.

Querido lector, sepa que siempre es así: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3.36).

Juan Dennison

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22/09/2025

La palabra Armagedón ha sido el centro de mucha especulación para la humanidad, a tal punto que la industria cinematográfica ha producido diferentes películas para tratar de cautivar a sus audiencias con los aspectos devastadores y cataclísmicos de tal evento. Pero ¿qué dice la Biblia? ¿Será cierto que un evento de este calibre está por delante para la humanidad? ¿Será cierto que habrá una megaconfrontación entre las fuerzas militares unidas de la humanidad y Aquel a quien la Biblia llama el “Rey de reyes y Señor de señores”, seguido por todos sus santos cabalgando sobre caballos blancos?

La respuesta es un contundente “SÍ”, porque así lo declara la Biblia, la inequívoca y firme Palabra de Dios. “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1.19).

La Biblia revela que después de que el Señor Jesucristo venga para arrebatar a los salvados para estar con Él comenzará la Tribulación. Durante este período de siete años, terribles y devastadores juicios divinos se desencadenarán sobre la tierra. Sin embargo, los habitantes de la tierra, en su mayoría, en lugar de buscar a Dios, seguirán el liderazgo del Anticristo.

En este tiempo se levantarán cuatro grandes potencias mundiales que ocuparán el escenario mundial. La potencia occidental, liderada por “el hombre de pecado” (2 Tesalonicenses 2.3), incluso pactará con Israel para protegerla, y se enfrentará, en primera instancia, a una potencia del norte y a otra del sur, que buscan adueñarse de Israel. Estas dos fuerzas, sin embargo, serán derrotadas por Dios mismo sin la intervención de la potencia occidental. Después de su derrota, otra potencia, esta vez del oriente y compuesta por 200 millones de jinetes, vendrá contra Israel (Apocalipsis 9.13-19). Las fuerzas occidentales vendrán a enfrentarlos y se planteará la batalla en la llanura de Megido, o Armagedón. Pero una inesperada intervención desde el cielo evitará la consumación de la batalla entre las partes. Los combatientes mirarán horrorizados cómo aparece en el cielo un caballo blanco cuyo jinete se llama “Fiel y Verdadero” (Apocalipsis 19.11). Lo sigue, en caballos blancos, el ejército celestial, compuesto por todos aquellos que recibieron a Cristo, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio (Apocalipsis 19.11-14).

El apóstol Juan luego nos dice que la bestia y el falso profeta, que lideraban los ejércitos de la tierra, fueron lanzados vivos al lago de fuego, y los demás fueron mu***os con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo (Apocalipsis 9.20-21).

Apreciado lector, este evento es una realidad futura. ¡Qué bendición es poder estar en las filas del ejército celestial! Únete a ese grupo hoy mismo, aceptando a Cristo como tu Salvador personal.

Sidney Turkington

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