28/02/2026
Santo Evangelio
28 de febrero de 2026
Mateo 5, 43-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto".
Palabra de Dios
REFELXIÓN
Este es uno de los Evangelios más exigentes y más hermosos. Jesús nos propone una lógica distinta a la del mundo.
• El mundo dice: ama al que te trata bien.
• Jesús dice: ama incluso al que te hiere.
No se trata de un sentimiento fácil, sino de una decisión del corazón: querer el bien del otro, incluso cuando cuesta.
Amar al enemigo nos hace parecerse a Dios, porque el amor del Padre no es selectivo, es universal.
La perfección cristiana no consiste en no fallar, sino en amar como Dios ama.
MEDITACIÓN PARA NUESTRA VIDA
Este Evangelio nos interpela profundamente:
• ¿Guardo rencor hacia alguien?
• ¿Rezo por quienes me han herido?
• ¿Mi amor depende del trato que recibo?
Jesús no pide sentimientos imposibles, pide un corazón dispuesto a amar, a perdonar y a dejar que Dios sane nuestras heridas. Amar al enemigo no lo cambia solo a él; nos cambia a nosotros.
San Juan Pablo II decía: «No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.». El perdón y el amor al enemigo no son debilidad, son la fuerza del Evangelio.
PROPÓSITO: Hoy puedo vivir este Evangelio con un gesto concreto:
• Orar por una persona con quien tengo dificultad
• Evitar hablar mal de alguien
• Responder con paciencia donde antes respondía con dureza
• Hoy haré un acto de amor por alguien que me cuesta.
ORACIÓN
Padre bueno, Tú amas sin medida y sin condiciones. Enséñame a amar como Tú, a perdonar cuando me cuesta, a bendecir cuando me hieren y a sembrar paz donde hay división.
Haz mi corazón semejante al tuyo, para que mi vida refleje tu amor universal. Amén.