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📚🔥COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPOSITIVO DE MATEO 7:21-23🔥📚✅INTRODUCCIÓN     El pasaje de Mateo 7:21-23 constituye una de las...
27/08/2025

📚🔥COMENTARIO EXEGÉTICO Y EXPOSITIVO DE MATEO 7:21-23🔥📚

✅INTRODUCCIÓN

El pasaje de Mateo 7:21-23 constituye una de las advertencias más solemnes pronunciadas por Jesús en el Sermón del Monte. Estas palabras, dirigidas a una audiencia que incluía tanto a discípulos como a críticos religiosos, revelan la diferencia crucial entre una profesión de fe genuina y una meramente externa. En este comentario, se analizará el texto desde perspectivas exegéticas, históricas y culturales, junto con referencias bíblicas exhaustivas para una comprensión integral.

📜 CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL

Audiencia Original Y Marco Cultural

· El Sermón del Monte (Mateo 5-7) fue dirigido principalmente a discípulos y multitudes judías del siglo I en un contexto bajo el dominio romano y con una fuerte influencia religiosa farisaica.

· La mención de “Señor, Señor” refleja una profesión de fe común en entornos judíos, donde el título “Señor” implicaba reconocimiento de autoridad divina.

· Las prácticas mencionadas (profetizar, echar fuera demonios, hacer milagros) eran comunes en el ministerio de Jesús y sus discípulos, pero también eran realizadas por líderes religiosos que operaban con motivaciones equivocadas.

Expectativas Mesiánicas Y Religiosas.

· Muchos en la época esperaban que el reino mesiánico se manifestara con señales espectaculares (cf. Mateo 24:24). Jesús advierte que los milagros no son garantía de autenticidad espiritual.

· La obediencia a la voluntad de Dios era un tema central en la enseñanza judía, sin embargo, en tiempos de Jesús, esa obediencia para la mayoría de judíos se reducía de una manera externa (cf. Mateo 23:23-28). todo por la influencia de los escribas y fariseos (Mt 5:20).

🔍 ANÁLISIS EXEGÉTICO DETALLADO.

Estructura del Pasaje

1. Declaración inicial (v. 21): Contraste entre la mera profesión verbal y la obediencia real.

2. Protesta de los rechazados (v. 22): Alegación de obras milagrosas en el nombre de Jesús.

3. Respuesta de Jesús (v. 23): Rechazo basado en la falta de relación genuina.

🌟EXÉGESIS VERSÍCULO POR VERSÍCULO🌟

💥Mateo 7:21

· “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’”: La repetición “Señor, Señor” implica una profesión intensa pero vacía (cf. Lucas 6:46).

- En consecuencia, la expresión No todo el que dice… —El Salvador continúa diciendo que muchos, basándose en una simple profesión como la que acababa de mencionar, reclamarían la entrada a su reino. Muchos alegarían haber hecho milagros y predicado o profetizado mucho, y por eso exigirían entrar al cielo. El poder de obrar milagros no tenía necesariamente que ver con la piedad. Dios puede, si quiere, dar el poder de resucitar a un hombre malvado, así como la habilidad de sanar a un médico malvado. Un milagro es una demostración de su propio poder por medio de otro. Sanar a un enfermo también es una demostración de su poder por medio de otro. En ninguno de estos casos hay una conexión necesaria con el carácter moral. Lo mismo ocurre con la predicación o la profecía. Dios puede usar la ayuda de un hombre talentoso, aunque no sea piadoso, para llevar a cabo sus propósitos. El poder salvador en la mente es obra de Dios, y él puede transmitirlo por cualquier medio que elija. En consecuencia, en el día del juicio se encontrarán muchos dotados de poderes proféticos o milagrosos, como Balaam; de la misma manera que se encontrarán muchas personas de talentos distinguidos, pero carentes de piedad, que serán excluidas de su reino. Véase Mateo 7:21; 1 Corintios 1:26; 1 Corintios 13:1-3. En este último pasaje, Pablo dice que, aunque hablara con lenguas angelicales, tuviera el don de profecía, pudiera trasladar montañas y no tuviera caridad ni amor, todo sería en vano. Véase 1 Corintios 13:1-3.

· “Sino el que hace la voluntad de mi Padre”: La “voluntad del Padre” se refiere a la obediencia integral a Dios, que incluye fe auténtica y sometimiento a Su señorío (cf. Juan 6:40; 1 Juan 2:17).

· Contexto inmediato: Este versículo contrasta con las advertencias anteriores sobre falsos profetas (Mateo 7:15-20), enfatizando que el fruto de la obediencia es la evidencia de la verdadera fe.

💥Mateo 7:22

· “Muchos me dirán en aquel día”: “Aquel día” se refiere al día del juicio final, un concepto bien establecido en la escatología judía (cf. Joel 3:14; Malaquías 4:1).

· En Términos Generales, “Aquel día” es una referencia frecuentemente usada para la era del juicio divino conocido en todas las Escrituras como el “día del señor” (Is. 2:12; Jl. 2:1; Mal. 4:5; 1 Ts. 5:2; 2 P. 3:10). Mateo usa «AQUEL DÍA» aquí con énfasis al juicio final (Hech 10:42, 17:31; Apo 20:11-15).

· “Profetizamos, echamos fuera demonios, hicimos milagros”: Estas actividades eran comunes en el ministerio apostólico (cf. Mateo 10:1-8), pero Jesús advierte que pueden ser realizadas por obreros ilegítimos.

· Posibles fuentes de poder:

· Poder satánico (cf. Mateo 24:24; 2 Tesalonicenses 2:9).

· Uso soberano de Dios aun por incrédulos (ej. Judas Iscariote, quien realizó milagros pero nunca fue genuino).

En consecuencia, En Lucas 6:46 vemos a Jesús que declaró: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacen lo que yo digo?”. No es el que simplemente le clama al Señor, SINO EL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE que está en los cielos quien se salva (Mt 12:50; 18:3; Stg 1:22; Lc 11:28; Ef 6:6; Ti 1:16; 1 Ped 4:2; Apo 22:14). El asunto es OBEDIENCIA A LA PALABRA DE DIOS. Jesús manifestó: “Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos»” (Jn. 8:31; cp. 6:66-69; Mt. 24:13; Col. 1:22-23; 1 Ti. 4:16; He. 3:14; 10:38-39; 1 Jn. 2:19). La salvación y la obediencia a la voluntad de Dios son inseparables, tal como el escritor de Hebreos aclara: “[Jesús] vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (5:9; cp. Ro. 1:5; 6:16; 15:18; 16:19, 26; 1 P. 1:2, 22).

💥Mateo 7:23

· “Nunca os conocí”: El verbo “conocer” implica relación íntima y aprobación, no mero conocimiento cognitivo (cf. Juan 10:14; 2 Timoteo 2:19).

· “Apartaos de mí, hacedores de maldad”:

· APÁRTENSE DE MÍ (una referencia de Salmos 6:8) es la sentencia final resultante hacia el Gehena (Juicio final, exterminio total de la persona), y es idéntica en pensamiento al juicio de Mateo 25:41 cuando se lleve a cabo el juicio final después del milenio: “»Entonces dirá también a los de Su izquierda: “Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles.” En analogía con el veredicto de Apo 20:15: “El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”.
Hacedores de maldad es un participio presente en griego que indica acción continua y regular, e identifica el pecado no perdonado y patrones injustos de vida de quienes demandan salvación. La idea es que estos falsos cristianos practican la maldad de modo continuo y habitual. Profesar a Cristo y hacer maldad son dos cosas totalmente incompatibles. Un árbol bueno no puede llevar ese tipo de fruto (Mt. 7:18; Jn. 3:4-10). Un buen árbol no solo puede llevar buen fruto, sino que lo llevará; y una vida que profesa ser cristiana, pero que en ninguna manera refleja la justicia de Cristo, no tiene parte en Él. Tal tipo de profesión viene de la clase de fe que no tiene obras y que está mu**ta (Stg. 2:17). Se trata de la fe del demonio a la que Santiago se refiere (Stg. 2:19), la cual es ortodoxa y exacta, pero no santa. En el sentido definitivo y más trágico, esa falsa profesión es tomar en vano el nombre del Señor.

· “Hacedores de maldad” significa practicantes de anomía (ilegalidad o rebelión contra la ley de Dios).

· La frase evoca Salmo 6:8, destacando el rechazo divino hacia quienes persisten en la desobediencia.

📖 REFERENCIAS BÍBLICAS EXHAUSTIVAS

ANTIGUO TESTAMENTO

· Salmo 6:8: “Apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad”.

· Isaías 29:13: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”.

· Oseas 8:2: “Me invocan: ‘Dios mío, nosotros, Israel, te conocemos’”, pero su obediencia es superficial.

NUEVO TESTAMENTO

· Lucas 6:46: “¿Por qué me llamáis ‘Señor, Señor’ y no hacéis lo que digo?”.

· 1 Juan 2:3-4: “En esto sabemos que nosotros le conocemos: si guardamos sus mandamientos. El que dice: ‘Yo le conozco’ y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso”.

· 2 Timoteo 2:19: “El Señor conoce a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.

· Mateo 25:11-12: Parábola de las vírgenes necias, donde el Señor dice: “No os conozco”.

Paralelos en Otros Textos

· Judas 1:4-5: Advertencia contra quienes “convierten en libertinaje la gracia de Dios” y son finalmente destruidos.

· Tito 1:16: “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan”.

💡 IMPLICACIONES TEOLÓGICAS Y APLICACIONES PRÁCTICAS

Teológicas

1. Salvación por gracia mediante fe, pero una fe que obra: La verdadera fe se manifiesta en obediencia (Santiago 2:14-26).

2. El señorío de Cristo: Reconocer a Jesús como “Señor” implica sometimiento a Su voluntad (Romanos 10:9-10).

3. Discernimiento espiritual: No todas las manifestaciones espirituales son de Dios (1 Juan 4:1).

-PRÁCTICAS-

1. Autoexamen: Los creyentes deben examinar si su fe produce obediencia (2 Corintios 13:5).

2. Énfasis en la relación, no solo en el ritual: La vida cristiana va más allá de actividades religiosas; requiere comunión con Dios.

3. Advertencia contra el autoengaño: La mera participación en ministerios no garantiza la salvación.

✅ Conclusión
Mateo 7:21-23 sirve como una advertencia eterna contra la profesión vacía de fe. Jesús enfatiza que la entrada al reino de los cielos no se basa en logros religiosos o manifestaciones espectaculares, sino en una relación genuina con Él, evidenciada por la obediencia a la voluntad del Padre. Este pasaje desafía a los creyentes a buscar no solo hablar de Cristo, sino a vivir para Él en sumisión y amor.
“La fe genuina no solo dice ‘Señor’, sino que vive como si Él realmente lo fuera” .

📚COMENTARIO EXEGÉTICO DE MATEO 7:15-20: LOS FALSOS PROFETAS Y SUS FRUTOS📚Texto (NBLA):✅Mat 7:15-20: “»Cuídense de los fa...
18/08/2025

📚COMENTARIO EXEGÉTICO DE MATEO 7:15-20: LOS FALSOS PROFETAS Y SUS FRUTOS📚

Texto (NBLA):
✅Mat 7:15-20: “»Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conocerán.”

I. Contexto Inmediato y Estructura del Sermón del Monte:

• Ubicación: Este pasaje se encuentra en la sección final del Sermón del monte (Mt. 5-7), específicamente en las advertencias conclusivas (7:13-27).

• Tema Central del Bloque: El llamado al discernimiento y la obediencia genuina ante dos caminos (estrecho/ancho), dos tipos de profetas (verdaderos/falsos) y dos fundamentos (roca/arena).

• Función de 7:15-20: Es una advertencia crucial sobre un peligro específico que amenaza a los discípulos en su camino: los falsos maestros que se disfrazan de guías piadosos. Proporciona un criterio objetivo para identificarlos: sus frutos (vida y doctrina).

II. Contexto Histórico y Cultural:

1. Profetismo en el Judaísmo del S. I:
• Era una época de expectativa mesiánica ferviente y agitación política/religiosa.
• Surgían diversos líderes carismáticos, revolucionarios (como los Zelotes) o religiosos, algunos afirmando ser profetas o mesías (Hch 5:36-37, Josefo, Guerras 2.13.4-5).
• Los fariseos y escribas, aunque no profetas en sentido estricto, eran vistos como autoridades religiosas cuya hipocresía Jesús ya había denunciado (Mt 23).

2. "Lobos con Piel de Oveja”:
• Imagen poderosa en una sociedad pastoril. Las ovejas eran vitales (económica y simbólicamente).
• El lobo era el depredador por excelencia, símbolo de destrucción, ferocidad y peligro (Gn 49:27; Ez 22:27; Sof 3:3; Jn 10:12).
• Vestido de oveja: Indica engaño deliberado, camuflaje para infiltrarse y destruir el rebaño (la comunidad de discípulos). Apunta a líderes que aparentan piedad pero tienen intenciones destructivas (Hch 20:29).

3. Imágenes Agrícolas (Árboles/Frutos):
• Totalmente comprensibles en una sociedad agraria. La calidad de un árbol se juzgaba inequívocamente por su fruto.
• Uvas/Higos: Frutos valiosos y deseados, símbolos de bendición (Dt 8:8; 1 Re 4:25; Miq 4:4).
• Espinos/Abrojos: Plantas inútiles, dañinas, asociadas a maldición (Gn 3:18; Heb 6:8). Era absurdo pensar que pudieran dar frutos buenos. Jesús usa esta lógica agrícola irrefutable para fundamentar su criterio de discernimiento.

III. Contexto Religioso y Teológico:

1. Advertencia en la Tradición Bíblica:
• El AT está lleno de advertencias contra falsos profetas que engañaban al pueblo con mensajes de paz falsos o llevaban a la idolatría (Dt 13:1-5; 18:20-22; Jer 23:9-40; Ez 13:1-23; Miq 3:5-7).
• Su castigo era severo (muerte en Dt 13:5). Jesús se sitúa en esta tradición profética de discernir la autenticidad.

2. La Autoridad de Jesús como Maestro:
• El Sermón del monte presenta a Jesús como el “nuevo Moisés” (pero mayor) que interpreta autoritativamente la Ley y la voluntad de Dios.
• Esta advertencia reafirma su autoridad para definir quién es un verdadero o falso guía dentro del nuevo pueblo de Dios que Él está formando.

3. Teología del Discernimiento:
• Rechazo del Juicio Hipócrita (7:1-5): No es juzgar motivaciones ocultas o con superioridad moral.
• Necesidad de Juicio Discernidor (7:6, 15-20): Es evaluar objetivamente la vida y enseñanza de quienes pretenden ser guías, para protegerse del engaño y el mal.
• El “Fruto” como Criterio:
- Doctrina Sana: ¿Su enseñanza se alinea con las de Jesús y los apóstoles? ¿Lleva a Dios o a sí mismos? (1 Jn 4:1-3; Gál 1:6-9; 2 Jn 1:7-11). Un “fruto” clave es la confesión de Jesús como Señor encarnado y crucificado/resucitado (1 Cor 12:3; 1 Jn 4:2-3).
- Carácter Moral (Vida): ¿Su vida refleja las Bienaventuranzas (humildad, mansedumbre, misericordia, hambre de justicia, pureza de corazón, pacificadores)? ¿O muestran obras de la carne (avaricia, inmoralidad, orgullo, división)? (Gál 5:19-23; Ef 5:9-11; 1 Tim 6:3-5; 2 Pe 2). La hipocresía (discrepancia entre apariencia y realidad interna) es una señal clave.
- Impacto en la Comunidad: ¿Edifican la iglesia en amor y verdad? ¿O causan división, confusión, explotación o desviación doctrinal? (Hch 20:30; Rom 16:17-18; Tit 1:10-11; 2 Cor 11:13-15).

4. Teología del Juicio (v.19):
• “Cortado y echado en el fuego” es un eco del lenguaje del juicio escatológico de Juan el Bautista (Mt 3:10) y de Jesús mismo (Mt 13:40-42, 49-50; 25:41).
• Afirma la realidad del juicio final de Dios sobre la impiedad y el engaño religioso. Los falsos profetas, aunque puedan engañar temporalmente, enfrentarán el juicio definitivo de Dios. Esto añade urgencia y seriedad a la advertencia.

5. Cristología Implícita:
• Jesús se coloca en la posición de "juez escatológico" (implícito en v.19) y como norma absoluta para evaluar a los profetas. El “buen fruto” es el que se alinea con su enseñanza y su vida.

IV. Exégesis Detallada del Texto:

° v.15: “cuidense” (Prosechete): Imperativo presente. Acción continua y vigilante. No es opcional. Es un deber de autoprotección espiritual comunitaria.
° “Falsos Profetas” (Pseudoprophetai): Literalmente “profetas mentirosos”. Aludiendo a aquellas personas que afirman hablar en nombre de Dios, pero en realidad hablan falsedad o por motivos impuros.
° “Vestidos de Ovejas… Lobos Rapaces”: Contraste brutal entre la apariencia inofensiva/pía (oveja) y la realidad peligrosa/destructiva (lobo rapaz – que devora vorazmente). El engaño es esencial para su éxito.

° v.16ª: “Por sus frutos los conocerán”: Tesis central del pasaje. El criterio es objetivo y observable (frutos), no subjetivo (impresiones, carisma, milagros – cf. Mt 7:21-23). “Conocerán” (Epiginósko) implica reconocimiento seguro basado en evidencia.

° vv.16b-18: Ilustración Agrícola (Dos Leyes):
1. Ley de la Imposibilidad Natural: Uvas de espinos/Higos de abrojos: Es antinatural, imposible. Así es imposible que un falso profeta produzca fruto genuinamente bueno de manera consistente.
2. Ley de la Coherencia Interna: El árbol define el fruto. La naturaleza interna (corazón, carácter, fuente de autoridad) determina inevitablemente la producción externa (vida, enseñanza, impacto). Un corazón malo no puede producir fruto bueno sostenidamente, y viceversa (Lc 6:45; Mt 12:33-35). Destaca la imposibilidad moral para el falso profeta.

° v.19: Consecuencia Escatológica: El árbol infructuoso (falso profeta) no solo es identificado, sino destinado al juicio de Dios (“fuego”). Refuerza la seriedad y la urgencia de la advertencia inicial.

° v.20: Conclusión enfática: Repite la tesis del v.16ª (“Por sus frutos los conocerán”), ahora como conclusión ineludible de la ilustración y la advertencia del juicio. Subraya que este es el método fiable y necesario de discernimiento.

V. Referencias Bíblicas de Apoyo Clave:
» Falsos Profetas en el AT: Dt 13:1-5; 18:20-22; Jer 23:9-22; Ez 13:1-16; 22:27-28; Miq 3:5-7.
» Lobos (Imagen): Gn 49:27; Ez 22:27; Sof 3:3; Jn 10:12; Hch 20:29.
» Fruto como Criterio: Lc 6:43-45; Mt 12:33-35; Jn 15:1-8; Gál 5:19-23; Ef 5:9; Sant 3:10-12.
» Juicio (Fuego/Cortado): Mt 3:10; 13:40-42, 49-50; 25:41; Jn 15:6.
» Advertencias NT contra Falsos Maestros: Hch 20:28-30; Rom 16:17-18; 2 Cor 11:13-15; Gál 1:6-9; Ef 5:6-7; Col 2:8; 1 Tim 4:1-3; 6:3-5; 2 Tim 3:1-9; 4:3-4; 2 Pe 2:1-3; 1 Jn 4:1-3; Judas 1:4, 12-13; Ap 2:2 (Éfeso prueba a los falsos apóstoles).
» El Corazón y las Acciones: Prov 4:23; Mt 12:34-35; 15:18-20; Lc 6:45.

VI. Conclusión
Mateo 7:15-20 es una advertencia urgente y práctica de Jesús a sus discípulos de todos los tiempos. En un mundo religioso donde el engaño es posible (lobos con piel de oveja), el Señor provee un criterio claro y divino para el discernimiento: los frutos observables en la vida y la doctrina de quienes pretenden ser guías espirituales

09/07/2024
Teología.              hablando de JesucristoTema: la Divinidad de CristoJesucristo es el Hijo unigénito de Dios. engend...
17/05/2024

Teología.
hablando de Jesucristo

Tema: la Divinidad de Cristo

Jesucristo es el Hijo unigénito de Dios. engendrado (procede de Dios), no creado, Él comparte
-la naturaleza,
-nombres y
-atributos de Dios con el Padre.
Como Hijo, no como Padre, Jesús está subordinado a su Padre en rango. Desde la eternidad, el Hijo estaba con el Padre, compartiendo la gloria del Padre como el Verbo pre-encarnado y con Él creó y sostiene todas las cosas. Jesús el Cristo (Mesías) nació de la virgen María por el poder del Espíritu Santo, uniendo así dos naturalezas — humana y divina. Jesús vivió sin pecado, murió como un sacrificio expiatorio por el pecado, fue sepultado por tres días y tres noches, resucitó corporalmente y ascendió a su Padre para servir como mediador y sumo sacerdote. Él reina como Señor en el cielo y regresará a la tierra como juez y rey. Ahora le agrada al Padre que el Hijo sea preeminente en todas las cosas y recibe nuestra adoración.

Jesucristo es el fundamento y la cabeza de la verdadera Iglesia cristiana y de todos los cristianos individualmente. Las profecías del Antiguo Testamento hablaron de su venida como Mesías, Salvador y Rey. Estas se cumplieron en su nacimiento, vida, muerte, resurrección y ascensión; serán consumadas en su regreso.

El único y unigénito de Dios
La introducción de Jesús como el Hijo divino de Dios ocurrió antes de que naciera, cuando el ángel Gabriel le dijo a su madre: “No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor, le dijo el ángel. ‘Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo’” (Lucas 1:30-32).

El evangelio de Juan utiliza cinco veces el término griego monogenes, traducido como “unigénito,” (o “el único” en otras versiones), exclusivamente para describir a Jesús como Hijo de Dios (Juan 1:14, 18; 3:16, 18; véase también 1 Juan 4:9). El término “unigénito” se refiere a la relación del Hijo con el Padre y es significativo de dos maneras:

Se refiere a la relación exclusiva e íntima compartida por el Hijo divino y su Padre: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).
Como Hijo “unigénito,” Jesús se pone en contraste con otros que se convirtieron en “hijos” de Dios por la fe en su nombre, convirtiéndose así en hijos adoptivos de Dios (Juan 1:12, 13; Gálatas 3:26; Romanos 8:15).
El Hijo divino de Dios fue engendrado por Él, no creado. Todas las cosas creadas vinieron a la existencia por Dios a través de Jesucristo (Juan 1:3; Colosenses 1:16).

Comparte los nombres y la naturaleza de Dios
La naturaleza única e identidad de Jesucristo son mejor vistas en la Escritura por el hecho de que varios nombres divinos son utilizados en referencia tanto al Padre como al Hijo. Por ejemplo, el antiguo nombre hebreo de Dios del Antiguo Testamento, Jehová o Yahvé (Señor), es posteriormente empleado en el Nuevo Testamento para la persona del Hijo de Dios.

En Mateo 3:3; Marcos 1:2, 3; y Lucas 3:4-6, se cita una profecía de Isaías 40:3: “Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios.” En Isaías, el Señor es Dios. ¡En los evangelios, es Jesús!

En Génesis 1:1 y 2:4, Dios el Señor es el Creador. Pero en Juan 1:1; Colosenses 1:16; y Hebreos 1:2 Jesús es el Creador de todas las cosas. En Hebreos 1:10, el Padre alaba al Hijo por la creación de los cielos y la tierra, refiriéndose al Hijo como Señor. En el tema de la creación, Cristo está asociado con el nombre Señor en la manera más cercana posible.

Joel 2:32 dice: “Y todo el que invoque el nombre del Señor escapará con vida.” Pablo citó esto en Romanos 10:13: “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.” En Joel, el señor salva, pero en Romanos Jesús salva. Así, Jesús comparte el nombre señor, Dios, con el Padre.

Compare también Isaías 45:22, 23 con Filipenses 2:11, donde está la lealtad exclusiva de todas las cosas para el Señor (Jehová), de acuerdo con Isaías, pero ahora es entregada al Señor Jesucristo, según Pablo — ¡todo para la gloria de Dios!

Así vemos a los escritores y creyentes del Nuevo Testamento refiriéndose a Jesús como Señor con la misma reverencia y la preeminencia que dieron al Señor (Jehová) del Antiguo Testamento.

Entre otros ejemplos llamando a Cristo y su Padre con los mismos nombres o títulos están los siguientes:

Primero, 1 Timoteo 6:14-16 utiliza las expresiones “Rey de reyes y Señor de Señores” en un contexto que describe a Dios el Padre. La misma frase se utiliza como una descripción para el regreso de Cristo en Apocalipsis 19:16.
Hebreos 1:8, citando el Salmo 45:6, 7, muestra que Dios Padre puede dirigirse a su Hijo directamente como Dios: Pero con respecto al Hijo dice, “Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos . . .”
En Apocalipsis 1:8, 11, y 17, el Cristo glorificado tiene nombres para Él mismo (Alfa y Omega, Principio y Fin, Primero y Último) que han sido reservados para Jehová (véase Isaías 41:4; 44:6; 48:12).
Tomás se dirigió a Jesús como “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28).
El texto anterior nos introduce a una ilustración más gráfica del hecho de que los autores inspirados de la Biblia y los discípulos de Jesús podrían hablar fácilmente de Él en términos más altos, incluso llamándolo Dios. Diez de estos ejemplos adicionales se encuentran en: Isaías 9:6; Mateo 1:23; Juan 1:1; 5:18; 20:28; Romanos 9:5; Colosenses 2:2, 9; 1 Timoteo 3:16; Tito 2:13; Hebreos 1:8; 1 Juan 5:20.

Jesús no sólo comparte los nombres de Dios, sino también su naturaleza:

“Quien (Jesús), siendo por naturaleza Dios . . .” (Filipenses 2:6).

“Él es la imagen del Dios invisible . . . Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud . . . Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Colosenses 1:15-19; 2:9).

“El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es” (Hebreos 1:3).

Jesús comparte las prerrogativas de Dios
Entre las evidencias más convincentes que la Escritura ofrece de la divinidad de Cristo y la igualdad de esencia con el Padre es ésta: Lo que sólo Dios puede hacer, ¡Jesús también lo hizo! Tenga en cuenta estos ejemplos:

+ Sólo Dios es el Creador; Jesucristo creó: “Por medio de él [el divino Verbo encarnado] todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:3; véase también 1 Corintios 8:6; Efesios 3:9; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2).

+Sólo Dios salva y perdona pecados; Jesús hace lo mismo: “le dijo: . . . Hijo, tus pecados quedan perdonados. Estaban sentados allí algunos maestros de la ley, que pensaban: . . . ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? . . . Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados . . .” (Marcos 2:5-7; véase también Lucas 2:10, 11; Hechos 4:12).

+Sólo Dios es sin pecado; Jesucristo nunca pecó: “Porque no tenemos un [sumo sacerdote] incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado” (Hebreos 4:15; véase también 7:26, 27; 2 Corintios 5:21).

+Sólo Dios recibe adoración justamente (Mateo 4:10) y oraciones; Jesús recibió ambas: “vieron al niño [Jesús] con María, su madre; y postrándose lo adoraron” (Mateo 2:11; 8:2; 14:33; 28:9, 16, 17; Juan 9:38; Apocalipsis 5:13). “Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. ‘Señor Jesús’ decía, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59, véase también Mateo 9:18; 15:25; Lucas 24:52).

+Sólo Dios ve los secretos de los hombres; así lo hizo también Jesús: “[Él] no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano” (Juan 2:25; véase también Mateo 9:4; Marcos 12:15; Juan 6:15, 64).

+Dios controla los elementos; también Jesús lo hizo: “Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente” (Colosenses 1:16, 17; véase también Hebreos 1:3; Mateo 4:23; Marcos 1:27; 4:39, 41).

+Dios tiene vida en sí mismo; también Cristo: “Entonces Jesús le dijo, ‘Yo soy la resurrección y la vida’” (Juan 11:25). “Porque así como el Padre resucita a los mu***os y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place” (Juan 5:21, 28, 29).

+Dios envía el Espíritu, también Cristo: “Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre. . .” (Juan 15:26; 16:7b).

+Dios es Rey y Juez, y también Cristo lo es (Juan 5:22, 27).

Los puntos precedentes nos llevan a la firme conclusión de que Jesucristo el Hijo de Dios, era en su preexistencia y en su esencia eterna, Dios. No un segundo Dios, él compartía la singular deidad del Padre. Y Jesús fue presentado como tal en el anuncio inminente de su nacimiento: “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel — que significa: Dios con nosotros” (Mateo 1:23). El significado absoluto de este pasaje resalta cuando lo leemos con el contexto de la profecía de Isaías que se cumple. Isaías 9:6, 7 se refiere a un Hijo prometido, el Hijo que reinará y será llamado “Consejero admirable, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Se extenderá su soberanía y su paz, y no tendrán fin. . . .”

¿Y qué dice Cristo mismo acerca de su relación con Dios, su Padre? Jesús hizo por lo menos tres declaraciones que fueron entendidas por su audiencia judía como reclamaciones a la Deidad:

“Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo.

Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo . . . que incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios” (Juan 5:17, 18). Jesús no negó la comprensión de ellos acerca de su declaración, a pesar de que amenazaban con hacerle daño a causa de ella.
“Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!” (Juan 8:58). Debido a esto, los judíos indignados intentaron apedrearle por blasfemia (v. 59), asociando su “Yo soy” con la auto-revelación de Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY” (Éxodo 3:14). Esta misma reacción violenta al uso de “Yo soy” de Jesús se ve en Marcos 14:61-63, lo que confirma que estas dos palabras eran un reclamo a la Deidad auto-existente.

“El Padre y yo somos uno” (Juan 10:30).

Note una vez más la reacción judía a esta afirmación: tomaron piedras para apedrearlo por blasfemia, interpretando su declaración como una afirmación de ser Dios (v. 31-33). El pronombre neutro griego hen, traducido como “uno” va más allá del significado que algunos le atribuyen de limitarse a ser “uno en propósito” con Dios. Al usar la palabra hen, Jesús afirma su igualdad con Dios en carácter y naturaleza, preservando al mismo tiempo su individualidad personal.

Subordinado al Padre en rango

La frase “Hijo unigénito del Padre” revela dos verdades complementarias acerca de Jesucristo: 1) Su naturaleza esencial, inherente, y 2) Su posición dentro de la Deidad.

En lo que respecta a la naturaleza, la frase indica la plena deidad de Cristo. A través del engendramiento, el Hijo consiste de la misma naturaleza, sustancia o “carácter” del Padre.

El término engendrado revela la divinidad del Hijo, porque aquel de quien fue engendrado es divino. Puesto que el Hijo es de la misma sustancia divina que el Padre, Él es un miembro equitativo de la Divinidad y comparte con el Padre la naturaleza, atributos y el título de “Dios.”

En cuanto a la posición, la frase “Hijo unigénito del Padre” también indica su relación como Padre e Hijo. El término engendrado indica que el Hijo está bajo la autoridad del Padre. El Hijo es engendrado, mientras que sólo el Padre es ingénito. Debido a que el Hijo actúa sólo de acuerdo con el Padre y no de sí mismo, Él está subordinado al Padre en rango divino (Juan 5:19, 20).

Sin embargo, la subordinación del Hijo no lo convierte en un distinto o segundo Dios. Por naturaleza, el Hijo sigue siendo igual al Padre, compartiendo con Él la sustancia divina de la Deidad. Aunque el Padre y el Hijo se diferencian en función y posición, la igualdad de la naturaleza del Padre y del Hijo preserva la unidad de la Divinidad.

Porque es necesario que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. . . Al decir que “todo” ha quedado sometido a su dominio, es claro que no se incluye a Dios mismo, quien todo lo sometió a Cristo. Y cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se someterá a aquel que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos (1 Corintios 15:25-28).

Las experiencias registradas de Jesucristo aquí en la tierra muestran que Él no sólo era divino, sino también verdaderamente humano. El hecho de su humanidad plena, explica gran parte de la subordinación y la limitación que se describen de Él, que a su vez era también totalmente divino.

Como hombre:

Nació de una mujer y experimentó las etapas de desarrollo de la infancia.
Trabajó como carpintero, se fatigó así como también tuvo hambre y sed.
Tenía un conocimiento limitado sobre el futuro (Marcos 13:32).
Experimentó las tentaciones humanas comunes y las emociones de enojo, miedo, etc.
Sufrió, sangró y murió como un hombre.
Animamos a nuestros lectores a invertir en un estudio adicional en estos textos clásicos sobre la divinidad y la humanidad del Hijo:

Juan 1:1-14 – Él era la Palabra — Dios— y con Dios en el cielo. Él se hizo carne y habitó entre nosotros en la tierra. Esta es la declaración más profunda de la divinidad y la encarnación en la Biblia.
Filipenses 2:5-11 – No se aferró a la igualdad con Dios. Antes de su encarnación, Jesús existió “siendo por naturaleza Dios” (v. 6), una condición que no cambió con su encarnación. Así, mientras que “siendo por naturaleza Dios,” Él tomó sobre sí mismo, “la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos” (v. 7), como una condición temporal. Así, en su encarnación, Jesús el Mesías, unió la naturaleza de Dios con la naturaleza del hombre.
Colosenses 1:15; 19; 2:9 – “Él es la imagen del Dios invisible . . . Porque a Dios le agradó que en él habitara toda su plenitud . . . Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo.”
Hebreos 1:1-14 – Él es el resplandor de la gloria de Dios y la representación exacta de su ser (vv. 3), mucho mejor que los ángeles (v. 4):
Los ángeles son creados; El Hijo es engendrado (v. 5).
Los ángeles son adoradores; El Hijo recibe adoración (v. 6).
Los ángeles son creados y formados; El Hijo es el Creador (vv. 7, 10-12).
Los ángeles son enviados por Dios; El Hijo es Dios, con Dios (vv. 8, 9, 14).
Los ángeles adoran alrededor del trono; el Hijo está en el trono (vv. 6-8, 13).
Así como Hebreos 1 subraya la divinidad del Hijo, también Hebreos 2 hace hincapié en su humanidad (véase especialmente vv. 9-18).

Su existencia y encarnación

El Hijo estaba con el Padre desde la eternidad y compartía la gloria del Padre como el Verbo pre-encarnado. “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios . . . Él estaba con Dios en el principio . . . Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1-3, 14; véase también 17:5). Así, el pre-encarnado Hijo en el cielo vino a ser el Señor Jesucristo aquí en la tierra (Mateo 1:18, 20-22 y Lucas 1:26; 31-34; 2:4-7).

Pablo describió el grande e incomprensible sacrificio hecho por Jesús en convertirse humano en 2 Corintios 8:9, “Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.”

Vida, muerte, sepultura, resurrección, ascensión
Jesús vivió sin pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22; 1 Juan 3:5). La vida terrena de Cristo representa la sumisión completa y la obediencia a la voluntad del Padre (Hebreos 10:7). Su obediencia fue vista en la realización de su misión de traer salvación, sanidad, liberación y esperanza. Él logró esto a través de la predicación, la enseñanza, la sanidad, derrotando al enemigo y demostrando el amor benevolente de Dios por los pecadores. Esta obediencia perfecta cumplió completamente las demandas justas de la ley de Dios y calificó a Jesús para entregar su vida como un sacrificio eficaz, no por sus propios pecados sino por los pecados del mundo

Jesús murió como un sacrificio expiatorio por los pecados y fue sepultado. La cruz de Jesucristo es central en los registros de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento y los escritos de los apóstoles que siguen. Los evangelios se centran en los hechos históricos de su muerte y sepultura, mientras que las epístolas hacen hincapié en la aplicación espiritual: “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado . . .” (1 Corintios 15:3, 4a; Filipenses 2:8; Efesios 1:7; 1 Pedro 1:18, 19; 1 Juan 2:2).

Jesús fue levantado corporalmente de entre los mu***os. La resurrección y ascensión de Cristo llevan los registros de su muerte y sepultura a su señalada y triunfal culminación. “Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. . .” Los ángeles dijeron a las ansiosas mujeres que hicieron múltiples visitas a la tumba, “No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron” (Mateo 28:1, 5, 6; Marcos 16:1-6; Lucas 24:1-9; Juan 20:1-8).

La victoria de Cristo sobre la muerte y la tumba fue el corazón del mensaje de la iglesia primitiva (Hechos 1:3, 4; 2:32; 3:15; 4:10; 10:40; 13:30; 17:31). Uno de los capítulos más grandes del apóstol Pablo, 1 Corintios 15, insiste en la verdad esencial de la resurrección corporal de Jesús y saca a la luz su preciosa esperanza y la promesa.

Después de levantarse de los mu***os, Jesús ascendió al cielo, desde donde intercede como nuestro Sumo Sacerdote y reina como Señor (Hechos 1:9-11; 7:55; Romanos 8:34; Hebreos 4:14-16; 7:25; 1 Pedro 3:22).

Jesús volverá a sentarse como Juez y reinará como Rey. “Cuando el Hijo del hombre (Jesús) venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras” (Mateo 25:31, 32; Juan 5:22; Hechos 10:42; Apocalipsis 1:5; 17:14; 19:16).

Al Padre le agradó que el Hijo fuera preeminente en todas las cosas. “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación . . . Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero” (Colosenses 1:15-18; Filipenses 2:8-11).

¡Jesucristo, el Hijo de Dios, es Señor de todo y digno de nuestra adoración! “‘¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!’ Los cuatro seres vivientes exclamaron, ‘¡Amén!’, y los ancianos se postraron y adoraron” (Apocalipsis 5:13, 14; véase también Mateo 28:9-17; Lucas 24:52; Hebreos 1:6).

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