26/08/2026
El Evangelio nos convoca a mirar al otro no desde sus errores, su condición o lo que pueda ofrecernos, sino desde la misericordia. Como el Padre que espera, reconoce y recibe al hijo que regresa, también nosotros estamos llamados a reconocer en el otro a un hermano. ¿Podemos amar así, especialmente a quienes han sido excluidos, olvidados o desfigurados por la vida? ¿Estamos dispuestos a acercarnos, acompañar y devolver dignidad, como expresión concreta del amor que el Evangelio nos anuncia?