21/08/2026
¿Qué hago cuando no sé qué hacer? Santiago 1:6-8
“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”
Al cerrar esta semana de estudio, Santiago nos lleva al punto donde nuestra búsqueda de sabiduría debe estar acompañada de una fe firme. Durante estos días hemos aprendido que, cuando no sabemos qué hacer, podemos acudir a Dios y pedirle sabiduría. Pero ahora se nos enseña algo fundamental: debemos pedir creyendo, sin permitir que la duda gobierne nuestro corazón.
Santiago compara a la persona que duda con una onda del mar, movida constantemente por el viento. La imagen es clara: una persona que no tiene firmeza termina siendo llevada de un lado a otro. Hoy confía, mañana tiene miedo; un día decide avanzar y al siguiente quiere retroceder. Sus decisiones terminan dependiendo más de las circunstancias y de sus emociones que de su confianza en Dios.
Esto es especialmente importante cuando atravesamos momentos de incertidumbre. Cuando no sabemos qué hacer, podemos sentirnos tentados a buscar una respuesta en cualquier dirección. Podemos escuchar una opinión y querer seguirla, después escuchar otra y cambiar de decisión. Pero Dios nos llama a desarrollar un corazón firme, capaz de permanecer confiando en Él aun cuando todavía no tengamos todas las respuestas.
La fe no significa que nunca tendremos preguntas o momentos difíciles. Significa que, aun teniendo preguntas, decidimos confiar en Dios. Podemos reconocer que no entendemos una situación y, al mismo tiempo, creer que Dios sí la entiende. Podemos no conocer el siguiente paso y aun así descansar en aquel que conoce todo el camino.
Santiago termina hablando del “doble ánimo” y de la inconstancia. Esto nos invita a examinar nuestra manera de vivir. No podemos buscar la dirección de Dios mientras mantenemos un corazón dividido entre confiar en Él y confiar únicamente en nuestras propias fuerzas. La fe requiere una decisión: poner nuestra confianza en Dios y permanecer firmes en ella.
Tal vez esta semana comenzamos preguntándonos ¿qué hago cuando no sé qué hacer? Y la respuesta ha quedado clara: debemos acercarnos a Dios, pedirle sabiduría, permitir que la paciencia haga su obra y confiar en Él sin dejarnos dominar por la duda. No siempre tendremos inmediatamente la respuesta que buscamos, pero sí podemos tener la seguridad de que Dios escucha y dirige a quienes le buscan con un corazón sincero.
Al cerrar esta semana, pidámosle al Señor que nos ayude a tener una fe estable. Que cuando lleguen las dudas, no seamos arrastrados por cada circunstancia, sino que permanezcamos firmes en Él. Que nuestra confianza no dependa de lo que vemos, sino de quién es Dios.
Porque cuando no sabemos qué hacer, podemos seguir confiando. Y cuando no entendemos el camino, podemos permanecer firmes en las manos de Aquel que sí sabe hacia dónde nos está llevando.
¡Buen fin de semana! Que Dios les bendiga abundantemente. 🙏