Reunión de viernes por la Noche

Reunión de viernes por la Noche Grupo para estar en contacto con Dios.

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:49“Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí u...
26/06/2026

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:49

“Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra”.

Llegamos al final de esta semana de estudio contemplando el momento en que Dios confirmó todo lo que David había creído. La victoria no llegó por medio de una espada, una armadura o una estrategia militar extraordinaria. Llegó por medio de una simple piedra que, en las manos de un hombre que confiaba en Dios, se convirtió en el instrumento para derrotar al enemigo más temido de Israel.

Lo que hizo la diferencia no fue el valor de la piedra, sino el poder de Dios. Aquello que parecía insignificante para todos los demás fue suficiente porque Dios decidió usarlo. Este pasaje nos recuerda que el Señor no necesita grandes recursos para realizar grandes obras. Él puede tomar lo pequeño, lo sencillo y lo que muchos consideran insuficiente para manifestar su gloria.

David no buscó algo diferente de lo que ya tenía. Metió la mano en su bolsa y tomó una piedra. Dios ya había provisto lo necesario para aquella batalla. De la misma manera, muchas veces pasamos la vida esperando tener más capacidades, más oportunidades o mejores herramientas para servir al Señor, cuando Él ya ha puesto en nuestras manos aquello que quiere usar.

Durante esta semana hemos aprendido que la fe no pone su confianza en los recursos, sino en Dios. David enfrentó al gigante creyendo que la batalla pertenecía al Señor. Declaró su confianza, avanzó con valentía y utilizó lo que tenía a la mano. Dios hizo el resto. Esa sigue siendo la forma en que Él obra hoy. Nuestra responsabilidad es confiar y obedecer. El poder para dar la victoria siempre será suyo.

Todos enfrentamos gigantes. Algunos son visibles y otros están dentro del corazón. El temor, la ansiedad, la inseguridad, la duda o las circunstancias difíciles pueden parecer más grandes que nosotros. Sin embargo, este relato nos recuerda que ningún gigante es más grande que el Dios en quien hemos puesto nuestra confianza.

Al terminar esta semana, recordemos que Dios no está buscando personas que lo tengan todo, sino corazones que confíen plenamente en Él. Cuando ponemos en sus manos lo poco que tenemos, Él puede hacer mucho más de lo que imaginamos.

Hoy es un buen momento para agradecer a Dios porque nunca ha dependido de nuestra fuerza para darnos la victoria. Su poder sigue siendo suficiente y su fidelidad permanece para siempre.

Pidámosle al Señor que nunca dejemos de confiar en Él por causa de nuestras limitaciones. Que aprendamos a poner en sus manos lo que somos y lo que tenemos, creyendo que Él puede usar incluso lo más sencillo para cumplir sus propósitos. Porque cuando la fe descansa en Dios, una simple piedra puede derribar al gigante más grande y convertir una aparente debilidad en una poderosa demostración de la gloria del Señor.

Buen fin de semana, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:48“Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó...
25/06/2026

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:48

“Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo”.

Al acercarnos al final de esta semana de estudio, este versículo nos muestra una característica fundamental de la fe verdadera. Después de declarar su confianza en Dios, David no se quedó inmóvil esperando que todo sucediera por sí solo. Cuando llegó el momento de actuar, corrió hacia la batalla.

Es interesante observar que, mientras Goliat avanzaba con toda su apariencia de poder y superioridad, David se dio prisa para enfrentarlo. No retrocedió, no buscó una excusa ni se dejó paralizar por el temor. Su confianza en Dios lo impulsó a actuar con decisión.

Muchas veces pensamos que la fe consiste únicamente en creer, pero la fe bíblica también nos mueve a obedecer. David confiaba en que Dios le daría la victoria, pero aun así tuvo que avanzar. Tuvo que salir al campo de batalla y utilizar aquello que tenía en sus manos. La confianza en Dios no lo llevó a la pasividad, sino a la acción.

Esto nos enseña que Dios puede usar lo que tenemos a la mano, pero también espera que demos pasos de fe. A veces oramos pidiendo que Dios obre, mientras permanecemos inmóviles frente a los desafíos que Él nos está llamando a enfrentar. Queremos la victoria sin entrar en la batalla. Sin embargo, David entendió que la fe verdadera se demuestra cuando avanzamos confiando en el Señor.

También es importante notar que David corrió hacia el gigante. Aquello que había hecho temblar a todo un ejército no logró detenerlo. La diferencia no estaba en el tamaño del enemigo, sino en el tamaño de su confianza en Dios. Cuando una persona sabe que el Señor está con ella, puede enfrentar desafíos que antes parecían imposibles.

Quizás hoy hay gigantes delante de nosotros. Situaciones que hemos evitado, decisiones que hemos postergado o desafíos que nos producen temor. Pero este pasaje nos recuerda que Dios no nos llama a vivir huyendo de las batallas que Él nos ha capacitado para enfrentar.

La piedra seguía siendo pequeña. La honda seguía siendo sencilla. Nada había cambiado en los recursos de David. Lo que marcó la diferencia fue su disposición para avanzar confiando en Dios. Muchas veces Dios ya ha puesto en nuestras manos aquello que necesita usar; lo que falta es dar el paso de fe.

Hoy es un buen momento para preguntarnos si estamos enfrentando los desafíos con confianza o si hemos permitido que el temor nos detenga. Porque la fe no solo cree que Dios puede obrar, también avanza cuando Dios llama.

Pidámosle al Señor que nos dé el valor para enfrentar aquello que tenemos delante. Que podamos confiar más en su poder que en nuestras limitaciones y que nos ayude a dar pasos de obediencia aun cuando el camino parezca desafiante. Porque cuando Dios está con nosotros, incluso lo que parece pequeño puede ser suficiente para alcanzar grandes victorias.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:47“Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva c...
24/06/2026

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:47

“Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”.

Continuando con nuestro tema de estudio, el día de hoy nos encontramos una de las declaraciones más poderosas de David antes de enfrentar a Goliat. Mientras todos observaban las armas, el tamaño y la experiencia del gigante, David estaba enfocado en una verdad mucho más importante. La victoria no dependía de la espada ni de la lanza. La victoria dependía de Dios.

En aquella época, las armas representaban poder, seguridad y ventaja militar. Sin embargo, David entendía que ninguna herramienta humana podía compararse con el poder del Señor. Por eso afirmó que Jehová no salva con espada y con lanza. Dios no está limitado por los recursos que una persona posee ni por las ventajas que pueda tener frente a sus enemigos.

Esta verdad sigue siendo relevante para nosotros. Muchas veces pensamos que podremos vencer únicamente cuando tengamos más recursos, más experiencia, más oportunidades o mejores circunstancias. Creemos que la solución depende de aquello que nos falta. Pero Dios nos recuerda que su poder no depende de lo que nosotros consideramos indispensable.

David no estaba ignorando la realidad de la batalla. Sabía perfectamente que Goliat era fuerte y estaba bien equipado. Sin embargo, también sabía que había algo más importante que las armas visibles. La presencia y el poder de Dios estaban de su lado. Por eso pudo declarar con confianza que la batalla pertenecía al Señor.

Cuando comprendemos esta verdad, nuestra perspectiva cambia. Dejamos de enfocarnos únicamente en nuestras limitaciones y comenzamos a confiar en el Dios que obra más allá de ellas. Lo que parece insuficiente para nosotros puede ser exactamente lo que Dios desea usar para mostrar su gloria.

Muchas veces Dios escoge lo pequeño para avergonzar lo grande. Utiliza recursos sencillos, personas comunes y situaciones inesperadas para demostrar que la victoria proviene de Él. Así nadie puede atribuirse el mérito y toda la gloria le pertenece al Señor.

La fe nos permite entender que el verdadero poder nunca ha estado en las herramientas, sino en las manos de Dios. Una simple piedra no tenía valor extraordinario por sí sola, pero en las manos de un hombre que confiaba en Dios se convirtió en el instrumento para derrotar a un gigante.

Mis hermanos, recordemos que las batallas que enfrentamos no dependen únicamente de nuestras capacidades. Dios sigue siendo el mismo que peleó por David. Él sigue teniendo el poder para obrar en circunstancias imposibles y para usar aquello que parece pequeño a nuestros ojos.

Pidámosle al Señor que fortalezca nuestra confianza en Él. Que nos ayude a dejar de medir nuestras posibilidades por los recursos que tenemos y a comenzar a medirlas por el poder del Dios a quien servimos. Porque cuando entendemos que la batalla pertenece al Señor, descubrimos que lo que tenemos a la mano puede ser más que suficiente para alcanzar la victoria.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:46“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré,...
23/06/2026

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:46

“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”.

Al continuar nuestro estudio, encontramos las palabras de David antes de que la batalla comenzara. Lo sorprendente es que habla con total seguridad de una victoria que todavía no había ocurrido. Humanamente, no había ninguna razón para que estuviera tan confiado. Frente a él estaba un guerrero experimentado, mientras que él era simplemente un joven pastor. Sin embargo, David no estaba evaluando la situación desde la lógica humana, sino desde la perspectiva de la fe.

David no dijo “yo puedo vencerte” ni “soy más fuerte que tú”. Su confianza estaba puesta en Dios. Por eso declaró: “Jehová te entregará hoy en mi mano”. Él entendía que la victoria no dependía de su capacidad, sino del poder de Aquel a quien servía.

Esta es una de las grandes diferencias entre la fe y la autosuficiencia. La autosuficiencia confía en lo que uno puede hacer. La fe confía en lo que Dios puede hacer. David conocía sus limitaciones, pero también conocía la grandeza de Dios. Y cuando una persona tiene una visión correcta de Dios, los gigantes comienzan a verse de manera diferente.
Además, David entendía que la batalla tenía un propósito mayor que su propia victoria. Dijo que toda la tierra sabría que hay Dios en Israel. Su objetivo no era ganar reconocimiento personal, sino que Dios fuera glorificado. La verdadera fe siempre dirige la atención hacia Dios y no hacia la persona que Él utiliza.

Muchas veces pensamos que necesitamos más recursos, más preparación o mejores circunstancias para vencer las luchas que enfrentamos. Sin embargo, Dios suele obrar precisamente a través de aquello que parece insuficiente. Lo importante no es cuán grande sea el recurso, sino cuán grande es el Dios que lo utiliza.

La piedra que David llevaba parecía insignificante frente a la armadura de Goliat. Pero la victoria nunca estuvo en la piedra. La victoria estaba en el Señor. Dios decidió usar algo pequeño para demostrar que el poder le pertenece únicamente a Él.

Hoy es un buen momento para recordar que nuestras limitaciones no son un obstáculo para Dios. Aquello que parece poco en nuestras manos puede ser más que suficiente cuando está bajo su dirección. Lo que determina el resultado no es el tamaño de nuestros recursos, sino la grandeza de nuestro Dios.

Pidámosle al Señor que nos ayude a enfrentar nuestros desafíos con una fe firme y confiada. Que aprendamos a mirar más allá de nuestras debilidades y a descansar en su poder. Porque cuando Dios pelea nuestras batallas, incluso lo más sencillo puede convertirse en una herramienta poderosa para alcanzar la victoria y dar gloria a su nombre.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:45“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con ...
22/06/2026

Dios puede usar lo que tengas a la mano para vencer. 1 Samuel 17:45

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.

Comenzamos una nueva semana de estudio recordando una de las escenas más conocidas de la Escritura, donde un joven aparentemente insignificante se enfrenta a un enemigo que parecía imposible de vencer. David no tenía la armadura, las armas ni la experiencia que Goliat representaba. Desde la perspectiva humana, la diferencia era abrumadora. Sin embargo, David entendía algo que cambió completamente la forma en que veía la batalla.

Mientras Goliat confiaba en espada, lanza y jabalina, David confiaba en el nombre del Señor. Esa diferencia es clave. El gigante confiaba en lo visible, en lo material, en lo que podía controlar con fuerza humana. David, en cambio, confiaba en un Dios invisible pero poderoso, cuyo respaldo era suficiente para enfrentar cualquier desafío.

Este pasaje nos enseña que la victoria no depende de lo que tenemos en nuestras manos, sino de quién va con nosotros. Dios no necesita herramientas impresionantes para cumplir sus propósitos. Él puede usar lo que parece pequeño, simple o incluso insignificante para derrotar lo que parece invencible.

David no negó la realidad del enemigo, pero tampoco permitió que esa realidad definiera su fe. Su confianza no estaba en su habilidad con la honda, sino en el Dios que lo acompañaba. Y esa fe transformó lo que parecía una desventaja en una oportunidad para ver la gloria de Dios manifestada.

Muchas veces enfrentamos situaciones que nos hacen sentir pequeños frente al problema. Pensamos que no tenemos los recursos suficientes, la experiencia adecuada o las herramientas necesarias para salir adelante. Sin embargo, este relato nos recuerda que Dios no depende de nuestras limitaciones para actuar. Él puede tomar lo que está a nuestra mano y convertirlo en instrumento de victoria.

La fe en Dios nos enseña a ver de manera diferente. Lo que para el mundo puede parecer insuficiente, en las manos de Dios puede convertirse en suficiente. Una simple piedra en manos de David fue más poderosa que toda la armadura de Goliat, no por su valor en sí misma, sino por el poder del Dios en quien David confiaba.

Hoy comenzamos esta semana con una verdad que debe fortalecer nuestro corazón. Dios no espera que tengamos todo resuelto antes de obedecerle. Él nos llama a confiar en Él con lo que ya tenemos, aunque parezca poco, y a creer que su poder puede hacer grandes cosas a través de ello.

Pidámosle al Señor que nos ayude a confiar más en su poder que en nuestras limitaciones. Que podamos ver cada recurso, cada talento y cada oportunidad como algo que Él puede usar para su gloria. Porque cuando Dios está presente, incluso lo más pequeño en nuestras manos puede convertirse en una victoria poderosa en sus manos.

Buen inicio de semana, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

20/06/2026

Reunión de viernes por la noche

Tema; Mirando a Jesús en medio del caos.

19.06.2026

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:6“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por...
19/06/2026

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:6

“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”.

Llegamos al final de esta semana de estudio reflexionando sobre una verdad que puede resultar difícil de aceptar, pero que revela el profundo amor de Dios por sus hijos. En medio del caos, las pruebas y los procesos que no comprendemos, es fácil pensar que Dios se ha alejado o que ha dejado de interesarse por nosotros. Sin embargo, este versículo nos muestra exactamente lo contrario.

La disciplina del Señor no es una señal de rechazo, sino una evidencia de pertenencia. Dios corrige a aquellos que son sus hijos porque está comprometido con su crecimiento espiritual. Un padre amoroso no deja que sus hijos sigan por caminos que les harán daño. De la misma manera, Dios obra en nuestra vida para formarnos, corregirnos y acercarnos más a su voluntad.

Muchas veces deseamos una vida libre de dificultades, pero Dios está más interesado en nuestro carácter que en nuestra comodidad. Por eso permite procesos que fortalecen nuestra fe, revelan nuestras debilidades y nos enseñan a depender más de Él. Aunque en el momento puedan resultar dolorosos, tienen un propósito eterno.

A lo largo de esta semana hemos aprendido que la clave para perseverar no es enfocarnos en el caos que nos rodea, sino mantener nuestros ojos puestos en Jesús. Cuando miramos únicamente las circunstancias, podemos llenarnos de preguntas, frustración o desánimo. Pero cuando miramos a Cristo, recordamos que Dios sigue obrando aun en aquello que no entendemos.

Jesús es el ejemplo perfecto de obediencia y confianza. Él soportó el sufrimiento sin apartarse del propósito del Padre. Y ahora nos llama a seguirle con la misma confianza, sabiendo que cada proceso tiene sentido en las manos de Dios.

Al cerrar esta semana, entendemos que la vida cristiana no consiste simplemente en comenzar con fe. Se trata de perseverar con los ojos puestos en Cristo hasta el final. Él es el centro de nuestra fe, el modelo que seguimos y la meta hacia la cual avanzamos. Cuando nuestra mirada permanece en Él, encontramos fuerzas para continuar aun en medio de los momentos más difíciles.

Hoy es un buen momento para agradecer a Dios por su amor fiel, incluso en aquellos procesos que no siempre comprendemos. Porque el Padre que disciplina es el mismo Padre que cuida, sostiene y guía a sus hijos cada día.

Pidámosle al Señor que nos ayude a seguir mirando a Jesús en medio del caos. Que no permitamos que las pruebas definan nuestra perspectiva, sino que nuestra confianza descanse en Aquel que nunca pierde el control. Porque cuando los ojos permanecen en Cristo, la fe encuentra la fuerza para perseverar y llegar hasta la meta que Dios ha preparado para nosotros.

Buen fin de semana, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:4-5“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el ...
18/06/2026

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:4-5

“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él”.

Al continuar nuestro estudio, el escritor de Hebreos lleva nuestra atención a una realidad que muchas veces olvidamos en medio de las pruebas. No todo lo que nos incomoda es un obstáculo para nuestra fe. En ocasiones, Dios utiliza ciertas circunstancias para corregirnos, fortalecernos y formar el carácter de Cristo en nosotros.

Estos versículos fueron escritos para esos creyentes que estaban enfrentando dificultades y comenzaban a cansarse en su caminar espiritual. Por eso se les recuerda que aún no habían llegado al punto máximo de sufrimiento y que tampoco debían olvidar que eran hijos de Dios. En medio de sus luchas, necesitaban recordar quién era su Padre.

Muchas veces, cuando llega el caos, nuestra primera reacción es preguntarnos por qué está ocurriendo aquello que estamos viviendo. Sin embargo, este pasaje nos invita a ver más allá del problema y reconocer que Dios sigue obrando aun en medio de las circunstancias difíciles. Lo que para nosotros puede parecer una interrupción, una demora o una prueba innecesaria, puede estar siendo utilizado por Dios para moldear nuestra vida.

El texto menciona la disciplina del Señor. Y aunque esta palabra suele entenderse de manera negativa, aquí habla del cuidado amoroso de un Padre que está comprometido con el crecimiento de sus hijos. Dios no corrige para destruir, corrige para transformar. No disciplina porque haya dejado de amar, sino precisamente porque ama.

Cuando atravesamos momentos difíciles, podemos caer en dos errores. El primero es menospreciar la disciplina, ignorando aquello que Dios quiere enseñarnos. El segundo es desmayar, pensando que las pruebas son evidencia de abandono o rechazo. Por eso el escritor advierte contra ambas actitudes.

Aquí volvemos al enfoque central de esta semana. En medio del caos debemos seguir mirando a Jesús. Porque cuando nuestros ojos están puestos únicamente en las circunstancias, vemos problemas. Pero cuando miramos a Cristo, recordamos que Dios sigue siendo nuestro Padre y que continúa obrando incluso en los procesos que no entendemos.

Jesús mismo aprendió obediencia a través del sufrimiento y nunca interpretó las pruebas como ausencia del amor del Padre. De la misma manera, nosotros somos llamados a confiar en que Dios sigue trabajando en nuestra vida aun cuando el camino se vuelve difícil.

Pidámosle al Señor que nos ayude a recibir con humildad su dirección y su corrección. Que no menospreciemos aquello que Él quiere enseñarnos ni desmayemos cuando el camino se vuelve difícil. Que podamos mantener nuestros ojos puestos en Cristo y recordar que detrás de cada proceso está el amor de un Padre que sigue formando nuestra fe.

Porque cuando miramos a Jesús en medio del caos, descubrimos que aun las pruebas pueden convertirse en instrumentos de crecimiento en las manos de Dios.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:3“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí m...
17/06/2026

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:3

“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”.

Al continuar nuestro estudio, vemos que el escritor de Hebreos vuelve a dirigir nuestra atención hacia Jesús. Después de decirnos que pongamos nuestros ojos en Él, ahora nos invita a considerarlo. Es decir, a reflexionar profundamente en su vida, en su sufrimiento, en su perseverancia y en la manera en que enfrentó la oposición.

Jesús experimentó rechazo, injusticia, burlas, críticas y sufrimiento. A pesar de ser perfecto, fue contradicho por quienes debían haber reconocido quién era. Sin embargo, nunca abandonó el propósito que el Padre le había dado. Continuó avanzando con fidelidad aun cuando el camino fue difícil.

Este llamado a considerar a Cristo tiene un propósito muy claro. “Para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. Dios sabe que la vida puede desgastar. Las luchas prolongadas, las decepciones, los conflictos y las pruebas constantes pueden afectar el corazón. Muchas veces el mayor peligro no es una caída repentina, sino el cansancio acumulado que poco a poco debilita la fe.

Por eso, cuando el caos nos rodea, necesitamos mirar más allá de nuestras circunstancias y contemplar a Jesús. Porque cuando solo observamos nuestros problemas, el desánimo crece. Pero cuando observamos a Cristo, recordamos que no estamos siguiendo a alguien que desconoce el sufrimiento. Seguimos a un Salvador que caminó por el dolor y salió victorioso.

Una de las estrategias más comunes del enemigo es desgastar nuestro ánimo. Hacer que nos sintamos agotados, sin fuerzas para continuar, sin esperanza de que las cosas puedan cambiar. Pero este versículo nos enseña que la mejor manera de combatir el desánimo es volver nuestra mirada a Jesús.

Cuanto más contemplamos su fidelidad, más recordamos que nuestras pruebas tienen un límite. Cuanto más meditamos en su perseverancia, más fuerza encontramos para seguir adelante. Y cuanto más entendemos quién es Él, menos espacio tiene el desaliento para gobernar nuestro corazón.

Pidámosle al Señor que nos ayude a considerar cada día a Jesús. Que en medio de cualquier dificultad podamos recordar su ejemplo, su fidelidad y su victoria. Que cuando el cansancio quiera vencer nuestra fe, encontremos nuevas fuerzas al contemplar a Aquel que perseveró hasta el final.

Porque cuando mantenemos nuestra mirada en Cristo, el ánimo es fortalecido y la fe encuentra razones para seguir avanzando aun en medio del caos.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:2“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por e...
16/06/2026

Mirando a Jesús en medio del caos. Hebreos 12:2

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Al continuar nuestro estudio, llegamos al corazón de esta enseñanza. Después de hablar de correr con paciencia la carrera de la fe, el escritor de Hebreos nos muestra cómo hacerlo. La clave no está en nuestras fuerzas, en nuestra disciplina o en nuestra capacidad de resistir. La clave está en mantener los ojos puestos en Jesús.

Vivimos en un mundo lleno de distracciones. Las preocupaciones, las responsabilidades, los problemas y las incertidumbres compiten constantemente por nuestra atención. Cuando nuestra mirada se fija únicamente en las circunstancias, fácilmente nos desanimamos. El caos comienza a parecer más grande que las promesas de Dios y el cansancio espiritual empieza a ganar terreno.

Por eso este versículo nos dirige hacia Cristo. No nos dice que pongamos los ojos en nosotros mismos, ni en otras personas, ni siquiera en nuestras experiencias. Nos llama a mirar a Jesús. Él es el autor de nuestra fe porque fue quien inició la obra de salvación en nosotros. Y también es el consumador de nuestra fe porque es quien la sostiene, la fortalece y la llevará hasta su cumplimiento.

Esto nos recuerda que la vida cristiana no se trata solamente de comenzar creyendo. También se trata de continuar creyendo. Muchas personas empiezan con entusiasmo, pero las pruebas, las decepciones o las dificultades pueden hacer que pierdan el enfoque. Por eso necesitamos recordar diariamente que Jesús sigue siendo el centro, el modelo y la meta de nuestra fe.

El versículo también nos muestra el ejemplo de Cristo. Él soportó la cruz porque miraba más allá del sufrimiento presente. Sabía cuál era el propósito que tenía delante. De la misma manera, cuando mantenemos nuestros ojos en Jesús, aprendemos a mirar más allá de las dificultades momentáneas y a confiar en los planes de Dios aun cuando no entendemos todo lo que está ocurriendo.

En medio del caos, la fe se fortalece cuando la mirada permanece en Cristo. No porque las circunstancias desaparezcan inmediatamente, sino porque recordamos quién está guiando nuestra vida. Mientras más contemplamos a Jesús, menos poder tienen el temor, la ansiedad y el desánimo sobre nuestro corazón.

Hoy es un buen momento para preguntarnos dónde está puesta nuestra mirada. Si estamos más enfocados en los problemas, que en Cristo. Si las preocupaciones están ocupando el lugar que le corresponde al Señor. Porque aquello en lo que fijamos nuestros ojos terminará influyendo en nuestra manera de vivir.

Pidámosle a Dios que nos ayude a mantener nuestra atención en Jesús. Que en medio de cualquier situación podamos recordar que Él inició nuestra fe y que también la sostendrá hasta el final. Porque la vida cristiana no consiste únicamente en comenzar con Cristo, sino en caminar cada día con los ojos puestos en Él.

Buen día, que Dios les bendiga abundantemente. 🙏

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