Fé Católica en El Salvador

Fé Católica en El Salvador Somos una página para dar a conocer la fé y las tradiciones de El Salvador

24/06/2026

🔴RETRANSMISIÓN
Santa Misa de Visperas en honor al Nacimiento de San Juan Bautista, desde Catedral de Chalatenango.

NOVENA A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO🩸DÍA 02Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Di...
24/06/2026

NOVENA A LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

🩸DÍA 02

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, rico en misericordias y piedades, que para darnos la más realzada prueba de tu ardiente caridad e infinito amor hacia nosotros, derramaste todo el inestimable licor de tu Preciosísima Sangre en tanto grado, que después de haber expirado en la Cruz para nuestro remedio, quisiste que aquella cruel lanza te sacase la poca que había quedado en tu ya difunto cuerpo: todo a fin de que conociésemos los hombres el infinito amor con que solicitas nuestra salvación. Pero ¡Oh Jesús mío! ¿Qué es lo que encuentras en los mismos hombres en recompensa de tanto amor? ¿Qué? Ingratitudes, ofensas, pecados y transgresiones de tu suave y santa ley. Esto es verdad, y ojalá y no lo fuera. Ya lo confieso, mi Dios, delante del cielo, y de la tierra. Ingratamente Te he agraviado, Te he ofendido con el continuo quebrantamiento de tus santos Mandamientos; pero si lo que quieres de mí y de todo pecador es que se convierta a ti y viva eternamente, heme aquí arrepentido de lo íntimo de mi corazón. Pésame, mi Jesús, de haberte ofendido. Quisiera morir a la fuerza del dolor de haber pecado. Perdóname, mi Jesús, que yo te doy palabra de ser en lo de adelante (ayudado de tu divina gracia) muy otro de lo que hasta aquí he sido. No se malogre en mí tanta Sangre derramada. En este rico tesoro de tu Sangre Preciosísima pongo toda mi esperanza para alcanzar el perdón de tantas ofensas. Misericordia, Señor, ten misericordia de mí por tu Preciosísima Sangre. Amén.

ORACIÓN AL PADRE ETERNO
¡Oh Padre Eterno y Dios de todos los consuelos! Atended benigno y oíd misericordioso los clamores que desde la tierra os envía la derramada Sangre de vuestro unigénito Hijo, vertida toda en beneficio de sus hermanos los hombres, para reconciliarlos con vuestra divina Majestad, y satisfacer por ellos sobreabundantemente la deuda de sus culpas y pecados, que tanto irritan vuestra divina Justicia, y por respeto suyo perdonadnos, misericordiosísimo Padre, y derramad sobre nosotros vuestras paternales bendiciones, concediéndonos eficaces auxilios para detestar las culpas, amaros y serviros en todo el discurso de nuestra vida, y otorgarnos benigno por su Preciosísima Sangre, lo que en esta Novena solicitamos, si es conforme a vuestro divino beneplácito; y si no lo es, conformad nuestra voluntad con la vuestra, para que agradándoos en todo, y en nada ofendiéndoos, os sirvamos fielmente hasta la muerte, y después de ella os gocemos en la Gloria por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA SEGUNDO - 23 DE JUNIO

MEDITACIÓN: JESÚS SUDANDO SANGRE EN LA AGONÍA.

Atiende, alma mía, que el inflamado deseo que tenía tu amorosísimo Jesús de remediar pecadores, sacarlos de sus miserias, y enriquecerlos de los celestiales tesoros de su Preciosísima Sangre, le traía fatigado toda su vida, y no le dejaba reposar ni de día ni de noche, tanto que vino a decir por San Lucas al capítulo 12 estas palabras: «Heme de dar un baño en mi propia Sangre, y con ella tengo de hacer un repartimiento y derramamiento de mis tesoros». ¡Ah, y qué afligido me veo hasta que lo vea cumplido, qué grandes congojas siento, hasta ver salir mi Sangre a borbollones, darla, y derramarla toda por los hombres! En efecto, llegado que fue el deseado tiempo, no se contentó con derramarla poco a poco; antes quiso que fuese abierto todo su sagrado cuerpo para derramarla con abundancia. Acércate, pues, con la consideración al Huerto, y mira como habiendo su Majestad renunciado enteramente todas las consolaciones divinas y humanas que pudieran redundar en sus sentidos, así interiores como exteriores, por una parte se le representaba la voluntad eterna de su Padre para morir por los hombres: por otra tenía una muy viva representación de los dolores y p***s que había de padecer, las afrentas de la Cruz, la ingratitud de los hombres: por otra la perdición de tantas almas aun con una redención tan superabundante, que por su querer no habían de aprovecharse de ella. La humanidad rehusaba naturalmente el amargo cáliz: el espíritu pronto, y animoso se abrazaba con todas sus amarguras, y con la fuerza del conflicto entre los dos apetitos, superior e inferior, que (como suele decirse) luchaban a brazo partido. Vino por último a reventar la Sagrada Sangre sudándola abundantemente por todos los poros de su cuerpo santísimo, hasta bañarse con ella; y no solo esto; sino que abundó tanto este derramamiento de Sangre, que corrió hasta empapar la tierra: y volviéndose su Majestad a ella le dice (según sientan varios contemplativos) aquellas palabras de Job al cap. 16: «Terra, ne opérias Sánguinem meum, neque invéniat in te locum laténdi clamor meus. ¡Oh tierra! no encubras, ni ahogues mi Sangre, ni haya en ti lugar donde se sepulten mis clamores, y vengan a echarlos en olvido los hijos de Adán». Estas voces iremos ponderando en el discurso de la Novena. Y por ahora resuélvete, oh alma mía, a no olvidar jamás esta derramada Sangre que por tu amor se vertió.

—Se rezan tres Credos con Gloria Patri.

ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO
¡Oh Jesús Dulcísimo de mi corazón, triste y angustiado dueño de mi alma! en qué términos tan amargos, y en qué desconsuelos tan indecibles te ha puesto el amor que me tienes, y el deseo de redimirme y enriquecerme con el inestimable tesoro de tu Preciosísima Sangre, pues parece no pudo llegar a más la congoja y agonía de tu afligida alma, que hacerte sudar por todos los poros de tu sacrosanto cuerpo arroyos de Sangre. Otras congojas cuando mucho suelen ser causa de sudor de agua; más la vuestra, ¡oh atormentado Jesús mío!, fue tan crecida, que destempló todo tu Cuerpo, y tanto demudó la naturaleza que te hizo sudar copiosísima Sangre, hasta regar con ella la tierra. Lávame, dueño mío, con este saludable baño, y no permitas que se pierda en mí tanta Sangre derramada: antes sí, fijando continuamente en mi corazón y memoria este inestimable precio que te costó mí pobrecita alma, sepa apreciarla como merece ser apreciada, como comprada nada menos que con la Sangre de un Dios hombre, para que este conocimiento me compela y obligue a hacer obras dignas del nombre de cristiano, con que consiga la gracia, y una muerte feliz para pasar a gozarte en tu eterna gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

—Se reza un Ave María a nuestra Señora y se concluye todos los días con esta oración:

¡Oh Purísima Virgen María, dignísima Madre de mi Señor Jesucristo! Dígnate, Señora mía, de ofrecer al Eterno Padre la Preciosísima Sangre que tú ministraste a tu Santísimo Hijo en la Encarnación, para que derramándola toda por redimirnos, nos abriese las puertas del paraíso que el pecado tenia cerradas; y alcánzanos de su Majestad amor a la virtud, y aborrecimiento al pecado, y lo que en esta Novena pedimos si es de su divino beneplácito: y juntamente la exaltación de la santa fe Católica; la destrucción de las herejías, vicios, y pecados mortales; la perpetua paz entre los cristianos Príncipes; la conversión de los pecadores; la libertad de los cautivos; el descanso de las almas santas del Purgatorio: y finalmente la perseverancia en gracia de los Justos, para que aprovechándonos todos de este infinito tesoro de la derramada Sangre de tu Santísimo Hijo, acabemos nuestra mortal vida en su divina gracia, para gozarle en su gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.

La Preciosísima Sangre de Jesús nos favorezca en la vida, y en la muerte. Amén.

ORACIÓN FINAL
Omnipotente y Sempiterno Dios, que por la Preciosa Sangre de tu Hijo quisiste aplacarte y redimirnos, concédenos te suplicamos, recordarte el precio de nuestra Redención, para que merezcamos alcanzar en esta vida el perdón, y la gloria en la eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

❤️‍🔥

NOVENA A SAN PABLO APÓSTOL🗡 DÍA 04Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro...
24/06/2026

NOVENA A SAN PABLO APÓSTOL

🗡 DÍA 04

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor y Dios mío Jesucristo, yo el más indigno de vuestros hijos, postrado humildemente a vuestra Presencia y lleno de sentimiento, confieso la poca gratitud que he tenido a vuestra infinita Bondad y Misericordia, el poco respeto y reverencia a vuestra real y augusta Majestad, y el poco temor a vuestra inviolable Justicia, habiéndome atrevido orgulloso a quebrantar vuestra santa Ley y despreciar vuestra preciosa Sangre por mi derramada; pero lo que más siento, Señor, es el poco dolor que he tenido de haberos de esta manera ofendido. Pésame, Dios mío, de haber pecado y propongo firmemente de nunca más ofenderos. Ayudadme, dulcísimo Señor, para que pueda cumplir con mi propósito, siendo en adelante un fiel imitador del apóstol San Pablo, a quien dedico esta novena para mayor gloria vuestra, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.

DÍA CUARTO - 23 DE JUNIO

MEDITACIÓN: Del Amor que es debido al prójimo.

Las afectuosas cartas que dirigía San Pablo a sus iglesias y amigos, nos dan a entender cuán grande era el amor que les tenía, y lo mucho que deseaba que los fieles se amasen entre sí: “Ayudaos, les escribía, los unos a los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Obrad y hablad sin murmurar jamás de vuestros prójimos; no oprimáis ni engañéis a vuestros hermanos, y permanezca entre vosotros la caridad fraternal. No volváis mal por mal; antes bien no os canséis jamás de hacer bien a todos, pues de esta suerte seréis ricos en buenas obras, y vuestro tesoro será un fundamento el más sólido para alcanzar la vida eterna. Acordaos de los presos y afligidos como si los tuvierais a vuestro lado, y con espíritu de mansedumbre y amor corregid a los malos, consolad a los pobres y humillados, y sed sufridos con todos. Vosotras mujeres, sujetaos del modo que conviene a vuestros maridos. Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis desabridos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres; padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos castigándoles sin medida ni razón. Siervos, obedeced a vuestros señores; y vosotros señores, recompensad a vuestros siervos con justicia y equidad. Revestíos finalmente todos de entrañas de misericordia, de benignidad y de paciencia. Vosotros sabéis bien el amor que siempre os he profesado, procurando en todo complacer a todos, no buscando mi propia comodidad, sino el provecho de todos para su salvación. De muy buena gana daré todo lo mío y me daré a mí mismo por vuestras almas, aunque apreciándoos mucho, sea yo aborrecido de todos: pues tanto en mi prisión como encontrándome en la predicación del Evangelio, siempre os tengo en mi corazón, y Dios es testigo de qué modo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo”. ¡Intensa caridad del Apóstol! Con mucha razón aquellos sacerdotes de Mileto se arrojaron sobre su cuello, llorando y besándole amorosamente, cuando al despedirse les dijo que ya no le volverían a ver, y con el más profundo sentimiento le acompañaron hasta el buque que le aguardaba para marcharse a Jerusalén. ¡Oh, cómo no te mueves tú también, cristiano, a las penetrantes expresiones de amor con que te habla el Apóstol para que le imites, amando a tu prójimo como a ti mismo por amor de Dios! Acuérdate de tus odios y venganzas: llóralas ante el supremo Juez, y sigue en adelante el ejemplo de caridad de San Pablo, que hoy es el objeto de tu meditación.

—Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en la viva fe que tuvo de todos los misterios de nuestra santa Religión; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran santo la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso Apóstol de las gentes, a quien Jesucristo nuestro Señor eligió para publicar su santo Nombre por toda la redondez de la Tierra, y que fuisteis tan obediente a su voz, que despreciando todo respeto humano os dirigisteis presuroso a la predicación de su santo Evangelio; os suplico me alcancéis del mismo Dios un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados para que, siguiendo vuestro santo ejemplo, atienda gustoso a la voz de mi Redentor que he oído tantas veces dentro de mi corazón, y tenga siempre en mi memoria vuestras heroicas virtudes, de las cuales nos habéis dejado tan perfecto dechado, para que, practicándolas como vos, alcance el fruto de ellas, viviendo y muriendo en gracia del Señor, para entrar a la participación de la eterna gloria e inexplicable felicidad, que tiene prometida a los que verdaderamente Le aman. Amén.

ORACIÓN FINAL
Oh Dios, que has instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haz, te lo rogamos, que, honrando su memoria, marchemos hacia Ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA A SAN PEDRO APÓSTOL🗝 DÍA 04   Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nues...
24/06/2026

NOVENA A SAN PEDRO APÓSTOL

🗝 DÍA 04

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

℣. Dios mío, atended por vuestra infinita bondad a mi socorro:
℟. Señor, ayudadme prontamente con los auxilios de vuestra gracia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Santo, Santo, Santo, Dios y Señor de los Ejércitos: los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.

Aquí se hace una profunda inclinación en reverencia del inefable misterio de la Santísima Trinidad: y así se empieza todos los días la novena.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador y Redentor mío, tened piedad de mí según la grandeza de vuestra misericordia. Pequé, Señor, contra el Cielo y ofendí a vuestra adorable Majestad, apartándome de Vos. Ya no soy digno de ser llamado hijo vuestro, pero me anima que disteis la vida por mí en el santo madero de la Cruz, y el saber que sois Padre amoroso, que espera recibir con brazos de misericordia al pecador que os la pidiere con corazón contrito y humillado ¡Oh! Dulcísimo Jesús, única esperanza de los mortales. Por vuestra sacratísima Madre, Nuestra Señora, a quien habéis constituido Madre de misericordia, abogada poderosísima y refugio seguro de los pecadores, no me desechéis, miradme con aquellos ojos de clemencia con que miraste después de sus negaciones a vuestro Apóstol San Pedro, para amargamente llorar como él las infidelidades y pecados de mi vida pasada. Pequé, amantísimo Salvador y Padre de mi vida, y quisiera haber mu**to antes que haber ofendido a vuestra bondad infinita, digna de infinito amor. Propongo firmemente la enmienda de mis desórdenes pasados: satisfacer por mis pecados a vuestra divina justicia: cumplir con las obligaciones de mi estado, y obrar en todo conforme a vuestra Santa ley. Admitidme, Señor, por la intercesión de San Pedro nuestro Protector, con los auxilios de vuestra gracia, sin la cual nada puedo, para perseverar en vuestro servicio hasta la muerte. Amén.

DÍA CUARTO - 23 DE JUNIO

CONSIDERACIÓN: AMOR DE SAN PEDRO AL SEÑOR.

Considera que en los hechos Apostólicos e historia de los Sagrados Evangelios se refieren varios pasajes en que se echa de ver que ninguno de los Apóstoles tuvo más fervoroso amor al Señor, que San Pedro. Quién sino su Majestad comprenderá hasta dónde rayaban las llamas del incendio que abrasaban a este serafín Apostólico. Basta para la imitación traer a la memoria lo que refiere el Evangelista, cuando preguntado tres veces San Pedro por su Divino Maestro, si le amaba; respondió con profunda humildad: «Señor: Vos sabéis todas las cosas, y penetráis lo íntimo de mi corazón. Vos sabéis que os amo». No en vano repite nuestro Señor tantas veces «Pedro, ¿me amas?»: quiso decirle en esto: «si el testimonio de tu conciencia no te dicta que me tienes un amor perfecto, amándome sobre todas las cosas: más que a todos los tuyos, más que a ti mismo, no tomes el cuidado pastoral, ni el gobierno de mis ovejas, por quien he derramado mi Sangre». Después de tanto examen confió al Santo Apóstol nada menos que a su Esposa la Santa Iglesia, dejando (San Bernardo, Sermón I de San Pedro y San Pablo; en José Mansi CO, sermón 12) a su cuidado el tesoro inestimable de su preciosa Sangre, depositado en los Santos siete Sacramentos.

Contentémonos para nuestra imitación, con saber que San Pedro amó al Señor con aquella perfecta caridad que da la vida por el amado, como en efecto murió por su Divino Maestro: sin que las muchas aguas de la tribulación y del riguroso martirio pudiesen apagar el intenso fuego de su amor. ¿Arderá en nuestro pecho alguna llama de este sagrado incendio? Trabajemos para encenderla y aumentarla, pidiendo para esto gracia al Señor; estemos ciertos, y salgamos de toda duda, que, si legítimamente no amamos, se nos hará duro el yugo de la Santa Ley que profesamos; y si amamos todo se nos hará suave y fácil, como dice San Agustín. No seamos ingratos a quien tanto bien nos ha hecho; temamos, sí, aquella terrible sentencia de San Pablo, que nos dice: «maldito y excomulgado sea el que no ama a Nuestro Señor Jesucristo» (I Corintios XVI, Agustín Calmet OSB).

ORACIÓN
¡Oh Clementísimo Jesús, y verdadero Dios, toda caridad! ¡Yo he venido a traer fuego a la tierra, decís en vuestro Santo Evangelio, y queréis sea encendido este Divino fuego en el corazón humano! Bendito sea, Señor, el poder de vuestra gracia, en cuya virtud fue el corazón del príncipe de los Apóstoles un Sagrado Altar en que ardió el fuego de vuestro Santo amor, mejor que en el de la antigua Ley, para gloria de vuestro Santísimo Nombre. ¿Cuánta es, amorosísimo Salvador, la tibieza de mi espíritu? Amamos con intensión a las criaturas, sin hallarse en ellas más que un poquito de bien que tienen participado, ¿y no hemos de amar con toda nuestra fortaleza a vuestra Majestad, que sois el bien infinito, el único principio y fin de todo lo que es bueno? ¡Que no ame a mi Dios, que me ha libertado de la esclavitud del demonio, no con precio corruptible de plata y oro, sino con el precio infinito de su Santísima Sangre, derramándola sobre el Ara de la Cruz, como cordero inmaculado, que vino a quitar los pecados del mundo! ¡Oh locura mía, no haber amado a un Dios tan bueno! Haced, Señor, que yo os ame empleando todo mi ser en servicio vuestro, para que, muriendo ahora al amor perverso del mundo, os alabe por toda la eternidad en la Gloria. Amén.

Ahora se reza tres veces el Padre nuestro.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Oh felicísimo Pedro, ¡Que maravilloso se ha manifestado en vos el Señor: cuya adorable providencia elige a lo que el mundo reputa despreciable para confundir los sabios, poderosos y nobles del siglo! (I Corintios I, 27-28). Vos, oh admirable Pedro, siendo un pobre y humilde pescador, fuiste elevado del polvo de la tierra, y el excelso y supremo Señor de cuanto tiene ser, que mira de lejos a los soberbios y de cerca a los humildes (Salmo C###VII, 7), os sublimó a la más alta esfera de Dignidad, sobre todas las de los monarcas y príncipes del universo. Tú eres la piedra solidísima escogida por el Salvador de los hombres para fundamento de la Religión Católica, contra quien nunca prevalecerán las puertas del in****no: tú el pastor universal, a quien el Príncipe de los Pastores confió el gobierno de todas las ovejas y corderos de su rebaño: tú, el fidelísimo portero a cuyo arbitrio entregó el Señor las llaves para la entrada de los mortales al Reino de los Cielos (San Hilario de Poitiers, en Mateo XVI): tú, el Príncipe de los Santos Apóstoles: la cabeza visible de la Iglesia militante, y en fin el primer Vicario en la tierra del sumo y eterno Sacerdote Jesucristo, Señor nuestro. ¡Oh Pastor Santísimo, adornado con tan brillantes prerrogativas: cuánta será la altura de vuestra gloria en el Cielo, habiendo sido tan buen ministro y Dispensador de los misterios de Dios! Ya habéis entrado en el gozo bienaventurado del Señor, que os ha coronado de gloria y honor por toda la eternidad, cuando nosotros andamos todavía ausentes de esa patria de nuestra esperanza y navegando hacia ella en las olas del mar inconstante de esta miserable vida.

¡Oh Padre amantísimo de todos los Cristianos!, inclinad desde ese puerto seguro los ojos de vuestra piedad, para socorrernos con vuestra eficaz intercesión. Pedid al Altísimo que todos los Cristianos no perdamos de vista el norte indispensable de la Santa Fe, para evitar con sus luces el naufragio de nuestra navegación: que fijemos nuestros corazones en la esperanza de los bienes eternos, para sufrir con alegría los trabajos de esta vida momentánea, y que reine en nosotros una ardiente caridad de Dios y del prójimo, para acabar con felicidad nuestro camino. Rogad especialmente, Santo mío, por nuestro sumo Pontífice, sucesor vuestro; por todos los Prelados y personas del estado eclesiástico: Interceded por el pueblo cristiano, que confía en vos, para que en toda piedad y castidad tenga vida quieta y tranquila. Y para nosotros, oh dulce Abogado de nuestras almas, os suplicamos humildemente nos alcancéis lo que en esta Novena pedimos, si es para gloria de Dios: y que mirándonos en vos, como en un espejo de virtudes, procuremos imitarlas, y seguir nuestro soberano Dueño, que es el Santo de los Santos, a quien sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN FINAL
Oh Dios, que acordaste a tu bienaventurado Apóstol San Pedro el poder de atar y desatar, concédenos, por su intercesión, ser libertados de las cadenas de nuestras culpas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA A SAN PEDRO Y SAN PABLO, APÓSTOLES🗡🔑 DÍA 04En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.ORACIÓN...
24/06/2026

NOVENA A SAN PEDRO Y SAN PABLO, APÓSTOLES

🗡🔑 DÍA 04

En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN INICIAL
Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Te pido que me ayudes a escuchar tu Palabra, a amarte más y seguirte como lo hicieron los Apóstoles.

ACTO PENITENCIAL
(En silencio, se realiza un breve examen de conciencia)

Te pido perdón Señor por todos mis pecados. ¡Son tantas las veces que te he fallado! Veo tu Corazón traspasado y sé que han sido mis propios pecados los que te han llevado a la muerte en la Cruz. Pero también sé que Tú has querido beber ese Cáliz para reconciliarme. Ayúdame Señor a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón

REFLEXIÓN PARA EL CUARTO DÍA DE LA NOVENA
“En su misión apostólica, san Pedro y san Pablo tuvieron que afrontar dificultades de todo tipo. Sin embargo, lejos de debilitar su acción misionera, fortalecieron su celo en beneficio de la Iglesia y para la salvación de los hombres. Pudieron superar todas las pruebas porque su confianza no se basaba en los recursos humanos, sino en la gracia del Señor, quien, como recuerdan las lecturas de esta solemnidad, libra a sus amigos de todos los males y los salva para su Reino (cf. Hch 12, 11; 1 Tm 4, 18)”.
“Esa misma confianza en Dios debe sostenernos también a nosotros. Sí, el ‘Señor libra de todas las angustias’. Esta certeza debe infundirnos ánimo frente a las dificultades que encontramos al anunciar el Evangelio en la vida diaria. Que san Pedro y san Pablo, nuestros patronos, nos ayuden y nos obtengan el celo misionero que los hizo testigos de Cristo hasta los confines del mundo entonces conocido”.
San Juan Pablo II, homilía del 29 de junio de 1999

ORACIÓN

ACCIÓN DE GRACIAS Y PETICIONES PERSONALES
Gracias Señor por tu inmenso amor. Gracias por el inmenso don que nos concedes en la Iglesia, gracias porque nos has dejado a Pedro y sus sucesores y a los pastores que nos guían. En este día te pido especialmente por el Santo Padre y por todos los obispos de la Iglesia. Ayúdame a ser yo también un apóstol según mis capacidades y posibilidades. Amén. (Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones)

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

SÚPLICA A SAN PEDRO
Pedro arrepentido,
Pedro el preferido del Señor,
Pedro el entusiasta por Cristo Jesús,
pídele al Señor me conceda un amor hacia el Salvador,
tan fuerte y tan generoso
como el amor que por Cristo Jesús ardió en tu gran corazón.

SÚPLICA A SAN PABLO
Pablo, fervoroso Apóstol,
un favor te pedimos al recordar
tu fiesta de cada año:
suplícale a Dios que te imitemos
en tu inmenso amor a Jesucristo
y en tu deseo impresionante de salvar almas.
Que cada uno de nosotros pueda repetir
aquella tu frase famosa:
"Me desgasto y me desgastaré
por el bien de las almas y
por el Reino de Cristo Jesús".

ORACIÓN FINAL A LOS SANTOS APÓSTOLES
¡Oh Santos apóstoles Pedro y Pablo! Yo los elijo hoy y para siempre por mis especiales protectores y abogados; y me alegro humildemente tanto contigo, san Pedro, príncipe de los Apóstoles, porque eres la piedra sobre la cual edificó Dios su Iglesia; como contigo, san Pablo, escogido por Dios para vaso de elección y predicador de la verdad en todo el mundo. Alcánceme, les suplico, una fe viva, una esperanza firme y una caridad perfecta; atención en el orar, pureza de corazón, recta intención en las obras, diligencia en el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, constancia en los propósitos, resignación a la voluntad de Dios y perseverancia en la divina gracia hasta la muerte; para que mediante sus intercesiones y sus méritos gloriosos, pueda vencer las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne, me haga digno de presentarme ante el supremo y eterno pastor de almas Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, para gozarle y amarle eternamente. Amén.

En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA A SAN ZOILO, MártirAbogado contra las enfermedades renalesDÍA 6Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ ene...
24/06/2026

NOVENA A SAN ZOILO, Mártir
Abogado contra las enfermedades renales

DÍA 6

Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío, adorable Redentor de mi alma, abrumado con el peso de mis iniquidades, pero confiado en tu gran misericordia, humildemente te pido me purifiques de las manchas de mis culpas y de tal manera me laves, que quede más blanco que la nieve. Confieso, Señor, que be cometido el mal delante de ti: me duelo de ello y me arrepiento con toda mi alma, y tú, Dios mío, no despreciarás a un corazón contrito y humillado, sino que renovarás en mis entrañas tu Espíritu Santo, para que pueda anunciar por todas partes tu alabanza. Confírmame en ese espíritu recto y principal, para no volver a ofenderte; no me deseches de tu divina presencia: dame la alegría espiritual de tu salad, y condúceme a la Jerusalén celestial. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios mío, tú que penetras el fondo de los corazones y que escudriñas lo más íntimo de las entrañas, ves con toda claridad cuál es el motivo de la aflicción y amargura con que vengo a tu divina Presencia a pedirte humildemente el remedio de todos mis males, tanto espirituales como temporales. Te lo ruego, por la intercesión de tu amado siervo San Zoilo, por sus virtudes, sus méritos, su espantoso suplicio, su sangre tan profusamente derramada y su preciosa muerte, con tanto valor sufrida en defensa de nuestra adorable Religión. Bien puedes, Dios mío, desechar mis ruegos por indignos de ser elevados al augusto
trono de tu grandeza y majestad; pero no despreciarás los que en favor mío te dirige el glorioso atleta, en cuyo obsequio y para tu mayor honra y gloria dedico esta Novena. Él es mi protector, bajo su patrocinio me pongo y confiado en su valimiento, espero conseguir lo que te pido, y principalmente la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte, para después gozarte por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA SEXTO – 23 DE JUNIO

MEDITACIÓN: ABNEGACIÓN Y DESPRECIO DEL MUNDO

PUNTO PRIMERO
«El que aborrece su alma en este mundo, la guarda para la vida eterna». Esto nos enseña Jesucristo. Nos manda aborrecer nuestra alma, es decir: nuestras malas inclinaciones, nuestros juicios erróneos, nuestras pasiones y todo lo que en nosotros se opone a la voluntad de Dios… «Quien no renunciare todo lo que posee, no puede ser mi discípulo». Esto también nos dice nuestro divino Maestro. Y el que ha consagrado todo su cariño, todo su afecto al mundo y a sus riquezas, honores, placeres y promesas, no ha renunciado a lo que tiene. Por lo que, si yo he de ser un verdadero cristiano, deberé negarme a mí mismo y desprenderme del mundo.

PUNTO SEGUNDO
Zoilo profesaba esta doctrina y tan acostumbrado estaba en practicarla, que cuando se le obligó a comparecer ante el tirano y fue amenazado por él con los suplicios y la muerte, no se acuerda ni de la delicadeza y comodidades que dejaba en la casa de sus padres, ni del cariño que ellos le prodigaban, ni del brillante porvenir que le esperaba, atendida su posición social: era primero cumplir con las obligaciones de su religión, y se resolvió a sacrificarlo todo por tan digno objeto: salud, riquezas, estimación pública, su mismo bienestar, su misma vida, todo lo ofreció en las aras de su deber.

DEPRECACIÓN
Insigne San Zoilo, cuyo amor a la religión te hizo menospreciar las grandezas de esta vida, decidiéndote a salvar tu alma, aun a costa de los tormentos y de la muerte de tu cuerpo, con que te conminaron si no abjurabas tu fe; yo te pido por este tu tan generoso desprendimiento, me alcances de Dios la resolución que necesito para despreciarme a mí mismo, oponiéndome a los caprichos de mi amor propio, con todas sus comodidades y conveniencias, y tener en nada todos los bienes de esta vida, para atender únicamente al gran negocio de la conversión y salvación de mi alma. Amén.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Credo.

℣. Ruega por nosotros, bienaventurado mártir San Zoilo.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN FINAL
Oh Dios, que nos alegras con los méritos y la intercesión de tu bienaventurado Mártir San Zoilo, te rogamos le concedas a tu pueblo suplicante, que le aproveche siempre su ejemplo y lo defienda con sus ruegos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Dirección

San Salvador

Teléfono

+50378201185

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Fé Católica en El Salvador publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Fé Católica en El Salvador:

Atajos

Compartir