18/01/2026
En este II Domingo del Tiempo Ordinario, Juan el Bautista nos enseña a mirar y reconocer a Jesús. No se presenta a sí mismo, sino que señala a Cristo y proclama con fe: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.”
Jesús es el Cordero ofrecido por amor, que carga con nuestras faltas y nos reconcilia con el Padre. Él no viene a condenar, sino a liberar, sanar y renovar el corazón del hombre.
Este Evangelio nos invita a:
Reconocer a Cristo como el centro de nuestra vida.
Acercarnos con humildad a su misericordia, especialmente en los sacramentos.
Dar testimonio, como Juan, señalando a Jesús con nuestras obras y palabras.
Que este domingo renovemos nuestra fe y aprendamos a vivir como verdaderos discípulos, siguiendo al Cordero de Dios, esperanza del mundo.