07/03/2026
En los tres ciclos litúrgicos el pasaje del Evangelio de los dos primeros domingos y del último domingo de Cuaresma es el mismo, aunque narrado por distintos evangelistas: el primero las tentaciones de Jesús, el segundo la Transfiguración y el último la Pasión. Los tres ciclos, sin embargo, difieren en los domingos III, IV y V.
Este año, el ciclo A, se puede observar un hilo conductor entre esos tres domingos, que es el Bautismo, pues la Cuaresma surgió como un tiempo de preparación para recibir ese sacramento en la Vigilia Pascual, y un tiempo de preparación para renovar anualmente las promesas bautismales en la Noche Santa.
Por eso, si hay catecúmenos siempre se usan las lecturas del ciclo A, aunque ese año correspondan otras (RICA 159)
El III domingo el Evangelio nos habla de la fuente de agua que salta para la vida eterna; el IV domingo nos habla de Jesus como luz del mundo; y el V domingo de Jesús como resurrección y vida.
De esta manera, durante tres semanas se explica que con el baño en el agua se sepulta al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él (cf Rm 6,3-4; Col 2,12) como "nueva criatura" (2 Co 5,17; Ga 6,15), habiendo recibido al Verbo, "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1,9), por lo que ha sido iluminado (Hb 10,32) y se convierte en "hijo de la luz" (1 Ts 5,5), y en "luz" él mismo (Ef 5,8).