19/08/2024
“Hijo mio. cuando estes enfermo no seas impaciente”(v.9)
Uno de los obstáculos mas comunes para obtener la salud es la importancia del enfermo que lo lleva a perder la esperanza y a enconcharse en una peligrosa rebeldía. En el fondo hay un velado reclamo a Dios y a una no disimulada desconfianza en su bondad. Esto obstaculiza la curación. El enfermo pone un muro psicológico que impide la llegada de su curación, y provoca un complejo de culpa. Al creerse castigado por Dios, el enfermo empieza a escarbar en su vida pasada, y, unicamente, ve lo malo; se olvida de que ya fue perdonado. Hay una “regresión” en su vida espiritual, que lo lleva a sentirse culpable.
Esta situacion psicológica y espiritual del enfermo no favorece su sanacion mas bien, la obstaculiza, e impide que la salud entre en su mente y en su cuerpo. Muy sabiamente, por eso, el Eclesiastico apunta:” No seas impaciente”. La impaciencia , en el fondo, es desconfianza en Dios.Por todos los medios hay que ayudar al enfermo a que mantenga un estado de “esperanza” en su curación, en la bondad y poder de Dios.
No es lo correcto, desde un principio, asegurar que la enfermedad es la “voluntad de Dios”. Muy difícil saberlo. nosotros creemos en el “dolor redentor”. Hay casos muy claros en que alguno es llamado de manera especial por el Señor para compartir sus sufrimientos en la enfermedad; pero estos casos son excepcionales. Lo normal es que Dios quiera que luchemos contra la enfermedad. Que nos valgamos de todos los medios posibles–técnicos y espirituales– para enfrentar la enfermedad y derrotar. Solo el tiempo y un gran discernimiento podrán definir si la enfermedad en cuestion es la “voluntad” de Dios, Al enfermo, hay que animarlo para que crea que Dios quiere curarlo y que puede hacerlo. Esto le ayudara mas a cooperar con los medicos, con las enfermeras y con las medicinas.
Al enfermo le ayuda mucho visualizar como Jesus se acerca, en el evangelio, a los enfermos, y los cura. y Ninguno regresa a su casa con enfermedad a cuestas.Un leproso avanza hacia Jesus y le dice:”Si Quieres puedes curarme”.”Claro que quiero”, le responde Jesus(Mc 1,40). Jesus se acerca al paralitico de la piscina de bethesda, y le dice: “¿quieres ser curado?”. Es el mismo Jesus el que ofrece curación al enfermo que ni siquiera piensa en pedir nada al Señor. En el evangelio de San Juan, Jesus,explícitamente, afirma que a venido para que tengamos”vida y vida abundante”(Jn 10,10). Estas visualizaciones de Jesus, que amorosamente, se acerca a los enfermos y los cura, pueden ayudar al enfermo para que se meta dentro de la escena evangélica y mire a Jesus que se le acerca y le pregunta si quiere curarse. La predicación de la palabra, sobre todo las consecuencias en que se muestra la la bondad del Señor que cura a los enfermos, como muestra de que el reino de Dios se ha acercado , no deben descuidarse cuando se pretende ayudar al enfermo a”no ser impaciente” y a “no perder la esperanza”.