20/08/2026
Lectura bíblica 19-08-2026
JUAN 4:1-22
El encuentro de Jesús con la mujer samaritana, es uno de los relatos de la gracia más usados para mostrar el amor de Dios.
Si existió odio racial, era entre judíos y samaritanos; los samaritanos era una raza mezclada de los hijos de Israel con pueblos de Canaán, los judíos odiaban más a los samaritanos que a los gentiles; ya que consideraban su raza una traición a la pureza racial de Israel.
Jesús abordó a la mujer en su necesidad más inmediata; era una mujer rechazada por la sociedad, debido a que había tenido una vida de promiscuidad pública; un prejuicio social y engaño religioso.
¿Te imaginas el giro que dio a la conversación? Después que Jesús deja en evidencia su vida de pecado comienza a hablar de religión; lo que ignoraba es que enfrente tenía al verbo de Dios, al camino, la verdad y la vida; y la verdad es más poderosa que la religión,
La mujer terminó convencida que Jesús era el mesías, el salvador de su alma.
1° CRONICAS 15
En esta ocasión David, rey de Israel preparó un lugar donde estuviese el arca del pacto (recordemos que el templo lo construyó su hijo Salomón años más tarde).
Los hijos de Leví; la tribu consagrada a Jehová, eran los únicos que podían transportar el arca. Anteriormente Uza (que no era levita consagrado) tocó el arca y Dios le quitó la vida al instante; ya que el arca debía ser transportada con barras por los levitas exclusivamente.
Esto nos enseña que la obra de Dios es sagrada, que Dios pide que nos santifiquemos para servirle, para tomar con seriedad su servicio a Él.
La palabra santificar es lo mismo que apartarse, dejar lo inmundo, lo profano, el pecado y purificarse para que Dios pueda usarnos como sus instrumentos.
ZACARIAS 3 Y 4
La visión del sumo sacerdote Josué (no es ficticio) fue un hombre de Dios que vivió en tiempos del regreso de los hijos de Israel del exilio de Babilonia.
Esta visión nos da una lección; satanás siempre está acusando a los hijos de Dios; y mucho más a los que le sirven en el ministerio.
Si notamos, no aparecen las acusaciones; no se menciona de qué Satanás acusaba al sumo sacerdote; pero eso no quiere decir que no había pecado en él; simplemente Dios reprende a Satanás y le dice ¿No es este un tizón arrebatado del incendio? Significa que a pesar de las vestiduras viles, este era un hombre de Dios que tenía un abogado defensor, el cual le había dado un propósito.
Pero no termina aquí; Dios amonesta al sumo sacerdote y le dice “Si obedeces y guardas mis ordenanzas” ¡Tú gobernarás mi casa! Fascinante; Dios cumple su propósito en nosotros, a pesar de las acusaciones del diablo.
Interesante visión del profeta Zacarías; Zacarías vivió durante el exilio de Babilonia; y sus visiones abarcan el futuro inmediato y los tiempos finales.
Los dos Olivos, (Los dos ungidos de Dios) aparecen de nuevo en las profecías de los tiempos finales de Apocalipsis 11; ellos son enviados por Dios para emitir juicios; en este caso, el árbol de Olivo produce aceite (simbolismo del Espíritu o la unción); los siete candeleros hacen referencia al candelabro judío con siete astas (siete es el número divino) la profecía sobre Zorobabel, es acerca de la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén, los muros, el templo, las puertas etc.
No es con ejército, ni con fuerza, sino con El Espíritu de Dios que se hará la obra del Señor.
Cuando una obra es de Dios, no se hace la guerra confiando en nuestras propias fuerzas, se hace confiando en la poderosa mano de Dios, en su Santo Espíritu; en la unción de Dios (o sea el respaldo divino).
Zorobabel según el libro de Esdras, construyó la ciudad tal y como lo profetizó Zacarías, en contra de todos los pronósticos; porque la mano de Dios estaba con él.