31/12/2025
La Biblia no enseña a soplar ni a empujar para “tumbar” a nadie.
El Espíritu Santo no necesita teatro, ni fuerza humana, ni manipulación emocional.
Cuando Dios obra, convence, transforma y santifica… no empuja cuerpos, quebranta corazones.
Jesús nunca sopló a las personas para derribarlas, les habló con autoridad.
Los apóstoles no empijaban multitudes, predicaban la Palabra y el Espíritu obraba.
Lo que se empuja con manos no es poder, es carne.
Y donde hay carne, Dios no se glorific
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová” (Zac 4:6)
El Espíritu Santo no tumba para exhibir, levanta para vivir en santidad.
Palabra y Verdad