16/05/2026
HIJITOS, JÓVENES Y PADRES
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os son perdonados por su nombre. Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido a Aquél que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre (1 Juan 2:12-13).
Observa que en la escritura que acabamos de leer el apóstol Juan solo asoció el pecado con los ‘hijitos’, es decir, con los niños espirituales. Aun así, hay muchas personas que insisten en que el pecado es inevitable, y afirman “todos pecamos”. ¡No! La Biblia dice: “Todo aquel que es nacido de Dios, no peca” (1 Juan 3:9). Además, la Biblia describe el pecado y lo define desde la perspectiva de Dios, no desde la perspectiva humana. Si consideras el pecado según la concepción humana, nunca podrás alcanzar tu mayor potencial en Cristo. El mundo que nos rodea está lleno de pecado y de condenación, pues el hombre fue constituido pecador como consecuencia de su traicionera desobediencia.
Romanos 5:12 dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Esta es la razón por la que el Señor Jesucristo vino y resolvió la cuestión del pecado de una vez y para siempre, a través de su sacrificio vicario por nosotros. Él vino como el postrer Adán, y fue hecho, no pecador, sino pecado por nosotros; y cargó con la completa condenación y castigo por el pecado de la humanidad, librándonos así a nosotros de sus consecuencias.
Ahora, habiendo nacido de nuevo, el pecado no se enseñorea de ti (Romanos 6:14). 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” De modo que, cuando la Biblia dice “Todo aquel que es nacido de Dios, no peca” (1 Juan 3:9), es porque has nacido de Él; y ahora tienes su vida y su naturaleza, que no conocen pecado. ¡Esa es la vida de la nueva criatura en Cristo!
¿Qué sucede pues si pecas? Tal cosa es manifestación de que aún eres un ‘hijito’ - un niño espiritual; y así les dice a los hijitos: “Vuestros pecados os son perdonados por su nombre”. Pero hay algo mejor; se trata del mecanismo de limpieza de todo pecado: “Mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).
Conocer y andar a la luz de la Palabra de Dios es clave. Esto es característico de la madurez espiritual. Esa es la vida de los ‘padres’. Camina a la luz de tu justicia – a la luz de quien eres en Cristo – sobre todo pecado, sobre Satanás, y sobre los rudimentos de este mundo. ¡Alabado sea Dios!
CONFESIÓN
Tengo la vida y la naturaleza de Dios en mí. Yo vivo la vida superior en Cristo, caminando en fortaleza, victoria y justicia, a la luz de mi identidad y de mi herencia en Cristo, sobre el pecado, sobre Satanás y sobre los rudimentos de este mundo. ¡Gloria a Dios!