22/04/2026
Hoy recordamos con fe y gratitud el primer aniversario luctuoso del Papa Francisco, un pastor que no solo habló de Cristo… sino que lo vivió.
Su vida fue un testimonio constante de humildad, cercanía y valentía para anunciar el Evangelio en medio de un mundo que muchas veces se aleja de Dios. Nos enseñó que la Iglesia no es un lugar para perfectos, sino un hogar para pecadores que buscan levantarse.
Sus palabras siguen resonando con fuerza:
a no perder la esperanza,
a no vivir una fe tibia,
a salir al encuentro del otro,
y a confiar en la misericordia infinita de Dios.
Hoy más que nunca, su voz nos sigue recordando que ser cristiano no es comodidad… es entrega.
Elevamos nuestra oración por su alma,
con la certeza de que Dios, rico en misericordia, lo ha recibido en su presencia.
Señor, dale el descanso eterno
y brille para él la luz perpetua.
Que su legado no se quede en frases…
sino que se convierta en vida en cada uno de nosotros.
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