Evangelizadores Católicos

Evangelizadores Católicos Somos laicos comprometidos con la Evangelización, llevando el anuncio del evangelio a todas las periferias.

Para mayor gloria de Dios, bien de la iglesia y nuestra propia santificación.

03/02/2026

Martes 3 de febrero de 2026
F. T. O.: Martes de la 4a. semana o memoria libre de san Blas, obispo y mártir o san Óscar, obispo

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (18, 9-10. 14. 24-25. 30—19, 3)

En aquellos días, después de haber sido derrotado por los hombres de David, Absalón, su hijo, se dio a la fuga. Iba montado en una mula, y al meterse la mula bajo las ramas de una frondosa encina, a Absalón se le atoró la cabeza entre las ramas y se quedó colgando en el aire y la mula siguió corriendo. Uno de los soldados lo vio y le fue a avisar a Joab: “Acabo de ver a Absalón colgando de una encina”. Joab se acercó a donde estaba Absalón, tomó tres flechas en la mano y se las clavó en el corazón. Mientras tanto, David estaba en Jerusalén, sentado a la puerta de la ciudad. El centinela, instalado en el mirador que está encima de la puerta de la muralla, levantó la vista y vio que un hombre venía corriendo solo. Le gritó al rey para avisarle. El rey le contestó: “Si viene solo, es señal de que trae buenas noticias. Déjalo pasar. Tú, quédate ahí”. El centinela lo dejó pasar y permaneció en su puesto. El hombre que venía corriendo, que era un etíope, llegó a donde estaba David y le dijo: “Le traigo buenas noticias a mi señor, el rey. Dios te ha hecho justicia hoy, librándote de los que se habían rebelado contra ti”. El rey le preguntó: “Pero, mi hijo Absalón, ¿está bien?” Respondió el etíope: “Que acaben como él todos tus enemigos y todos los que se rebelen contra mi señor, el rey”. Entonces el rey se estremeció. Subió al mirador que está encima de la puerta de la ciudad y rompió a llorar, diciendo: “Hijo mío, Absalón; hijo, hijo mío, Absalón. Ojalá hubiera mu**to yo en tu lugar, Absalón, hijo mío”. Le avisaron entonces a Joab que el rey estaba inconsolable por la muerte de Absalón. Por eso, aquella victoria se convirtió en día de duelo para todo el ejército, cuando se enteraron de que el rey estaba inconsolable por la muerte de su hijo. Por ello, las tropas entraron a la ciudad furtivamente, como entra avergonzado un ejército que ha huido de la batalla.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 85

R/ Protégeme, Señor, porque te amo.

Presta, Señor, oídos a mi súplica, pues soy un pobre, lleno de desdichas. Protégeme, Señor, porque te amo; salva a tu servidor, que en ti confía.

R/ Protégeme, Señor, porque te amo.

Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día, y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de alegría.

R/ Protégeme, Señor, porque te amo.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta.

R/ Protégeme, Señor, porque te amo.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5, 21-43)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”. Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está mu**ta, está dormida”. Y se reían de él. Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Oyeme, niña, levántate!” La niña que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

03/02/2026

Santos del 3 de febrero:

- San Blas, Obispo y mártir
- San Oscar (Ansgario), Obispo
- San Adelino de Celles, Abad
- Santa Ana, Viuda y Profetisa
- Santa Berlinda de Meerbeke
- San Celerino de Cartago, Mártir
- Santa Claudina Thévenet (María de San Ignacio), Religiosa
- Beato Helinando, Monje en Froidemont
- Beato Juan Nelson,Sacerdote y Mártir
- San Leonio, Sacerdote
- San Lupicino, Obispo
- Beata María Ana Rivier, Fundadora
- Beata María Elena Stollenwerk, Fundadora
- San Remedio de Gap, Obispo
- San Simeón el Viejo
- San Teridio (Tigides) de Gap, Obispo
- Santa Wereburga, Abadesa

02/02/2026

Lunes 2 de febrero de 2026
Fiesta de la Presentación del Señor

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Malaquías (3, 1-4)

Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. El preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 23

R/ El Señor es el rey de la gloria.

¡Puertas, ábranse de par en par, agrándense, portones eternos, porque va a entrar
el rey de la gloria!

R/ El Señor es el rey de la gloria.

¿Y quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor, poderoso en la batalla.

R/ El Señor es el rey de la gloria.

¡Puertas, ábranse de par en par, agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!

R/ El Señor es el rey de la gloria.

Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el rey de la gloria.

R/ El Señor es el rey de la gloria.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 22-40)
Gloria a ti, Señor.

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

02/02/2026

Santos del 2 de febrero:

- Presentación de Jesús en el Templo (Candelaria)
- Beato Andrés Carlos Ferrari
- San Burcardo de Würzburg, Obispo
- Santa Catalina de Ricci, Virgen
- San Flósculo de Orleans, Obispo
- Santa Juana de Lestonnac
- San Juan Teófano Vénard, Sacerdote y Mártir
- San Lorenzo de Canterbury, Obispo
- Beata María Catalina Kasper, Fundadora
- Beata María Dominica Mantovani, Fundadora
- Beato Nicolás (Saggio) de Longobardi
- Beato Pedro de Ruffia, Sacerdote y Mártir
- Beato Simón Fidati de Cassia
- Beato Esteban Bellesini

01/02/2026

Domingo 1 de febrero de 2026
Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario - Día del Señor

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Sofonías (2, 3; 3, 12-13)

Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan
así quedar a cubierto el día de la ira del Señor. “Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 145

R/ Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.

R/ Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.

R/ Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.

R/ Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (1, 26-31)

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios. En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 1-12)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó.
Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio
será grande en los cielos”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

01/02/2026

Santos del 1 de febrero:

- Santa Brígida de Kildare, Abadesa
- San Agripano, Obispo y mártir
- Beato Andrés Segni, Franciscano
- Beata Ana (Juana Francisca) Michelotti, Fundadora
- eatos Conor O`Devany y Patricio O`Lougham, Mártires
- San Enrique Morse (Mowse), Sacerdote Jesuita, mártir
- San Juan de Cratícula, Obispo
- Beato Luis Variara, Sacerdote Saleciano
- Beatas María Ana Vaillot y 46 compañeros, Mártires
- San Urso de Aosta, Sacerdote
- San Pablo de Trois Châteaux, Obispo
- Santos Pablo Hong Yong-Ju, Juan Yi Mun-I y Bárbara Choe Yong-I, Mártires
- San Raimundo de Fitero, Abad
- Beato Reginaldo de Orleans, Dominicano
- San Severo de Rávena, Obispo
- San Sigeberto III el joven (Sigisberto), Rey de Austrasia
- San Trifón, Mártir
- Santa Viridiana, Virgen Reclusa

31/01/2026

Sábado 31 de enero de 2026
Memoria de san Juan Bosco, presbítero

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (12, 1-7. 10-17)

En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán para que fuera a ver al rey David.
Llegó Natán ante el rey y le dijo: “Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y numerosas reses. El pobre sólo tenía una ovejita, que se había comprado; la había criado personalmente y ella había crecido con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía de su vaso y dormía junto a él. La quería como a una hija. Un día llegó un visitante a la casa del rico, y éste no quiso
sacrificar ninguna de sus ovejas ni de sus reses, sino que se apoderó de la ovejita del pobre, para agasajar a su huésped”. Al escuchar esto, David se puso furioso y le dijo a Natán: “Verdad de Dios que el hombre que ha hecho eso debe morir. Puesto que no respetó la ovejita del pobre, tendrá que pagar cuatro veces su valor”. Entonces Natán le dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Por eso te manda decir el Señor: ‘La muerte por espada no se apartará nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer. Yo haré que de tu propia casa surja tu desgracia, te arrebataré a tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro, que dormirá con ellas en pleno día. Tú lo hiciste a escondidas; pero yo cumpliré esto que te digo, ante todo Israel y a la luz del sol’ ”.
David le dijo a Natán: “He pecado contra el Señor”. Natán le respondió: “El Señor te perdona tu pecado. No morirás. Pero por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá”. Y Natán se fue a su casa. El Señor mandó una grave enfermedad al niño que la esposa de Urías le había dado a David. Este pidió a Dios por el niño, hizo ayunos rigurosos y de noche se acostaba en el suelo. Sus servidores de confianza le rogaban que se levantara, pero él no les hacía caso
y no quería comer con ellos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 50

R/ Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.

R/ Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores.

R/ Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Líbrame de la sangre, Dios, salvador mío y aclamará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.

R/ Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 35-41)
Gloria a ti, Señor.

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas. De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” El se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

31/01/2026

Santos del 31 de enero:

- San Juan Bosco, Sacerdote
- San Abrahán, Obispo de Arbela
- San Agustín Pak Chong-won y cincuenta compañeros, Mártires
- San Aidano (Medhoc) de Ferns, Obispo
- Beata Candelaria de San José, Fundadora
- San Ciro, Mártir
- San Eusebio, Monje de San Galo
- San Francisco Javier María Bianchi, Barnabita
- San Geminiano de Módena, Obispo
- San Juan, Mártir
- San Julio de Orta, Sacerdote
- Beata Ludovica Albertoni, Terciaria Franciscana
- Santa Marcela de Roma, Viuda
- San Metras (Metrano) de Alejandría, Mártir
- San Valdo, Obispo
- Santos Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión y Papías, Mártires

30/01/2026

Viernes 30 de enero de 2026
Feria del Tiempo Ordinario: Viernes de la 3a. semana

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (11, 1-4. 5-10. 13-17)

En la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá. David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde ahí vio a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hitita”.
David mandó unos criados a buscarla. Se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó decir a David: “Estoy encinta” Entonces David le envió un mensaje a Joab: “Haz que venga Urías, el hitita”. Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó a David, el rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía de tu esposa”. Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás servidores de su señor, y no fue a su casa. Le avisaron a David: “Urías no fue a su casa”. Al día siguiente, David lo convidó a comer con él y lo hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a quedar a dormir con los servidores de su señor y no fue a su casa. A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y
déjalo solo para que lo maten”. Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del ejército de David, entre ellos, Urías, el hitita.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 50

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad, y pecador me concibió mi madre.

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y se alegren los huesos quebrantados. Aleja de tu vista mis maldades y olvídate de todos mis pecados.

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 26-34)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por si sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”. Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza qu e, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos
y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

30/01/2026

Santos del 30 de enero:

- Santa Martina, Virgen y Mártir
- San Adelelmo (elesmo) de Burgos
- Santa Aldegunda, Virgen y mártir
- San Armentario de Pavía, Obispo
- San Barsimeo (Barsamya), Obispo de Edesa
- Santa Batilde, Reina de Francia
- Beato Bronislao Buenaventura Markiewicz, Sacerdote
- Beata Carmela García Moyon, Mártir
- Beato Columba Marmión
- San David Galván Bermúdez, Mártir mexicano
- Beato Francisco Taylor, Alcalde de Dublín, Mártir
- Santa Jacinta Mariscotti, Religiosa
- Santo Khuong (Tomás), Sacerdote, mártir
- San Matías, Obispo de Jerusalén
- San Muciano María Wiaux, Religioso
- San Pablo Ho Hyob, Mártir
- Beato Sebastián Valfré, Sacerdote oratoriano
- -Beato Segismundo (Zygmunt) Pisarski, Sacerdote y Mártir
- San Teófilo el Joven, Soldado y Mártir

29/01/2026

Jueves 29 de enero de 2026
Feria del Tiempo Ordinario: Jueves de la 3a. semana

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (7, 18-19. 24-29)

Cuando David se enteró por Natán de las promesas divinas, fue a ponerse delante del Señor y le dijo: “¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa, para que me hayas favorecido tanto hasta el presente? Y no contento con esto, extiendes ahora
tus promesas también a mis descendientes. Ciertamente, Señor, no es así como proceden los hombres. Tú has elegido al pueblo de Israel para que sea siempre tu pueblo. Y tú, Señor, has querido ser su Dios. Ahora, Señor, manténle a tu siervo y a su casa la promesa que le has hecho y cumple tus palabras. Así tu nombre será glorificado para siempre y todos dirán: ‘El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel’.
La casa de tu siervo David permanecerá para siempre en tu presencia, pues tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, eres quien le ha hecho esta revelación a tu siervo: “Yo te edificaré una casa”; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta súplica. Sí, Señor, tú eres Dios y tu palabra es verdadera. Tú has hecho una promesa a tu siervo David; dígnate, pues, ahora, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti, porque tú, Señor Dios, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 131

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

Señor, Dios poderoso de Jacob: en favor de David acuérdate de todos sus afanes y de aquel juramento que te hizo.

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

David juró al Señor: “No he de entrar en la tienda donde habito ni he de subir al lecho en que descanso, no habré de conceder sueño a mis ojos ni quietud a mis párpados, hasta que halle un lugar para el Señor, una morada fija para el Dios poderoso de Jacob”.

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

Dios prometió a David –y el Señor no revoca sus promesas–: “Pondré sobre tu trono a uno de tu propia descendencia.

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

Si tus hijos son fieles a mi alianza y cumplen los mandatos que yo enseñe, también ocuparán sus hijos tu trono para siempre”.

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

Esto es así, porque el Señor ha elegido a Sión como morada: “Aquí está mi reposo
para siempre. Porque así me agradó, será mi casa”.

R/ Dios le dará el trono de su padre David.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 21-25)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”. Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

29/01/2026

Santos del 29 de enero:

- San Constancio de Perugia, Obispo y Mártir
- Beata Boleslava María Lament, Fundadora
- San Gildas de Rhuys, Abad
- Santos Papías y Mauro, Mártires
- Santa Sabrina (Sarbina, Sabina), Virgen de Troyes
- Santos Sarbelio y Bebea, Mártires
- San Sulpicio Severo, Obispo
- San Valerio de Tréveris, Obispo
- Beata Villana de Bottis, Madre de familia y terciaria

Dirección

Caserío Adobera
San Fernando
03219

Teléfono

+50379418557

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