05/08/2026
NOVENA PREPARATORIA PARA LA FIESTA EN HONOR A SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.
SÉPTIMO DIA.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; Amen.
La muerte de Santo Domingo.
Aspectos históricos de la vida de Santo Domingo:
Domingo, creyéndose próximo a morir, llamó a los religiosos.
Vinieron y se colocaron alrededor del enfermo. Entonces éste les
pronunció un discurso, del cual nada se conserva; solo se sabe
que jamás brotaron de su corazón palabras más conmovedoras.
Luego recibió el sacramento de la Extremaunción. Sabiendo por
fray Ventura que el sacerdote encargado de la iglesia de Santa
María del Monte se quedaría con el cuerpo, dijo: "No quiera Dios
que sea yo sepultado en otra parte que bajo los pies de mis
hermanos. Llévenme a la viña para que ahí muera, y me dan
sepultura en nuestra iglesia".
Le llevaron a Bolonia. Como no tenía celda propia, le pusieron en
la de fray Moneta. Intentaron cambiarle de vestido; pero solo
poseía el que andaba puesto. Fray Moneta dio una túnica para
cubrirle. Fray Rodolfo sostenía la cabeza del santo y enjugaba el
sudor de su rostro con un lienzo; los demás presenciaban
llorando aquel acontecimiento. Domingo, para consolarlos, les
dijo: "No lloren, más útil les seré en el lugar a donde voy que lo
que he sido aquí". Alguno le preguntó dónde quería que
sepultaran su cuerpo, y respondió: "Bajo los pies de mis hermanos".
Texto adaptado de:
E. Lacordaire, Santo Domingo de Guzmán y su Orden, pp.185-186.
Iluminación bíblica:
Lectura del santo Evangelio según san Juan (Jn 17,11-13)
Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo;
yo, en cambio, voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a todos
los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando
estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos, pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos la perfecta alegría que yo tengo.
Palabra del Señor
Peticiones:
Cristo resucitado, primogénito de entre los mu***os, prenda
de nuestra confianza y esperanza, intercede por nosotros al
Padre: supliquemos por medio del bienaventurado padre
Domingo, al Señor de vivos y mu***os, diciendo:
En ti, Señor, hemos puesto nuestra esperanza
• Oh Cristo, fuente de la plenitud, que eres nuestra eterna
esperanza, lento a la cólera, rico en piedad y generoso con todos
los que te invocan.
• Oh Cristo, fuente de vida y santidad, que lavaste a nuestros
hermanos con el agua del bautismo y los nutriste con tu Cuerpo
y Sangre.
• Oh Cristo, salvación de los que esperan en ti, esperanza oculta
de todos los seres humanos, poder liberador de toda criatura.
• Oh Cristo, que has resucitado en gloria porque fuiste obediente
hasta morir en la cruz, haz que las personas difuntas contemplen
tu rostro sin fin.
• Oh Cristo, esperanza de los que hoy reflexionamos los
misterios de nuestra fe a partir de la vida de santo Domingo, haz
que podamos reunirnos un día en tu Reino junto con todos los
santos.
Oración del día
Santo Domingo, nos admira tu entrega total a la predicación,
hasta el agotamiento total que te llevó a la muerte. Mueres joven
y sumergido totalmente en el proyecto misionero de la Orden de
Predicadores. En tan solo cinco años la fundaste y la dejas
consolidada gracias al impulso del Espíritu y a la protección de
María. Y ahora mueres en paz, sin dolerte por dejar tu
protagonismo en su dirección. Con ello nos quieres enseñar que
la construcción del Reino, que te absorbió totalmente en el
mundo, jamás nos debe alejar de nuestro destino final y feliz en
la patria del cielo. Amén.
Llenos de alegría por el testimonio de nuestro
padre santo Domingo, elevamos las oraciones del cristiano:
• Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras
ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
• Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu
vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
• Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el
principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración final para todos los días de la Novena:
Dios Padre de misericordia, que llamaste a tu servidor Domingo de Guzmán a ponerse en el camino de la fe como peregrino itinerante y predicador de la gracia, al recordar su vida y testimonio de santidad, te pedimos que infundas en nosotros el Espíritu de Cristo Resucitado, para que podamos proclamar con fidelidad y alegría el Evangelio de la Paz, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Santo Domingo de Guzman de Guzmán, ruega por nosotros.
Nuestra Señora del Santo Rosario, ruega por nosotros.