20/04/2026
✨🔥 CÓMO EL DEMONIO EN FORMA DE CRUCIFICADO APARECIÓ MUCHAS VECES A FRAY RUFINO 🔥✨
Cómo el demonio en forma de Crucificado apareció muchas veces a fray Rufino, diciéndole que perdía todo el bien que hacía, porque no era de los elegidos para la vida eterna. Sabiéndolo San Francisco por revelación de Dios, hizo que fray Rufino reconociese su error
😔 Fray Rufino, uno de los más nobles caballeros de la ciudad de Asís, y compañero de San Francisco, hombre de gran santidad, fue en cierta ocasión muy combatido y tentado sobre el asunto de la predestinación, por lo cual andaba melancólico y triste, pues el demonio le había hecho creer que estaba condenado y que no era de los predestinados a la vida eterna; de lo que resultaba que perdía todo el bien que estaba haciendo en la Orden. Durando esta tentación muchos días; por vergüenza no quería manifestarlo a San Francisco, aunque no dejaba de hacer las oraciones y las abstinencias acostumbradas, por lo cual el enemigo fue añadiendo tristeza sobre tristeza y uniendo a la lucha las falsas apariencias con que exteriormente le combatía. Una vez se le apareció en forma de Crucifijo y le habló de este modo:
👿 -¡Oh, fray Rufino! ¿Por qué te atormentas con penitencias y oraciones, si sabes ya que no eres de los predestinados a la vida eterna? Créeme que yo sé a quién he escogido y predestinado, y no creas al hijo de Pedro Bernardón cuando te diga lo contrario, pues ni él ni nadie sabe nada en este punto, sino yo, que soy Hijo de Dios; créeme y ten por cierto que eres del número de los condenados; y al hijo de Pedro Bernardón, tu padre, no he querido hacerle de mis elegidos, ni a ti, ni a él; y aun su padre está condenado, y cualquiera que lo siga irá engañado.
⚫ Dichas estas palabras, súbitamente desapareció y fray Rufino comenzó a entristecerse de tal modo, que por la acción del Príncipe de las tinieblas fue perdiendo la fe y el amor que antes había tenido a San Francisco, y no se atrevía a decirle nada. Pero aquello que fray Rufino no descubrió al santo padre le fue revelado a éste por el Espíritu Santo; por lo que, viendo en espíritu el gran peligro en que se hallaba su hermano, mandó a fray Maseo que lo trajese a su presencia, y al intentar hacerlo, fray Rufino respondió ásperamente:
😠 -¿Qué tengo yo que ver con fray Francisco?
✨ Entonces fray Maseo, lleno de sabiduría divina, conociendo la falacia del demonio, dijo:
¡Oh, fray Rufino! ¿No sabes tú que fray Francisco es como un ángel de Dios, que ha iluminado tantas almas en el mundo, y por quien hemos recibido la gracia de Dios? Por eso quiero que a todo trance vengas conmigo a verle, porque veo claramente que estás engañado por el demonio.
🙏 Dicho esto, fray Rufino se puso en camino y fue a ver a San Francisco, el cual tan pronto como le vio venir comenzó a gritar:
-¡Oh, fray Rufino! ¡Pobrecillo! ¿A quién has creído?
💔 Y llegándose a San Francisco contole fray Rufino, por su orden, toda la tentación que había tenido del demonio, exterior e interiormente; y éste le demostró claramente que el que se le había aparecido era el demonio y no Cristo, y que en manera alguna debía consentir en tales sugestiones, y que en adelante, cuando el demonio le dijese «Estás condenado», contestase: «Abre la boca y te la llenaré de estiércol». «Y tendrás por señal, añadió, de que es el diablo; porque en acabando de dar esta respuesta huirá enseguida. Sin necesidad de esto debías haber conocido que era el demonio, porque te endureció el corazón para todo bien, lo que es propio de su oficio; pero Cristo bendito jamás endurece el corazón del hombre fiel, sino por el contrario, lo enternece, según dijo por la boca del profeta: “Yo os quitaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”».
😭 Viendo fray Rufino que San Francisco le explicaba circunstancialmente su tentación, compungido por sus palabras comenzó a llorar a lágrima viva y a venerar a San Francisco, y humildemente le confesó la culpa de haberle ocultado su tentación. De este modo quedó tan consolado y confortado con las exhortaciones del santo padre, que parecía renacer a mejor vida. Por último, le dijo San Francisco:
🌿 -Ve, hijo y confiésate, y no dejes de ocuparte en las oraciones acostumbradas; y ten por cierto que esta tentación te será de gran utilidad y consuelo, como en breve lo probarás.
🌲 Volviose fray Rufino a su retiro de la selva donde vivía, y hallándose una vez en oración, bañado el rostro de lágrimas de penitencia, vio venir el enemigo en figura de Cristo, según la apariencia exterior, y le dijo:
👿 -¡Oh, fray Rufino! ¿No te he dicho que no hicieras caso al hijo de Pedro Bernardón y que no te fatigases con lágrimas y oraciones, porque estás condenado? ¿De qué te servirá atormentarte en vida si después de mu**to has de condenarte?
🔥 Inmediatamente fray Rufino contestó al demonio:
-Abre la boca y te la llenaré de estiércol.
🌩️ Al oír esto el demonio, muy indignado, se alejó de allí promoviendo una tempestad y conmoción tan grandes en el monte, que muchas piedras se salieron de su sitio y con espantoso estruendo rodaron hasta el llano; y fue tan grande el choque que produjeron al rodar, que hicieron arder con llamas horribles los árboles del valle. Al oír fragor tan espantoso, San Francisco y sus compañeros, muy asombrados, salieron del convento a ver qué novedad era aquélla, de la cual quedan todavía las huellas en el lugar del suceso. Entonces fray Rufino claramente comprendió que el aparecido era el demonio y que antes le había engañado.
🙇♂️ Inmediatamente se fue a ver a San Francisco, y en su presencia con la frente en el suelo, confesó muy luego su culpa. San Francisco lo reanimó con dulces palabras, y lo envió, muy consolado, a su celda, donde estando en oración devotísima se le apareció Cristo Bendito y le inflamó el alma con el fuego de su divino amor, y le dijo:
✨ -Hiciste muy bien, hijo mío, en creer a fray Francisco, porque el que te había entristecido era el demonio; pero yo soy Cristo, tu Maestro, y para confirmarte en la verdad te prometo que mientras vivieres no sentirás más tristeza, ni melancolía.
💫 Y dicho esto desapareció Cristo, dejándole con tanta alegría de espíritu y con la mente tan elevada, que el día y la noche la pasó en éxtasis divino. De allí en adelante fue tan confirmado en gracia y en la esperanza de su salvación, que quedó mudado en otro hombre, y se hubiera pasado los días y las noches en oración contemplando las cosas divinas si le hubieran dejado sus hermanos. Por esto decía de él San Francisco que fray Rufino había sido en vida canonizado por Cristo, de modo que así en su ausencia como delante de él, no dudaba en llamarle San Rufino, aunque estuviese todavía vivo en la tier