18/05/2026
DÍA 18 VIRGEN DIGNA DE ALABANZA
La mujer que teme al Señor será alabada (Proverbios 31,30). María vivió en la piadosa sombra de una oscuridad que conmueve, en profunda y perfecta humildad. Aparece en la primera parte del Evangelio y después solamente reaparece en el Calvario cuando participó en las p***s de la Cruz. Después de Jesucristo, el alma más santa y más excelsa fue sin duda la de María Santísima, por eso debe ser, la más exaltada y colmada de alabanzas. Estas alabanzas y esta gloria tuvieron principio antes que Ella estuviera sobre la tierra participando del privilegio del Hijo. Fue exaltada mucho antes de nacer. La Iglesia en su Liturgia, ha coronado a María con las fiestas en su honor, los oficios, los himnos, las Letanías, las procesiones, la solemne coronación de sus imágenes, etc., que manifiestan el amor de la Iglesia hacia su Madre Celestial.
Advocacion: Nuestra señora del sagrario (o Santa María de Toledo)
La noche del 18 de diciembre de 665, san Ildefonso, junto con sus clérigos y algunos otros fueron a la iglesia para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes que entonaban cantos celestiales. María hizo una seña con la cabeza para que se acercara. Ildefonso obedeció, la Virgen fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, y le dio instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.
Ante la inminente llegada de los musulmanes a Toledo en el año 711, los cristianos locales ocultaron la imagen dentro de un pozo seco en la propia catedral para protegerla de la profanación.
Permaneció allí escondida y protegida durante más de tres siglos de dominio islámico. Cuando el rey Alfonso VI reconquistó Toledo en 1085, los fieles buscaron la imagen guiados por señales prodigiosas. Al sacarla del pozo del claustro, brotó agua limpia y fresca, suceso considerado milagroso. Originalmente llamada Santa María de Toledo, el pueblo comenzó a llamarla "del Sagrario" porque la imagen se custodiaba en el antiguo sagrario, destinado a guardar la Eucaristía y reliquias.