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DOMINGO 17 de MAYO de 2026Ascensión del SeñorPor: Vít Řezníček LA AUTORIDAD DE LAS VÍCTIMAS (Mateo 28, 16-20)Otro doming...
17/05/2026

DOMINGO 17 de MAYO de 2026
Ascensión del Señor

Por: Vít Řezníček

LA AUTORIDAD DE LAS VÍCTIMAS (Mateo 28, 16-20)

Otro domingo más nos convoca un texto del Evangelio de Mateo con el que aquella comunidad cierra la narración de sus memorias y recuerdos. El pasaje que acabamos de leer a veces se le denomina “la gran comisión” que representa el último mandato de Jesús para sus discípulos. Éste mandato misionero ha sido una fuente de inspiración positiva y negativa para la expansión de la Buena Nueva a través del largo recorrido del movimiento de Jesús y su transformación paulatina en una institución.

Acá nos proponemos una lectura situada desde y para El Salvador, más allá de esfuerzos proselitistas, queremos siempre destacar las dimensiones políticas de dichos textos que muy a menudo pasan desapercibidos en contextos eclesiales porque incomodan, molesta, no convienen o simple y sencillamente la preparación de sacerdotes, pastores o animadores bíblicos laicos no les ha preparado para esa tarea.

El primer momento de toda la instrucción de Jesús es clave: “Pero los once discípulos se fueron a Galilea” (v. 16). Instrucción que se les había comunicado a lxs discípulxs en varias ocasiones (Mt. 26, 32; 28, 7.10). ¿Qué tiene de especial Galilea para que allá se produzca el encuentro entre el Jesús resucitado y lxs discípulxs? En primer lugar, en su dimensión geográfica y social es un volver a los orígenes donde todo comenzó. Jesús y sus discípulxs vienen de los márgenes del Imperio Romano, la Palestina del siglo I, pero aún dentro de ese territorio vienen de otra zona marginal, Galilea, considerada por los judíos como semi-pagana, incluso la comunidad de Mateo nos la describe así en Mt. 4, 5. Así lxs discípulxs vuelven hacia lxs suyxs porque se ha confirmado una vez más que el centro de poder político y religioso, Jerusalén, mata a sus profetas (Mt. 23, 37), mientras que los márgenes producen y sostienen la vida: “ahí lo verán” (Mt. 28, 7).

En segundo lugar, Galilea tiene una dimensión teológica que nadie describe mejor que Jon Sobrino en su obra “La fe en Jesucristo: Ensayo desde las víctimas”:

“Para nosotros, Galilea es El Salvador, que bien puede fungir como ejemplo de muchos otros pueblos crucificados (los Grandes Lagos, Timor Oriental... en el momento de escribir esta líneas). En esa realidad concreta y por su propia naturaleza, surgen las preguntas importantes en torno a la resurrección: qué posibilidad hay hoy para comprender y rehacer la experiencia de los primeros creyentes, aunque sea de forma análoga; qué posibilidad existe para vivir ya como resucitados en la historia y qué de la dimensión de triunfo, tal como aparece en la resurrección de Jesús, puede hacerse realidad en la historia; qué esperanza -y con qué realismo- tiene un pueblo crucificado de ser también un pueblo resucitado; qué hay de verdad en la fe de que Dios es un Dios de vida, de que hizo justicia a una víctima inocente, resucitándola de la muerte y de que al final Dios será todo en todos…”

Cuesta recordarnos nuestra condición de Galilea, de marginalidad como país a escala global y recordar las condiciones de vida deplorables en muchas partes al interior del país o de la capital, en medio de discursos que nos quieren convencer de que ya somos un país de primer mundo. Decía el Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que “el creyente es fundamentalmente memorioso”. ¿Qué tipo de memoria cultivamos lxs creyentes en un mundo obsesionado con la última novedad cultural, política, social, virtual? Hay esfuerzos por borrar la memoria histórica que incomoda o por lo menos hay intentos de tergiversarla o reinterpretarla. ¿Quién recuerda hoy a las personas que supieron comprometerse en la lucha por una sociedad más justa, fraterna y según el corazón de Dios desde la fe sin hacer de la política un instrumento de opresión, sino un instrumento de lucha y de liberación?

Éste mayo, ¿quién recuerda a Ruth López a un año de su arresto el 14 de mayo 2025? ¿Quién recuerda la masacre del río Sumpul ocurrida un 14 de mayo 1980? ¿Quién recuerda a Roque Dalton nacido también un 14 de mayo y asesinado y desaparecido un 10 de mayo de 1975? ¿Quién recuerda al sacerdote Alfonso Navarro y al acólito adolescente Luisito Torres asesinados un 11 de mayo 1977?

El abuso de la fe para fines políticos completamente opuestos a los ideales de Jesús y del movimiento que su vida, muerte y resurrección originó, debería interpelarnos hacía una lectura que retome las pautas que otrxs ya habían trazado antes: la dimensión de justicia, solidaridad, amor y promoción de la dignidad humana en todas sus dimensiones.

El texto de Mateo juega con y denuncia la ideología imperial de Roma cuando pone en la boca de Jesús la declaración de su autoridad: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mt. 28, 18), ya que precisamente Roma pretendía gobernar “toda la tierra, el mar y los pueblos”. En la Eneida 1.254–82, Júpiter calma a Venus profetizando un Imperio romano eterno fundado por Eneas, asegurando su deificación y el ascenso de su descendencia. Posteriormente, en 6.851–53, Anquises define la misión romana como imponer la paz, perdonar a los sometidos y subyugar a los soberbios, estableciendo el mandato imperial de Roma.

Con el resurgir de los imperialismos que siempre había estado presentes pero que han aparecido con más crudeza actualmente quizá por la descomposición de sistema capitalista, la comunidad proclama que bajo el cielo y en la tierra no hay otros Señores más que la víctima crucificada de un pobre campesino galileo que lxs discípulxs reconocen viva de nuevo en medio de ellxs. La fe vista desde esa óptica ha de cuestionar todos los intentos de instaurarse indefinidamente en el poder, reformar leyes y constituciones a su antojo, producir un sinfín de víctimas inocentes.

En las víctimas reside la autoridad original para acercarse a los textos, una autoridad que está presente también hoy en las víctimas de las violencias que llevamos en nuestrxs cuerpxs, pasando por los sistemas educativos que nos moldean para ser siempre productivxs, por el sistema de salud que nos quiere capaces de trabajar pero no sanxs y descansadxs, por la esclavitud asalariada que nos vende la aparente libertad de escoger a nuestro próximo explotador, por las relaciones interpersonales que se han reducido a meras transferencias de intereses superficiales y de provecho personales pero que han perdido su hondura y calidez por falta de tiempo y que nos enfrentan unxs contra otrxs cuando de lo que se trata es reflejar la vida de aquella comunión “trinitaria”, fuente de la vida.

Decía Simone Weil que “lo que nos salva es la mirada”. Sin embargo, ¿a dónde ponemos nuestras miradas en medio de tanta saturación visual y auditiva de “contenidos”? ¿En lxs poderosxs de este mundo en las pantallas que tenemos constantemente en frente? ¿O en lxs que pasan desapercibidxs por los medios de comunicación? Porque la mirada también se entrena y los medios de comunicación nos la entrenan para que veamos y creamos lo que ellxs quieran. Sin embargo, Jesús ya les advertía a sus discípulxs sobre la importancia de la mirada en Mt 25, 40 cuando responde al extrañamiento de lxs justxs en el “juicio final” en los versículos del 37 al 39: “Señor, cuándo te VIMOS hambriento, sediento, forastero, necesitado de ropa, enfermo o en la cárcel?”

Mirar a las víctimas, no volver la mirada hacia otro lado y responder al llamado de la víctima que clama que se le haga justicia.

El Día mundial de las telecomunicaciones que se celebra cada 17 de mayo es un llamado a evitar los enormes desequilibrios en la producción de mensajes y programas, a que se escuchen las voces marginadas. La pregunta y el título del de Gayatri Spivak “¿Pueden hablar lxs subalternxs?”, mantienen su vigencia en un mundo lleno de “comunicación” que no comunica nada más que ruido ideológico que pretende acallar otras voces disidentes: las voces de lxs poetas, de lxs profetas que denuncian las injusticias, de las comunidades empobrecidas que luchan por proteger la vida, de lxs defensores de derechos humanos etc..

Por eso Mons. Romero denunciaba los sesgos de los medios de comunicación en aquel tiempo y nos queda la misma tarea: “Hay un dicho de San Agustín que me parece que es muy oportuno en nuestro tiempo: «liventer credimus pos credere volumus», que quiere decir: «que con mucho gusto creemos lo que queremos creer». Por eso se hace tan difícil creer la verdad porque muchas veces no quisiéramos creer la verdad, molesta la conciencia; pero la verdad aunque moleste hay que aceptarla y hay que querer creer en ella para que el Señor nos bendiga siempre con esa libertad de quien ama la verdad…” (Homilía del 7 de mayo de 1978)

17/05/2026

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, te invitamos a ser parte de la XXVI Caminata Ecológica 🌿

✨ “Conciencia que camina, compromiso que transforma” ✨

📅 Fecha: Viernes 5 de junio de 2026
📍 Punto de encuentro: Parque Cuscatlán, San Salvador
⏰ Hora: 7:30 a.m.

Caminemos juntos y juntas por la defensa de la vida, la justicia ambiental y la esperanza de un futuro más sostenible para nuestras comunidades. 🌱👣


1. Desde el inicio, en el Génesis, la tierra aparece como creación de Dios. No pertenece al ser humano en sentido absolu...
22/04/2026

1. Desde el inicio, en el Génesis, la tierra aparece como creación de Dios. No pertenece al ser humano en sentido absoluto:

“La tierra es mía” (Levítico 25,23).

Esto implica una ruptura con la lógica de acumulación.

En términos políticos: La propiedad privada no es absoluta.

El ser humano es administrador, no dueño.

Se cuestiona toda forma de acaparamiento.

Aquí la Biblia introduce una crítica radical a sistemas donde la tierra se concentra en pocas manos (latifundio, extractivismo, etc.).

2. En Levítico 25 aparece una de las propuestas más radicales de la Biblia:

Redistribución de la tierra cada 50 años.

Cancelación de deudas.
Liberación de esclavos.

Esto no es solo religioso, es un proyecto económico-político alternativo:

Evita la acumulación permanente.
Rompe ciclos de pobreza estructural.
Garantiza que nadie quede excluido.

Hoy podríamos leer esto como:

Reforma agraria
Justicia redistributiva
Crítica al neoliberalismo.

3. Los profetas denuncian directamente la acumulación de tierras:

“¡Ay de los que juntan casa con casa y campo con campo!” (Isaías 5,8).

Aquí hay una crítica frontal a:

El despojo
La privatización excesiva
La expansión de élites económicas

En clave política:
La concentración de tierra es pecado estructural.
Genera exclusión, pobreza y muerte.

4. La Biblia propone una visión profundamente política de la tierra:

No es mercancía → es don
No es acumulable → es compartida
No es neutral → está en disputa

Y plantea un conflicto central:

¿Quién tiene derecho a la tierra?
¿El poder económico?
¿El imperio?
¿O los pobres y excluidos?

5. En contextos como El Salvador:

Minería
Privatización de recursos
Desplazamientos

La lectura bíblica interpela:

¿Quién decide sobre la tierra?
¿A quién beneficia su uso?
¿Quién paga el costo (ambiental y humano)?

La tierra en la Biblia es un campo de lucha entre:

Vida vs. acumulación
Justicia vs. despojo
Comunidad vs. imperio

No es solo teología: es una ética política radical que cuestiona cualquier sistema que convierta la tierra en objeto de explotación y no en fuente de vida compartida.

Presentación del libro: Hacia una hermenéutica q***r latinoamericana. Releyendo Mc 3, 20-35. Autor: Mario Luna . Graduad...
17/04/2026

Presentación del libro: Hacia una hermenéutica q***r latinoamericana. Releyendo Mc 3, 20-35.

Autor: Mario Luna . Graduado de la Maestría.
Una obra que forma parte de la colección Reflexiones desde la Teología Latinoamericana, y que propone una hermenéutica bíblica situada que asume lo q***r como categoría crítica de marginalidad.

13/04/2026

📚✨ Presentación de libro

La Maestría en Teología Latinoamericana tiene el honor de invitarles a la presentación del libro:

Hacia una hermenéutica q***r latinoamericana. Releyendo Mc 3, 20-35
Autor: Mario Luna. Graduado de la Maestría.

Una obra que forma parte de la colección Reflexiones desde la Teología Latinoamericana, y que propone una hermenéutica bíblica situada que asume lo q***r como categoría crítica de marginalidad.

📅 Jueves 16 de abril
🕛 5:00p.m. hora de El Salvador
📍 CRAI P. Florentino Idoate, S.J., tercera planta
y a través del Facebook de CRAI Padre Florentino Idoate

¡Les esperamos!

Viernes 3, Sábado 4 y Domingo 5 de ABRIL de 2026Por: Vít Řezníček Triduo PascualMientras escribo las líneas de esta refl...
04/04/2026

Viernes 3, Sábado 4 y Domingo 5 de ABRIL de 2026

Por: Vít Řezníček

Triduo Pascual

Mientras escribo las líneas de esta reflexión, es la tarde del Viernes Santo, aquellas horas en las que según lxs evangelistas, “desde el mediodía y hasta las tres de la tarde toda la tierra quedó en oscuridad” (Mateo 27, 45). También pienso en toda la oscuridad del Sábado en la que aún hoy queda sumida toda la tierra con tantos viacrucis de las Américas, Europa, África, Asia, Oceanía del mundo contemporáneo que no cesan, ahí donde las víctimas de “las tinieblas” (Juan 1, 5) de este sistema económico-político no tienen voz, ahí también hoy contemplo:

1. Jesús condenado a muerte y junto con él las demás víctimas cada vez que miramos hacia otro lado ante la injusticia (las víctimas del régimen de excepción); cuando el hambre es una estadística (Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples que asevera la reducción de la pobreza, aumento de ingresos familiares etc.) aunque la población sienta el encarecimiento de la vida; cuando la dignidad humana se somete a intereses económicos (la recepción de presos de otros países en el CECOT)

2. Jesús carga con la cruz, con el peso del desempleo y la precariedad; la cruz que hoy llevan quienes no tienen cómo alimentar a su familia, los que viven bajo la angustia de un futuro incierto y lxs trabajadorxs explotadxs en condiciones indignas (en los últimos días se ha hablado de los despidos en el sector salud pero también de renuncias de médicos en el nuevo Hospital Rosales). El viernes 10 de abril, habrá circo mediático en el Hospital, mientras la población reclama falta de medicinas y atención médica.

3. Jesús que cae por primera vez silenciosamente; como alguien que está agotado emocional y mentalmente, del que sufre ansiedad, depresión o soledad en medio de ciudades abarrotadas, la fragilidad de quien no puede más; la salud mental decaída de nuestras juventudes y adultxs jóvenes que cargan con el peso de las expectativas de forjarse un camino con opciones muy limitadas a esfuerzos individuales y-o individualistas. Las tristezas de adultxs mayores que afrontan soledad y abandono.

4. Jesús se encuentra con su madre y juntxs viven el dolor de las madres que ven a sus hijxs partir a la guerra, el desconsuelo de las que reciben los cadáveres de sus hijxs muertxs por migrar a otros países, la preocupación de las que viven separadas de sus familias por fronteras y por decisiones políticas y migratorias inhumanas; juntxs viven la agonía de un amor que se despide.

5. Simón de Cirene le ayuda a Jesús a llevar la cruz; con él, en la entrega de cada persona que no es indiferente ante el sufrimiento de lxs demás sino que decide ser cuidar de sus hermanxs, “soy yo el que debe cuidar a mi hermano” (Génesis 4, 9); con su trabajo ayudan a llevar las cargas de otrxs y hacen vivo y presente el mandamiento nuevo de Jesús para su comunidad: “Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse lxs unxs a lxs otrxs” (Juan 13, 34).

6. Verónica enjuga el rostro de Jesús, en el gesto que defiende a la víctima del acoso, de la violencia de género y de la discriminación: limpiar el rostro es devolver la dignidad robada por el desprecio que se ensaña especialmente con lxs más desprotegidxs (presxs, mujeres, disidencias sexo-afectivas, niñxs, migrantes etc.), “Les aseguro que todo lo que hicieron por unx de mis hermanxs, aun por el-la más pequeñx, lo hicieron por mí” (Mateo 25, 40).

7. Jesús cae por segunda vez y con él aquellxs que libramos la lucha dolorosa y repetitiva contra la dependencia de las sustancias, del juego o la tecnología. Una caída que muchas veces implica vergüenza y aislamiento social que necesita del acompañamiento, de saberse recibido y aceptado en la vida tal y como viene en Jesús que a nadie que viene a él echa fuera (Juan 6, 37).

8. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén y les dice que no lloren por él, que lloren por lxs niñxs que son soldadxs, por lxs que sufren abuso sexual y maltrato, por lxs que ven sus sueños truncados, por lxs que pierden su inocencia bajo las bombas o en los campos de refugiadxs.

9. Jesús cae por tercera vez, en las caídas definitivas de quienes han tropezado muchas veces y no creen ya que el mundo pueda cambiar y aparece el riesgo del cinismo y de la desesperanza ante la corrupción y la injusticia persistente de los sistemas económicos y políticos; sin embargo nos llama una voz que dice: “¡Anímense! Yo he vencido al mundo…” (Juan 16, 33).

10. Jesús es despojado de sus vestiduras; en lxs que en la era digital también somxs despojadxs de nuestra privacidad y reducidxs a datos y algoritmos, sobre todo la niñez y las juventudes que conviven más en espacios virtuales que en el ambiente de la creación que les rodea.

11. Jesús es clavado en la cruz con lxs clavos que matan a lxs que son perseguidxs por defender la verdad, los derechos humanos y su fe; es la misma inmovilización forzosa de quién es silenciadx por el poder porque incomoda a lxs que se creen intocables cuando “no tendrías ningún poder sobre mí si no te hubiera sido dado de arriba” (Juan 19, 11).

12. Jesús muere en la cruz y en su cuerpo humillado, golpeado y abusado se perciben los gritos silenciados en las ciudades bombardeadas, la muerte de inocentes en conflictos armados, las víctimas de las múltiples violencias que desgarran nuestras sociedades desiguales divididas en clases sociales, divididas en zonas de nuevas luchas imperialistas.

13. Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su madre: es el abrazo de las madres que reciben los cuerpos de sus hijxs muertxs en el desierto, de lxs que estaban desaparecidxs y ahora yacen en un fosa clandestina, de lxs que terminan ahogadxs y flotando en las aguas en el Mediterráneo, lxs muertxs en operativos militares que tienen sus “daños colaterales”, en lxs presxs inocentes que son liberadxs por la puerta de atrás sin poder decir nada; es el gemido de la Madre Tierra devastada por la explotación desenfrenada para el beneficio de unxs cuantxs, “toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto” (Romanos 8, 22).

14. Jesús es puesto en el sepulcro: el sepulcro hoy son los muros que construimos entre nosotrxs y el silencio que guardamos ante las tragedias injustas; puede ser el tiempo de silencio pero también de preparar la acción liberadora que traerá vida nueva.

Asumamos las realidades violentas actuales del viernes y de las crucifixiones que acontecen día a día cerca y lejos de nosotrxs, no saltarnos desde la “fe” el Viernes para estar ya victorisxs en el Domingo de Pascua como si la violencia y el abuso de la muerte de Jesús y de otrxs crucificadxs fueran gratuitos. Recordemos siempre a las víctimas, a lxs últimxs, a lxs empobrecidxs, a lxs violentadxs, mantener la memoria histórica de las víctimas los sábados donde no hay más que silencios y desinterés de las estructuras y de los medios oficiales, insistir en que el Resucitado es el Crucificado.

Que nuestros compromisos con la causa de lxs crucificadxs de ahora y con el proyecto liberador del Reino de Dios sean el anticipo de nuestra propia resurrección colectiva como pueblo libre de Dios. Amén.

Paradójicamente, la muerte de Jesús no es el final, sino el comienzo de una esperanza nueva. Desde la fe cristiana, la c...
03/04/2026

Paradójicamente, la muerte de Jesús no es el final, sino el comienzo de una esperanza nueva. Desde la fe cristiana, la cruz está inseparablemente unida a la resurrección. Esto significa que:

La injusticia no tiene la última palabra
La vida de las víctimas no es inútil
Dios vindica a los crucificados de la historia

Aquí se abre una dimensión profundamente política y ética: creer en el Crucificado implica tomar partido por la vida, resistir las estructuras de muerte y comprometerse con la liberación.

Implicaciones para hoy (clave latinoamericana)

En contextos como El Salvador, la muerte de Jesús interpela directamente:

¿Quiénes son hoy los crucificados?
¿Qué poderes siguen produciendo muerte?
¿De qué lado está la Iglesia?

Siguiendo a Ignacio Ellacuría, la tarea es “bajar de la cruz a los pueblos crucificados”. No basta contemplar la cruz; hay que transformarla históricamente.

DOMINGO 29 de MARZO de 2026Domingo de RamosPor Vít Řezníček EN MARCHA (Mateo 21, 1-16)Las lecturas de la Cuaresma que no...
29/03/2026

DOMINGO 29 de MARZO de 2026
Domingo de Ramos

Por Vít Řezníček

EN MARCHA (Mateo 21, 1-16)

Las lecturas de la Cuaresma que nos han presentado los encuentros individuales entre Jesús y el Diablo en el desierto (Mateo 4, 1-11), con Nicodemo (Juan 3, 1-17), con la Samaritana (Jn 4, 5-42), con el hombre que había nacido ciego (Jn 9, 1-41), y con María, Marta y Lázaro la semana pasada (Jn 11, 1-45) nos preparan para el momento de la entrada “triunfal” de Jesús en Jerusalén en la que va acompañado. Viene junto a sus discípulxs y otras personas que se les unían por los caminos de Galilea (la periferia) en dirección hacia el Centro (la capital, el Templo, las autoridades religiosas-políticas).

Los evangelistas, cada uno a su manera, preparan el enfrentamiento final de Jesús con su destino en Jerusalén. El biblista alemán Martin Kähler hablaba de los Evangelios como “relatos de la Pasión con una introducción extensa”. Es decir, las comunidades primitivas empiezan desde sus recuerdos de la muerte y de la resurrección de Jesús la tarea de reconstruir la vida y la obra del Mesías.

Uno de los puntos históricamente seguros es la oposición que la predicación y la praxis de Jesús provocan. Lucas, ante el peligro de Herodes que buscaba acabar con la vida de Jesús, recuerda una respuesta desafiante de Jesús: “Vayan y díganle a ese zorro: "Has de saber que yo expulso demonios y curo enfermos hoy y mañana, y al tercer día culminaré la tarea”. Pero entre tanto, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.” (Lucas 13, 33)

Encaminado hacia Jerusalén, el movimiento comunitario que Jesús va construyendo durante los años de su ministerio en Galilea, le acompaña en su llegada definitiva en la Ciudad Santa (término para Jerusalén que en los Evangelios solamente aparece en Mateo 4,5; 27,53). Éstos que han estado con él en el camino, lo montan en un pollino y hacen las conexiones con las esperanzas que el pueblo conservaba de un representante del Israel fiel, como el Rey Siervo que trae la res­tauración del reino de Dios. La llegada de Jesús, produce distintas respuestas. Mientras que sus cercanxs, lxs pobres, lxs marginadxs y lxs excluidxs, se organizan, se levantan, caminan con él y le aclaman, muchos otros en la ciudad se preguntan con cierta sospecha, “¿quién es este?” (v. 10) que viene de Galilea en compañía de esta gente.

La figura de Jesús, el profeta de Galilea (v. 11), causaba división debido a su práctica profética de denuncia y la praxis liberadora que principalmente restauraba a la persona de nuevo en medio y en la plenitud de la vida comunitaria (lxs cojxs andan, lxs ciegxs ven, a lxs pobres se les anuncia el evangelio y vuelven a ser sujetxs de su historia). Las palabras de Juan 10, 10: “Yo vine para que tengan vida, y que la tengan en abundancia”, no tienen otro fin que legitimar las esperanzas legítimas del movimiento que ayudaba a construir; esperanzas que pretendían restaurar la dignidad pisoteada de seres humanos creados a la “imagen y semejanza” de Dios.

En una entrada que podría parecer una parodia de las entradas militares de los reyes, Jesús sigue consciente de que su papel es ser un siervo de su pueblo. Ese servicio implicaba enfrentarse con las estructuras podridas de los poderes establecidos: dar la cara y plantarse frente a los sumos sacerdotes y ancianos que colaboraban de alguna manera con las autoridades romanas que tenían al pueblo secuestrado (los gobernadores romanos decidía quién iba a ser el sumo sacerdote), viviendo un exilio en su propia tierra.

Jesús tenía claro que el reino de Dios tenía una dimensión histórica y la idea de tener discípulxs pretendía que ellxs fueran sus instrumentos que harán presentes el reinado de Diso en las vidas y condiciones concretas de las personas. Cuando los evangelistas cuentan la multiplicación de los panes (Mt 14, 13-21), no es Jesús quien hace el “milagro”, sino lxs discípulxs: “denles ustedes de comer” (v. 16). Lxs discípulxs ya anteriormente habían sido enviados a las aldeas y los pueblos a sanar a lxs enfermxs, resucitar a lxs muertxs, limpiar a lxs leprosxs, expulsar a los demonios; actividad que han de realizar “gratuitamente” (Mt 10,8 ).

Un Domingo de Ramos, el 19 de marzo 1978, Monseñor Romero decía en su homilía que: “Es la Semana Santa de un tiempo en El Salvador que da lástima.” Si en nuestras liturgias hacemos una procesión con ramos, aclamando a Jesús con los “Hosanna” (“sálvanos”), ¿le seguimos también en su actuar profético en el Templo? Si en estas semanas hemos estado recordando a Rutilio Grande y Mons Romero, ¿les recordamos también por medio de nuestro actuar comprometido? ¿Somos comunidades capaces de ofrecer salvación, salud, vida a lxs demás? ¿Somos capaces de defender la vida ante los proyectos de muerte?

La entrada culmina con la acción de Jesús, sin duda acompañado de lxs suyxs en el Templo. Lugar que en vez de ser un espacio de sanación, de creación de una vida nueva, de comunión gratuita y libre entre Dios y la humanidad, de la humanidad consigo misma en toda su diversidad, se ha convertido en una “cueva de ladrones” (v. 13). De nuevo, el lugar de oración que pide Jesús que sea el Templo (v. 13), una vez purificado de las prácticas nefastas, se convierte en un espacio de praxis de sanación y de restauración de las personas a la vida nueva de la comunidad (v. 14).

Pensemos un momento en nuestras comunidades e iglesias. ¿Qué nos caracteriza? ¿Qué espacios abrimos a lxs que se nos acercan? Si decimos ser seguidores de Jesús, no podemos sino estar insertxs en la realidad y desde la gratuidad del servicio continuar con la tarea de la construcción del reino de Dios en sus dimensiones históricas, sociales y teológicas.

En lo histórico, luchemos por la liberación de las opresiones objetivas que hacen la vida imposible para grandes mayorías empobrecidas. En lo social, recordemos que la justicia y liberación son de un pueblo, de una colectividad unida en su humanidad compartida. En lo teológico, demostremos una y otra vez que Dios quiso revelar su realidad, en un Jesús pobre, una víctima de violencia de Estado, torturada y crucificada a manos del Imperio.

El Imperio ha cambiado sus nombres, sus rostros y sus tácticas de cómo repartirse el mundo. Pero intacta ha quedado la producción de cantidades incontables de muertes y de vidas destruidas que nos alcanzan en los gritos de las víctimas que se escuchan a lo lejos en las guerras en Irán, Palestina, Ucrania pero también en los gritos de los que mueren antes de tiempo, en las angustias de lxs desempleadxs, en la falta de esperanza de una juventud desorientada, en los reclamos de lxs familiares que no han sabido nada de sus hijxs, esposxs, hermanxs, amistades desde que fueron capturadxs bajo el régimen de excepción y viven en las cárceles salvadoreñas como muertxs en vida.

En medio de este panorama celebramos un Domingo de Ramos más, con la esperanza de acompañar a Jesús en su tarea de “fustigar al pecado”, decía Monseñor Romero, aún sabiendo que unos días después, esa actividad contestataria le costaría la vida. ¿Estamos dispuestxs a seguirle dando vida, es decir no solamente decirle: “Señor, Señor en tu nombre…” (Mt 7, 22-23), sino tomar “nuestra cruz” (Mt 16, 24-26), tener presente la posibilidad de que nuestra marcha, nuestro seguimiento de Jesús por medio de la praxis histórica a favor de “lxs más pequeñxs” (Mt 25, 40), puede llevarnos hasta las últimas consecuencias?

Dirección

29 Avenida Norte Y Calle El Volcán. Esquina Opuesta A Gasolinera Zacamil.
Mejicanos

Horario de Apertura

Miércoles 17:00 - 20:00
Domingo 08:00 - 00:00

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