Nuestro Pastor, José María Murcia Galdámez, se inició al ministerio pastoral el 3 de agosto del año de 1987 en la Iglesia apostólica de la fe en Cristo Jesús, para quienes trabajó en el pastorado y su dirigencia por muchos años, desde ese entonces hasta el día 30 de septiembre del año 2013, día en que viajando de Sonsonate hacia Lourdes donde estaba pastoreando, pasando por el desvío de San Julián
un peatón se cruzó la calle imprudentemente, siendo atropellado por el vehículo que manejaba nuestro pastor y falleciendo en el momento. La primer llamada realizada por nuestro pastor fue a la Policía Nacional Civil (911), quienes atendieron el caso, luego se presentó tránsito y medicina legal quienes después de constatar el accidente, en acuerdo con el fiscal, le dejaron en libertad, bajo la responsabilidad de presentarse a audiencia para reconocer la indemnización a la familia del fallecido cuando se le notificara. La segunda llamada fue al Obispo Presidente de la Iglesia quien llegó con algunos de sus miembros, ellos trasladaron al hno. Murcia junto con parte de su familia que le acompañaba a la casa pastoral. Nuestro pastor pidió al Obispo que en la reunión de Junta Directiva ya programada para el siguiente día discutiera el caso y que llevara la propuesta a la Asamblea General, para lo que había que había convertir dicha reunión en Convención para que ellos tomaran una decisión y cumplir con el artículo 15 literal (a) de sus Estatutos. La sorpresa fue que el día 04 de octubre nuestro pastor fue visitado por una comisión de pastores quienes le notificaron que quedaba suspendido de predicar pero que podía seguir viviendo en la propiedad administrando la iglesia hasta nuevo aviso y que ellos enviarían el predicador, el hno. Murcia se sujetó a la decisión pero el día 26 de octubre llegó otra comisión y le entregaron una resolución tomada por la Junta Directiva, en la cual le suspendían el cargo de Secretario Nacional de Educación Cristiana, del pastorado, del ministerio y de la comunión de la iglesia por cometer homicidio, “apoyándose” en el artículo 5 inciso (c) del Reglamento Interno el cual nada tiene que ver con el caso, ya que fue un accidente. Eso cambió todo el rumbo de la vida de nuestro pastor y su familia; nuestro pastor, a partir de esa resolución, se presentó ante el Obispo para comunicarle su inconformidad y la de la Iglesia en Lourdes ante la decisión tomada; el Obispo, prometió que la Asamblea correspondiente al mes de noviembre la convertiría en convención y resolverían el problema y le daría tiempo ante la convención para presentar una apelación en la que nuestro pastor presentaría tres puntos: En primer lugar un accidente no califica como pecado de muerte, segundo la Junta Directiva no tiene poder para destituir a un funcionario de la iglesia sino solo la Convención General de ministros y tercero se estaban violando los derechos del pastor a defender su caso, abusaron de la autoridad; llegada la fecha no se hizo convención y dieron a nuestro pastor dos opciones: Sujetarse al acuerdo de la Junta Directiva o presentar otra apelación escrita a la Junta Directiva, la cual presentó; pero lo que obtuvo fue un comunicado por teléfono del aciano Supervisor del sector explicándole que tenía sólo dos semanas para desalojar la propiedad. En ese momento tuvimos que tomar una decisión seria, -debemos hacer mención que nuestro pastor nos informó que se retiraría de la zona y del ministerio pero nosotros los líderes de la iglesia local no estuvimos de acuerdo- y le presentamos la petición de que nos atendiera independientemente, él nos explicó las consecuencias que enfrentaríamos pero aun así tomamos la decisión. Llegado el día 19 de noviembre, en horario del culto, en presencia únicamente del Anciano Supervisor y de tres pastores más del sector y parte de la congregación local, se les hizo entrega de la iglesia y de los bienes muebles e inmuebles (con inventario). Después de la entrega se nos permitió orar treinta minutos, luego se entregó el tiempo al Anciano Supervisor, quien por mandato de sus superiores pidió a los hermanos que apoyábamos al hno. Murcia que saliéramos junto con el del templo, porque él necesitaba hacer una reunión con los hermanos que se quedarían. Este día, martes 19 de noviembre nació nuestra Misión. Nos trasladamos a una casa que ya teníamos alquilada en 4ª.calle poniente 2-4ª, aquí terminaríamos nuestra campaña de ayuno y oración, programada por dos semanas y estando en la segunda semana. El día domingo 24 de noviembre realizamos nuestro primer culto, el cual estuvo muy bendecido, contando con una asistencia de 30 adultos y 6 niños, ese día el pastor anunció cultos para el día martes y jueves y el día sábado una reunión para reorganizarnos, en la que se decidió trabajar unidos por los mismos objetivos, formando y siendo una sola sociedad, apoyada por todos los miembros, dirigida por una sola directiva. A la fecha, somos apoyados por 25 adultos (8 hombres y 17 mujeres), 18 jóvenes y 10 niños. Sin contar otras almas que de una u otra forma están siendo de gran bendición para esta obra. El 10 de mayo del 2014 realizamos una vigilia y después del culto establecimos nuestra primer Asamblea General, en la cual acordamos darle identidad a nuestra misión la llamaremos: Iglesia Asamblea Apostólica, aprobamos los Estatutos y el Reglamento Interno que habían sido elaborados por nuestro pastor y decidimos solicitar al ministerio de Gobernación la aprobación de nuestra personería Jurídica la cual fue presentada el día jueves 18 de mayo y aprobada el día 20 de Octubre del 2014, estando en la espera de la publicación en el diario Oficial. Es importante explicar que nuestro pastor solicitó unirse a la Afiliación apostólica Internacional, cuya solicitud fue aceptada y ya está siendo de mucho apoyo moral, espiritual y literario. Además, siendo un compromiso a largo plazo, ya tenemos la bendición de contar con un local que está siendo preparado especialmente para honrar, exaltar y adorar a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo. Podemos confirmar que si Dios nos quita algo bueno, es para darnos algo mucho mejor; si una puerta se cierra, El abre otra donde no lo hay. Nuestra doctrina sigue siendo la misma que practicábamos, a excepción del principio que habla del servicio militar el cual no lo tomamos en cuenta por no tener relación alguna, pues nuestro país goza de libertad y de paz, así que nos quedan 17 principios. Creemos y practicamos la Doctrina del Nombre de Jesús.
¡Paz de Cristo!