10/08/2026
AYER APRENDÍ …
Cuándo la sal pierde su sabor
Mateo 5:13
Jesús enseña acerca de cómo la sal puede llegar a perder su sabor. Explicamos que químicamente esto no es posible, ya que la sal no pierde sus propiedades, ni tampoco caduca.
Jesús hace uso de una metáfora, recurso literario, que tiene como objeto plantear una escena, con el fin del trasladar una enseñanza. Literalmente, Él quiere explicar:
“Si la sal perdiera las propiedades, que la hacen tan valiosa, dejaría de ser útil, y tendría que ser echada a la calle y ser pisoteada por las personas“.
Las personas tienen títulos pero es el conocimiento lo que los valida como profesionales.
Un médico que no sana.
Un ingeniero que no construye.
Un maestro que no enseña.
Un abogado que no defiende.
De la misma manera, nosotros podemos tener el título de cristianos y no tener la fe, ni el tipo de vida que nos hace ser verdaderos discípulos de Cristo.
Santiago 4:17 dice:
“El que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le será contado como pecado“.
Creyentes que saben qué orar es bueno y no lo hacen.
Saben que estudiar la Biblia es bueno y no la leen.
Es importante congregarse y ya dejaron de hacerlo.
Personas que un día sirvieron y ya no sirven más.
Éstos podrían ser ejemplos de personas que como la parábola nos enseña, fueron sal, pero dejaron o perdieron su sabor; se convirtieron en sal que ya no sala.
Los que aún perseveramos debemos cuidarnos de no perder salinidad en nuestra vida, porque corremos el riesgo de volvernos sal insípida.
La buena sal
1. Preserva: así como la iglesia, debe mantener los principios y valores que de Dios hemos aprendido.
2. Da sabor: también debemos ayudar, fortalecer y animar a las personas a nuestro alrededor.
3. La sal es antiséptica, es decir, que ayuda a limpiar y sanar, lo que hacemos cuando ayudamos a otros a mejorar en sus heridas y pérdidas.
El señor nos ayude a ser verdadera sal y de esta misma forma mantenernos siendo una verdadera iglesia.
… Ayer, esto aprendí