18/08/2026
EL AJUAR SEVILLANO
Al conmemorarse el V Aniversario de la Consagración de la Imagen de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona de Izalco, la Reina se reviste nuevamente de esplendor con el estreno de un nuevo ajuar, compuesto por un manto bordado en canutillo metálico color plata y una saya de inspiración sevillana. Esta nueva obra enriquece el patrimonio devocional asuncionista e incorpora, el color plata al ropero de la Santísima Virgen, como expresión de pureza, solemnidad y gloria.
El manto, confeccionado en terciopelo de algodón color granate traído desde Sevilla, presenta una elegante composición barroca de perfecta simetría, formada por roleos vegetales, hojas de acanto y delicadas rosas estilizadas que enmarcan la pieza. Una sutil “salpicadura” de pequeñas flores complementa el diseño, aportando equilibrio, movimiento y riqueza ornamental.
La obra fue realizada por el artesano Jans Castillo, en la capital de Guatemala, como ofrenda de gratitud de los devotos Rodrigo Calvo Guerra y Elmer Herrera Rugamas, colaboradores cercanos y custodios de la Consagrada Imagen. Para su ejecución se empleó la técnica de sobre bordado en canutillo metálico color plata, enriquecido con lentejuela metálica y piedras semi-preciosas. El conjunto aporta brillo, volumen y refinamiento, evocando la nobleza del bordado guatemalteco y realzan la calidad del terciopelo de algodón.
La saya, de marcada inspiración española, ha sido confeccionada con un textil sevillano por la izalqueña Ana García Cunza. Es un brocado en tonos dorado mostaza y plata, cuyo diseño barroco combina elegantes motivos florales y vegetales entrelazados. Su delicado relieve y luminosidad confieren gran riqueza ornamental al conjunto. Completa el estreno un fajín de tisú dorado al estilo laza, incorporando una nueva tipología textil al ropero de la Virgen. Ambas piezas constituyen una ofrenda de la Familia Herrera Rugamas, en acción de gracias por los innumerables favores recibidos.
Desde este agosto de 2026, este ajuar pasa a formar parte del Ropero de la Reina y Patrona de Izalco, como testimonio del amor filial de sus devotos y de una tradición que continúa enriqueciéndose generación tras generación. Porque estas vestiduras trascienden su belleza material: son una expresión de fe, gratitud y esperanza, y un homenaje a aquella que, desde su gloriosa Asunción, continúa velando e intercediendo por el pueblo de Izalco. Con tan excelsa Patrona, no podemos sino proclamar con alegría que María es, verdaderamente, la causa de nuestra alegría.
Fotografías: Andrés Romualdo.