12/04/2026
A veces hacemos planes, proyectamos escenarios y aun así algo no cuadra. Falta paz, dirección y propósito.
Pero cuando incluimos a Dios en la ecuación, cambia la perspectiva. No siempre cambia la circunstancia de inmediato, pero cambia el significado.
Cambia la manera en que vemos las pruebas.
Cambia la forma en que interpretamos los retrasos.
Cambia el peso que cargamos.
Porque cuando Él está en el centro, incluso lo que no entendemos… Empieza a tener sentido.