09/03/2026
Orar no es solamente hablar con Dios, es abrir nuestro corazón delante de Él. Cuando oramos, reconocemos que necesitamos su dirección, su paz y su ayuda. Muchas veces intentamos resolver las cosas con nuestras propias fuerzas, pero la oración nos recuerda que Dios está dispuesto a escucharnos.
La Biblia nos enseña: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3).
Cuando alguien ora por ti, es un acto de amor muy grande, porque significa que está presentando tu vida delante de Dios. Y cuando tú oras por alguien más, te conviertes en un instrumento de bendición.
Por eso recuerda: orar cambia las circunstancias, pero sobre todo cambia nuestro corazón.
📖 “Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
🙏 Si alguien vino a tu mente en este momento, ora por esa persona.