21/05/2026
Joel 2:18-3:21
Decide disfrutar de la vida en el Espíritu
El profeta Joel instruye al pueblo: «Alégrense, \[…\], regocíjense en el Señor su Dios» (2:23). Como Joyce Meyer escribe: «El gozo es el fruto del Espíritu Santo. Sin embargo, solo se libera al tomar la decisión de no permitir que las circunstancias adversas rijan tus actitudes emocionales y mentales. Por medio del gozo, puedes fortalecerte para hacer cosas que de otra manera serían imposibles».
Dios hace una promesa notable que se recuerda en el Nuevo Testamento: «… todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (2:32, NTV; ver Hechos 2:21, Romanos 10:13).
Esta promesa viene dada al final de la gran profecía que Pedro citó en el día de Pentecostés: «Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre los siervos y las siervas. \[…\]. Y todo el que invoque el nombre del Señor escapará con vida» (Joel 2:28-32, véase también Hechos 2:16-21).
Los demás pueden haberte discriminado, pero Dios no te discrimina por tu edad, tu género o tu situación en la vida. La promesa de salvación y de derramamiento del Espíritu Santo es para todos: hombres y mujeres, jóvenes y viejos.
Hay muchos todavía en «el valle de la Decisión» (Joel 3:14). La decisión de invocar o no el nombre del Señor tiene implicaciones de largo alcance. El Nuevo Testamento deja en claro que el nombre del Señor es Jesús: «… si confiesas con tu boca que “Jesús es el Señor” y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los mu***os, \[…\], porque “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”» (Romanos 10:9,13).
Joel promete a aquellos que lo invoquen que «el Señor será un refugio para su pueblo» (Joel 3:16). Promete bendiciones maravillosas, pero también advierte que habrá una prensa en el lagar del juicio de Dios (v.13, ver Marcos 4:29 y Mateo 13:39). El libro de Apocalipsis se refiere a la prensa de la uva en el lagar como una descripción del juicio de Jesús en el último día.
Lo que Dios espera en este pasaje es que la gente escucha este llamado y toma la decisión de volver hacia Él. «No es demasiado tarde» (Joel 2:12, MSG). «El Señor se compadecerá de su pueblo» (v.18, NTV): «Les enviaré cereales, vino nuevo y aceite, hasta dejarlos plenamente satisfechos» (v.19). Promete: «Yo les compensaré a ustedes por los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas» (v.25). Esta es una promesa increíble, especialmente para aquellos que sienten que gran parte de su vida ha sido devorada por «ese gran ejército de langostas».
Como dice Joyce Meyer, Dios nos promete compensarnos con «el doble por nuestras molestias». Él nos restaura, redime, renueva y revive por su Espíritu. Nos promete: «En aquel día las montañas destilarán vino dulce, y de las colinas fluirá leche; correrá el agua por los arroyos de Judá. De la casa del Señor brotará una fuente…» (3:18, véase también Juan 7:37-39).
Esta es toda la maravillosa y buena noticia que necesitamos traer a los que están en el valle de la decisión.
Señor, gracias porque prometes restaurar los años que las langostas han devorado y prometes derramar tu Espíritu Santo sobre mí. Te pido que hoy me llenes con tu Espíritu de nuevo.
Pippa Adds
Pippa añade
Joel 2:28
«… derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano».
Esto es lo que necesito hoy para mi familia, nuestra iglesia, nuestro mundo y para mí...