EJES DE ACCIÓN
a. Desarrollo integral de la iglesia:
b. Plantación de Iglesias
c. Discipulado
d. Educación Bíblica Teológica Ministerial
e. Acción Social
f. Misión Global
Somos la Ciudad de la Esperanza y proféticamente anunciamos que desde nuestro hermoso Cojutepeque estableceremos una nueva concepción de lo que es Jesús y la Iglesia. Porque el Cristo que hemos conocido vino a dar vida y vida
en abundancia lo que se traduce como plenitud de gozo en los habitantes de nuestros pueblos. Pero para ello debemos organizarnos y realizar acciones, que transformen el pensamiento del hombre y mujer Cojutepecano. Somos hijos de Dios y el anhelo del Padre es que toda nuestra generación pueda obtener la Salvación.
Él quiere brindar Salvación a las vidas y por ello ha depositado en nuestras manos la Misión que se le fue encomendada al hijo brindar un mundo con sostenibilidad social y espiritual. No podemos olvidarnos de velar por la condición del hombre en relación con Jesús y el Padre pero esta relación comprende un todo. Y es la Ekklesía la llamada a transmitir las logias de aquel maestro que Resucitó, para dar vida, y así el ser humano viva cada una de sus enseñanzas en la cotidianeidad del desarrollo del hombre desde su cosmovisión sociopolítica y espiritual. Nosotros los que reconocemos que el agente catalizador para que las comunidades vuelvan a la paz y al desarrollo de pueblos sanos es Jesucristo somos la Ekklesía, las organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, empresas y civiles son los llamados a formar la comunidad de Fe que reconoce que las enseñanzas y acción de Jesucristo han revolucionado la historia de la humanidad. Es por todo esto que creemos y deseamos ver a los voluntarios accionando en pro de mejorar la calidad de vida de los habitantes Cojutepecanos. Pues como iglesia hemos comprendido que debemos contextualizar el mensaje. Debemos mezclarnos (insertarnos en todas las esferas sociales) con los necesitados, porque sólo desde allí podremos conocer y comprender la situación real de la sociedad; Y ese debe ser el punto de partida para la predicación del poderoso evangelio de nuestro Señor Jesucristo, un mensaje contextual. Creemos que este mundo puede cambiar y que el hombre puede encontrar paz en medio de un mundo lleno de problemáticas sociales. Pero no puede quedarse de brazos cruzados esperando a que Cristo venga con una espada a matar a todos los que han llenado de oprobio y desolación nuestras vidas. Y es que no podemos esperarlo así porque el Cristo ya vive y mora en nuestras vidas y es así como nosotros actuamos en base a su vida como una enseñanza real.