01/05/2026
VIERNES DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA , CICLO "A", AÑO PAR (II)
01 DE MAYO 2026
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SANTORAL:
SANTO DEL DÍA:
• San José Obrero
Hoy la Iglesia recuerda, en el día de los trabajadores, a san José, obrero.
Pablo VI se ha expresado al respecto: "Vosotros, los hijos del trabajo, que durante siglos habéis sido los esclavos de la labor, buscad a aquel que declara que la vida es sagrada, que el obrero es libre de las cadenas que la primacía del materialismo y del egoísmo económico ha soldado no sólo en torno de los puños de los trabajadores, sino en torno de su corazón y de su espíritu... Buscad un principio, una razón que haga a los hombres iguales, solidarios entre sí, y que les devuelva la fraternidad. Y ello no en el odio contra otros hombres... Ya que todos viven en una comunidad natural, que traten de formar una sociedad humana y que sientan la grandeza de ser un pueblo".
El mundo humano es el mundo del trabajo, hecho por la inteligencia, a través de las manos que en medio de la naturaleza señalaron el camino del progreso y la cultura. Dios concedió manos a otras especies, pero sólo a la mano del hombre le dio el carácter de herramienta. Toda la técnica sobre la cual se asienta la civilización es prolongación de esa mano que Dios otorgó al hombre.
Hoy celebramos al padre nutricio de Jesús, justo y humilde carpintero de Nazaret, que pasa la vida no sólo en la meditación y la oración, sino también en las fatigas de su artesanía. José es el símbolo de la prudencia, del silencio, de la generosidad, de la dignidad y de la aplicación en el trabajo; también lo es de los derechos y de los deberes respecto del trabajo.
San José fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra, y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días.
Recordamos hoy a todos los trabajadores de nuestra patria y del mundo, pidiendo al cielo para que sean instrumento de paz, de evangelización, de serena inteligencia, de valor y de confianza en sí mismos, de esperanzas de bien y de fervientes voluntad, dignos y sin retaceos en la hermandad de los hombres. Hoy la Iglesia recuerda, en el día de los trabajadores, a san José, obrero.
Juan Pablo II enseña que los hombres descubren pronto la cruz en su trabajo; precisamente por ello el esfuerzo humano es redentor, pues Cristo lo ha unido a su pasión: también él fue obrero y predicó su evangelio del trabajo conociendo íntimamente esta realidad que tiene por protagonistas a todos los hombres y mujeres del mundo.
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LECTURAS DEL DÍA:
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• PRIMERA LECTURA:
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33
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• SALMO RESPONSORIAL:
Del salmo ( 2, 6-7. 8-9. 10-11 y 12a )
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• SEGUNDA LECTURA:
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+ LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 14, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".
Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, sino por mí".
PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIÓN:
Esta lectura del Evangelio de Juan es, posiblemente, una de las más reconfortantes de toda la Biblia. Jesús sabe que se acerca el momento de partir y ve a sus amigos asustados, "con el corazón en la mano".
Aquí te comparto una reflexión para masticarla con calma, como un buen café en la mañana.
1. "No se me achicopalen" (v. 1)
Jesús arranca con una orden clara: "No se turbe su corazón". En nuestro lenguaje, nos está diciendo: "Hey, no se me desanimen, no se dejen ganar por la ansiedad".
A veces la vida se pone color de hormiga y sentimos que el piso se nos mueve. Jesús no nos pide que seamos robots sin sentimientos, sino que confiemos. Él sabe que el miedo es humano, pero nos recuerda que la fe es el ancla que nos mantiene firmes cuando hay tormenta.
2. Hay campo para todos (v. 2-3)
Jesús usa una imagen muy de casa: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas".
Imagina una de esas casas grandes de nuestros abuelos, donde siempre había espacio para un primo más, para el vecino o para el que llegara de viaje. Jesús nos está diciendo que en el cielo no hay "falta de cupo" ni favoritismos. Él se fue adelante para "arreglar el cuarto", para que cuando nos toque el turno, todo esté listo. No somos inquilinos temporales en el plan de Dios; somos familia con derecho a habitación.
3. Él es el "GPS" del alma (v. 4-6)
Aquí aparece Tomás, que como buen latino, no se queda con la duda y pregunta sin pena: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?".
La respuesta de Jesús es el corazón del Evangelio:
"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
En un mundo donde nos venden tantos "mapas" falsos para encontrar la felicidad, Jesús nos dice que Él no es un letrero en la carretera, sino la carretera misma.
• El Camino: No hay que inventar rutas raras; seguir sus pasos es avanzar seguro.
• La Verdad: En medio de tantas mentiras y apariencias, Su palabra es la única que no falla.
• La Vida: Él es quien le da sabor y propósito a nuestro día a día, incluso cuando el trabajo o la rutina pesan.
Hoy, cuando sientas que no sabes para dónde vas o que el futuro te asusta, recuerda que no vas solo. Jesús ya hizo la ruta, ya preparó el lugar y te está esperando para caminar contigo. No necesitas saberlo todo, solo necesitas confiar en el que lo sabe todo.
Reflexión final para hoy:
No camines como quien no tiene rumbo. Si te sientes perdido, si sientes que "no das pie con bola", recuerda que nadie llega al Padre si no es por Jesús. No necesitas ser un experto en teología; solo necesitas agarrarte de su mano y dejar que Él sea el guía de tu hogar y de tu historia.
Pregunta para llevarse a la práctica: ¿Qué es lo que hoy te tiene más "turbado" o preocupado, y cómo cambiaría tu día si de verdad creyeras que Jesús ya te tiene preparado un lugar seguro?
ORACIÓN:
Señor Jesús, Hoy me acerco a ti con el corazón un poco agitado, como el de los discípulos aquella noche. Tú conoces bien las cosas que me quitan el sueño, las preocupaciones por mi familia, el trabajo y el futuro. Por eso, hoy abrazo tus palabras: "Que no se turbe mi corazón". AMÉN
FELIZ DÍA Y BENDICIONES