08/07/2020
______EL PRIVILEGIO DE VIVIR_____
El privilegió de vivir, es una dicha, tenemos que valorar cada instante, ya que es un regalo de Dios. Él hace amanecer y anochecer, tanto para buenos como para malos; el amor de nuestro Padre es tan misericordioso.
La pregunta aquí es: ¿Qué tan agradecidos somos?
Esto es algo que no muy a menudo nos preguntamos y mucho menos contestamos, normalmente creemos que solo debemos pedir y recibir, haciendo caso omiso que todo lo que tenemos, lo que somos y lo que hemos recibido es por gracia y voluntad de nuestro Padre. Todos tenemos: dones, talentos y una misión importante en este paso por la vida, con lo que podemos retribuir un poco a lo que recibimos y ponerlo al servicio de nuestro padre y nuestros hermanos.
Lo importante no es quien lo hace en menor o mayor proporción, lo importante es saber que formamos parte de un solo cuerpo y somos primordiales para su funcionamiento.
Nuestra vida es muy valiosa, somos especiales para nuestro Padre, quien nos ama sin condiciones tal como somos, él nos perdona y siempre esta esperándonos con los brazos abiertos, el reto es para nosotros. Debemos perdonarnos, saber perdonar y reconciliarnos con nuestro Señor. Poner a Dios en el centro de nuestra vida y de nuestro corazón. Hermano, si así, alejados recibimos bendiciones, imagina si viviéramos siempre bajo la gracia de nuestro padre, la prosperidad y abundancia serian inimaginables.
Si seguimos con vida, es porque nuestra misión continua, el día que llegue a su fin, seremos llamados al seno del padre, ese día, daremos cuenta de lo que hicimos con el regalo más preciado, la vida misma.
Recordemos cuanto nos amo nuestro Dios, Padre, nuestro Señor que envió a su único hijo a morir por nosotros y por nuestros pecados, según dice la palabra en el evangelio de San Juan 3:16-17.
“¡Así amo Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en el no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él.”
El amor del padre es inmenso y su misericordia es sin límites, los limites están en nosotros, pero nunca es tarde, para volver a los brazos de nuestro padre, él siempre nos busca. Ahora, es tiempo que lo busquemos y nos encontremos con él.
Reflexión escrita por: Rosibel Alvarado