07/09/2026
📍ORDENACIÓN DE NUESTRO PRIMER DIÁCONO
Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guardan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y estos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
1 Timoteo 3:8-10
Hoy, como iglesia, damos gracias al Señor por permitirnos vivir una bendición muy especial: la ordenación de nuestro primer díacono. Si bien somos una iglesia del Señor y, conforme a las Escrituras, aspiramos a tener una pluralidad de ancianos y diáconos, nuestra realidad era que aún no contábamos con este importante ministerio. Pero esto cambió, y ayer tuvimos el gozo de recibir oficialmente a nuestro primer díacono, nuestro amado hermano Víctor Orejuela.
Siguiendo nuestras políticas eclesiales, cada primer mes de enero, en nuestra primera reunión de miembros del año, realizamos una consulta nominativa. En ella, los miembros buscamos entre nosotros a hermanos que tengan los hechos y cumplan con los requisitos establecidos por las Escrituras para servir. En enero de este año, el 95% de la iglesia nominó a nuestro hermano Víctor como candidato a diácono.
Luego de este proceso, nuestro hermano fue entrevistado por el pastor. En la conversación, se le preguntó si realmente sentía y tenía el llamado de servir en el diaconado. Nuestro hermano respondió afirmativamente y, por medio de una carta, confirmó a la iglesia su aceptación de la nominación.
Después de este paso, se realizaron entrevistas con la esposa de nuestro hermano y su hija mayor. Ambas confirmaron que Víctor es un cristiano de buen testimonio, que ama al Señor y sirve con sinceridad. De común acuerdo, expresaron su deseo de apoyarlo durante su proceso de prueba para el diaconado.
Durante los seis meses de prueba, nuestro hermano Víctor fue supervisado por los hermanos de la iglesia y recibió recomendaciones tanto de ellos como del pastor. Se informó a los miembros que, si tenían alguna objeción con respecto a que Víctor fuera diácono, debían presentarla por escrito al pastor.
Para la gloria del Señor, pudimos experimentar que ningún miembro de la iglesia tuvo objeciones contra nuestro hermano. Por el contrario, todos estaban orando por él, gozosos de saber que pronto sería nuestro diácono de manera formal.
Antes de terminar el período de prueba, nuestro pastor se reúne una vez más, por separado, con Víctor, su esposa y su hija mayor. El interés era saber cómo continuaba el ánimo de cada uno frente al proceso. Pudimos confirmar que nuestro hermano seguía con la misma convicción del principio, con un deseo puro y sincero de servir. Su amada esposa, convencida de seguir apoyándolo en el ministerio, y su hija mayor, dispuesta a ayudar a su padre y a sujetarse a él, conforme a las Escrituras, mientras vive bajo su techo y cuidado.
Sobre cada una de estas entrevistas, la iglesia fue debidamente informada, para que de esta manera nuestras convicciones congregacionalistas se reflejen con claridad durante todo nuestro proceso como iglesia.
Como iglesia, también tuvimos dos ayunos congregacionales. Nos reunimos para orar al Señor, presentando este ayuno con el motivo de la elección de nuestro hermano. Durante dos días estuvimos orando y clamando al Señor, y también fuimos enseñados acerca del ministerio del diaconado.
Pasados los seis meses, y habiendo tenido todas las entrevistas pertinentes, dejamos claro que era hora de tener nuestra votación solemne, para de esta forma confirmar de una vez por todo el deseo de nuestra iglesia local. Esta se llevó a cabo el domingo 30 de agosto, donde nuestro hermano recibió el 100% de los votos a favor para ser diácono de nuestra iglesia. Toda la congregación estuvo firmemente de acuerdo en que la voluntad de nuestro Dios es que Víctor sirva a nuestra comunidad como diácono.
Finalmente, ayer, 6 de septiembre, nuestro hermano fue recibido oficialmente, ya no solo como un miembro que servía con amor, sino como un diácono ordenado por Dios, por medio de su iglesia y por medio de la supervisión del anciano de nuestra iglesia local.
Estamos gozosos de haber vivido este momento y de tener la conciencia tranquila de saber que todas las cosas se hicieron en orden, con amor y, sobre todo, conforme a las Escrituras. Damos gracias al Señor por la vida de nuestro hermano Víctor. Seguiremos ayudándolo en su labor, pero, sobre todo, sosteniéndolo en oración.
Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
1 Timoteo 3:13
Soli Deo Gloria ❤️✝️