24/09/2026
As maravilhas operadas pelo nosso Deus bendito e louvado seja pelos séculos dos séculos amém
En 1754, en el cañón del río Guáitara en Colombia, una mujer indígena llamada María Mueses y su hija Rosa, que era sordomuda de nacimiento, se refugiaron en una cueva tras una tormenta. De repente, la pequeña Rosa pronunció las primeras palabras de su vida para anunciar que una mujer la llamaba desde la pared de piedra.
Allí apareció la imagen de Nuestra Señora de Las Lajas, una Virgen de rasgos mestizos que sostiene al Niño Jesús mientras entrega el rosario a San Francisco de Asís y San Domingo de Guzmán. El milagro de la curación de la niña fue solo el comienzo de una serie de acontecimientos que continúan asombrando a la ciencia.
Los estudios geológicos realizados en la cueva confirman datos que desafían cualquier explicación humana. La imagen no está pintada sobre la superficie de la roca, sino que los colores penetran varios metros en la piedra. No existen trazados de pincel ni pigmentos orgánicos o materiales de origen humano sobre la roca.
A pesar de encontrarse en un entorno de alta humedad, la imagen se mantiene intacta desde hace más de 270 años sin mostrar deterioro. Por estas características únicas, muchos investigadores la consideran una imagen aqueropita, es decir, no realizada por manos humanas, de manera similar a lo ocurrido en Guadalupe, México.
El Santuario de las Lajas permanece hoy como un signo visible de la acción de Dios en la historia humana y un testimonio de fe para millones de peregrinos que visitan este lugar en las montañas del sur de Colombia.
Nuestra Señora de Las Lajas, ruega por nosotros.