02/06/2026
"Te invito a llorar a mi casa" fue el tema que compartimos este domingo. Dios nos habló de una manera muy especial, recordándonos que Él es el único que siempre está dispuesto a aceptar nuestra invitación para acompañarnos en medio del llanto, la tristeza y el quebranto.
Cuando todos pueden alejarse, Él permanece. Cuando el corazón está herido, Él viene a nuestro encuentro. Dios corre hacia nuestra casa para consolarnos, fortalecernos y recordarnos que no estamos solos.
El Espíritu Santo nos consuela, nos abraza y nos sostiene en los momentos más difíciles de la vida. Su presencia transforma nuestro dolor en esperanza, nuestras lágrimas en fortaleza y nuestro quebranto en una oportunidad para experimentar más profundamente el amor de Dios.
"Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación." (Mateo 5:4) 🙏🏻❤️