09/08/2026
~ El milagro de la Virgen de Fátima ante las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki (Japón) ~
El 6 de agosto de 1945, fiesta de la Transfiguración, se cumplieron 81 años del lanzamiento de la bomba nuclear “Little Boy” en Hiroshima, durante la Segunda Guerra Mundial, a cuyo impacto sobrevivieron cuatro sacerdotes jesuitas alemanes.
Los padres jesuitas Hugo Lassalle, superior en Japón, Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge y Hubert Cieslik, se encontraban en la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los pocos edificios que resistió a la bomba. En el momento de la explosión, uno de ellos se encontraba celebrando la Eucaristía, otro desayunaba y el resto en las dependencias de la parroquia.
Según escribió el propio P. Hubert Cieslik en su diario, únicamente sufrieron daños menores producto de cristales rotos, pero ninguno a consecuencia de la energía atómica liberada por la bomba.
Los médicos que los atendieron tiempo después les advirtieron que la radiación recibida les produciría lesiones graves, así como enfermedades e incluso una muerte prematura.
El pronóstico nunca se cumplió. No desarrollaron ningún tipo de enfermedad y en 1976, 31 años después de la explosión de la bomba, el P. Schiffer acudió al XLI Congreso Eucarístico Internacional de Filadelfia (Estados Unidos) y relató su historia, donde confirmó que los cuatro jesuitas estaban aún vivos y sin ninguna dolencia.
Fueron examinados por decenas de doctores unas 200 veces a lo largo de los años posteriores y no se halló en sus cuerpos rastro alguno de la radiación.
Los cuatro religiosos nunca dudaron de que habían gozado de la protección divina y de la intercesión de la Virgen de Fátima: “Vivíamos el Mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días, ofreciéndolo por la conversión de los pecadores, como Ella misma había pedido a los Pastorcitos en 1917”, explicaron.
Además, el P. Schiffer escribió el libro “El Rosario de Hiroshima” donde narra todo lo que vivió.
En Hiroshima y Nagasaki murieron unas 246.000 personas, la mitad en el momento del impacto de las bombas y el resto en las semanas posteriores por los efectos de la radiación.
Es más, en Nagasaki también se mantuvo en pie, a pesar de la bomba atómica "Fat Man", lanzada tal día como hoy de 1945, un convento franciscano que había sido fundado por San Maximiliano María Kolbe. Allí también se confiaban diariamente a la Virgen María por el rezo del Santo Rosario.