23/10/2023
El valor del ministerio Pastoral:
Por: Victor Barreiro Maysonet (Pastor Iglesia Wesleyana de Vega Alta) Para los que les gusta leer.
(Nota)
Este material lo preparé con amor para aquellos que anhelan ser pastores, contiene abundante información que pienso le será de ayuda en esa honrosa tarea.
Introducción
Ser pastor no es cosa facil, pero tampoco es imposible. Todos quieren ser pastores pero a la hora de la verda no todos tienen ese llamado y eso hay que reconocerlo. Una cosa es ver el pastorado como una profesión otra como una vocación. No es nada malo tener una profesión como pastor pero si no se tiene la vocación estamos en serios problemas. El ministro cristiano ocupa un papel único entre todas las vocaciones y esto es verdad no solo en relación con otras ocupaciones sino tambien entre las profesiones tradicionales de servicio. Ninguna otra vocación es tan demandante como el ministerio cristiano y en especial el pastorado. De ningun otro profesoinal se espera que sea modelo de moralidad como de un ministro cristiano. Los ministros de hoy caminamos sobre una cuerda floja de ética. En un momento podemos servir como: profetas, sacerdotes o educadores; en el siguiente podemos ser administradores, consejeros o lideres de adoración. Cada uno de estos papeles implican dilemas éticos y exponen al pastor a una vulnerabilidad moral que no tienen que enfrentar los médicos, abogados u otros profesionales. Por esas y muchas razones más es que debemos reconocer la importancia de ser un ministro del Señor.
He preparado este trabajo pensando en ayudar a todo aquel que tenga un llamado pastoral y no sepa como comenzar o que hacer. En el expongo mi conocimiento sobre el tema desde un punto de vista profesional pero sobre todo por mi experiencia personal de más de 47 años como creyente de los cuales 30 han sido en carácter ministerial.
Retos a los que se enfrentan los pastores
1. Tentaciones sutiles
La mayoría de los miembros de las iglesias confian en aquellos que son “llamados de Dios”para ministrar. Pero esta relación íntima que confrecuencia implica compartir el alma de un feligrés, hace vulnerable al ministro a muchas tentaciones sutiles que pueden destruir el ministerio sagrado al que ha sido llamado. El pastor debe procurar evitar caer en estas prácticas que solo traerán ruina y destrucción a su ministerio con graves consecuencias para su congregación.
2. La mala condúcta sexual
Este es el peligro más evidente y más vergonzoso. Muchas caídas de los pastores envuelven acontecimientos romanticos, uniones sexuales, actos homosexuales y otras transgresiones sexuales que destrozan la fe de los creyente y aleja a los no creyentes del reino de Dios.
2. La exagerada autoridady control sobre los demás
Esto convierte al pastor en una persona autocrática, manipulador, engañador y deshonesto. “Los hombres nunca hacen el mal tan completa y alegremente como cuando lo hacen desde sus convicciones religiosas”(Pascal).
Nuestra cultura estimula a muchos pastores y predicadores a tener éxito. El querer tener iglesias grandes de prestigio (que no tiene nada de malo) ha llevado a muchos buenos pastores a sacrificar su integridad en el altar del éxito. El pastor no es dueño de la iglesia, la iglesia es del Señor. El pastor es un servidor que Dios ha puesto sobre su pueblo para cuidarlo, guiarlo y alimentarlo espiritualmente. Esa es una grande responsabilidad que no todo el mundo esta dispuesto a tomar. “El buen pastor da su vida por las ovejas y no vino para que le sirvan sino para servir”.
3. Adorar su propio éxito en lugar de adorar a Dios
Esto lo lleva a la obsesión de que lo vean como el super heroe, el gran lider que todos necesitan perdiendo de perspeçtiva que solo Cristo debe ser el centro de toda áctividad humana. Este comportamiento lo lleva a exagerar las estadistcas, los hechos, a racionalizar práctica carentes de ética y no decir la verdad. “Los pastores de las iglesias siempre debemos decir la verdad aunque nos cueste dolor y sufrimiento”. El pastor debe primero que nada preocuparse por no dar una imagen nublada de su ministerio a las personas que han depositado en el su confianza. Tiene que reconocer y preocuparse por las necesidades del pueblo y no por sus propias necesidades las cuales Dios de antemano conoce. Tambien es importante aceptar ante su iglesia y el mundo su humanidad y que esta expuesto a fallar pero mostrando que en Dios está su fortaleza y su confianza.
4. Creer que lo conoce todo en el ministerio pastoral
Todo el que es llamado al pastorado debe saber que este ministerio envuelve muchas tareas: predicación, enseñanza, consejo, visitación, administración, promoción, reclutamiento, dirección de la adoración, servicio a la comunidad y muchas más responzabilidades. El pastor debe conocer de todo eso sin perder su identidad como lider y confundirse entre tantos ministerios perdiendo su norte como siervo de Dios. “Los pastores se pueden perder en medio de un ministerio activo y terminar amando y adorando más su ministerio que a Dios”.
5. Reconocer que despúes de Dios esta su familia y la iglesia
Ningún éxito en la iglesia compensa un fracazo en el hogar. Dios no quiere iglesias acosta de la destrucción de hogares.
6. Poco o ningún entendimiento de su llamado pastoral
Creer que el ministerio pastoral es como un viaje a Disney. Creer que todo será facil y como mariposas recien nacidas revolotear por el campo planendo volar muy alto para luego terminar estrellandose contra la pared de concreto de su iglesia. Es importante para el pastor nuevo o viejo tener un entendimiento claro de su rol como pastor. Cada iglesia tiene una lista no escrita de expéctativas para su nuevo pastor y cada pastor tiene una lista de las suyas y rara vez estas dos coinciden. Muchas luchas y problemas surgen de estos malos entendidos. El resultado puede ser catastrófico. Aumentando la ansiedad, la frustración, la inseguridad, el miedo, la depresión y al final la renuncia al pastorado. prematuramente. “El agotamiento del ministro del que tanto se publica, es más un resultado de una identidad pastoral confusa que de sobrecarga de trabajo”,( Prof, Gaylor Noyce, Univ, de Yale)
7. Evadir las responsabilidades pastorales
Siempre buscando excusas para que otro haga su trabajo. Y despúes que otros lo hacen darse golpes de pecho haciendo creer a los demás que fue el quien lo hizo. Su responzabilidad esta claramente descrita por el apostol Pedro (I de Pedro 5:2,3.).
Es imposible hablar de los ministros y lo que ellos hacen como algo separado de la iglesia. Aunque la primera lealtad sea para Dios, esta devoción nunca debe ser excusa para eludir los deberes pastorales. El pastorado incluye tanto privilegios como responsabilidades. Uno no puede servir a Cristo sin servir a la gente, por que servir a la gente es servir a Cristo (Mateo 25: 31,46).
8. La eleccion moral
“No hay que ser intelectual para ser moral”, hay quien obtiene calificaciones sobresalientes pero fracasan en la vida. La mayoría de los pastores no fracasan en su ministerio por dóctrinas imperféctas o predicaciónes pobres sino por la falta de relaciones humanas y su falta de semejanza con el Señor. Estas cualidades son habilidades aprendidas, no dotes naturales por eso es importante ponerlas en acción. El pastor debe seguir lo que nos dice la palabra en I de Timoteo 3:1-7.
La función pastoral no solo esta limitada al manejo habil de los negocios de la iglesia; sino tambien incluye la habilidad de analizar hechos, dicernir juicios y hacer buenas elecciones morales.
La eleción moral que enfrenta el pastor de hoy es; ¿Seré un edificador o un explotador?. Esta elección moral es la misma a la que se enfrentan los profesionales de hoy. La naturaleza de un profesional es prestar servicios que plantean la posibilidad de vida o muerte (médico), pobreza o riqueza (abogado), salvación o condenación (pastor). El feligrés se encuentra en una posición de dependencia y es vulnerable a la explotación por el pastor o el profesional que posee “este peligroso conocimiento”.
Los pastores como los médicos y los abogados deben asegurarse que el servicio que prestan es para edificar y no para explotar, controlar y manipular financieramente a sus feligreses. Dios los llamará a cuentas y su condenación no tarda.
9. Llamado Pastoral
Todo pastor debe hacerse las pregutas tales como, ¿A qué soy llamado como pastor, a una ocupación o a una vocación? ¿ A quién sirvo a Cristo o a la iglesia? O mejor dicho ¿ Estoy sirviendo a Cristo al servir a mi congregación?
Levantar un ministerio sobre la base de la integridad y la honestidad requiere que el sentido del llamamiento y el concepto de servicio sean biblicos, éticos y parecidos a Cristo.
La mayoria de los pastores y pienso que todos deberiamos identificarnos con el llamado del profeta Jeremías, (Jeremias 1:4,5).
El, creyó que su llamado venía directamente del soberano Dios y que Dios planeo ese llamado desde el principio de su existencia.
Que Dios tiene un plan para cada ser humano y si este lo acepta y lo sigue será bendecido y Dios cumplirá su proposito en el.
Que en su llamado no estaría solo, porque el que lo llamó es fiel para cuidarlo y protegerlo.
No puede haber duda, el ministro del evangélio de Jesucristo es apartado y enviado por Dios para cumplir una misión divina. El pastorado es una vocación un llamado de Dios. El pastor cumple este llamamiento a través del servicio en una congregación del pueblo de Dios.
Desde tiempos biblicos hasta el presente, el carácter moral de los hombres de Dios se esperaba que fuera ejemplar e irreprensible (I Timoteo 3:2). Ser un buen pastor es más que mantener normas minimas. Es un llamado a un discipulado mayor a una posición de honor, de altura. Implica el gobierno y el reinado de Dios sobre cada área de nuestras vidas. La moral no termina cuando salimos por las puertas de nuestra oficina o de la iglesia realmente es ahí cuando empieza. Un codigo de ética pastoral incluye habitos personales, decisiones financieras, responsabilidades pastorales, relaciones congregacionales, compromisos comunitarios y mucho más.
Aquellos que estamos llamados a guiar a los demás en las responsabilidades morales y espirituales estamos obligados urgentemente a buscar la dirección de Dios para nuestras propias vidas. Si nuestras normas morales como creyentes no son mayores que las del mundo entonces el mundo nunca creerá en nuestro mensaje y somos estorbo para el crecimiento y desarrollo de la obra de Dios.
Conclusión
Espero que estos consejos sirvan de ayuda a todos aquellos que desean el pastorado y servir a Dios con un corazón contrito y humillado. En mis 47 años de servicio al Señor he tratado de buscar su dirección en todo, física, espiritual, emocional e inteléctualmente para evitar los dolores que en el futuro se pueden presentar. Óro a Dios que nos de sabiduría y humildad para servir honestamente a su causa. Dios salve y bendiga a todos los que con corazón limpio buscan su presencia y desean servir de instrumentos útiles para la gloria de su nombre.