22/01/2013
"Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye."
I Samuel 3:10
Dios nos ha llamado a formar parte de su gran pueblo, a que seamos real sacerdocio, nación santa, nos ha llamado a que formemos parte del pueblo adquirido mediante la redención en Cristo Jesús (1 Pedro 2:9).
Pero además de ser llamados para todas estas cosas debemos entender que fuimos llamados para que trabajemos en la obra de Dios, no solamente para ser ese pueblo y allí acabo todo, no, tenemos algo que hacer en la obra de Dios, pues claramente dice que fuimos llamados para que anunciemos las virtudes de Cristo, en otras palabras todos tenemos algo que hacer para la obra de Dios.
Pero te preguntarás ¿Qué puedo hacer yo en la obra de Dios?, Déjame decirte que Cristo al llamarnos nos capacitó con algo, un don, un regalo, algo con lo cual vamos a colaborar en esta obra.
Si vemos lo que dice en (Mateo 25:14-30) nos damos cuenta que Dios nos ha provisto de algo, de acuerdo a nuestra capacidad (Mateo 25:15), algo que nos será útil para la obra.
Y cuando me refiero a nuestra capacidad no lo enfoco en el sentido del conocimiento intelectual que podamos tener, sino a la capacidad espiritual que nace de una comunión plena con Dios, pues los asuntos de Dios no se tratan con el conocimiento que te puedan dar los hombres sino con la viva experiencia de una relación íntima con Dios.
Por lo tanto, esto deja claro de que todos tenemos algo que dar en la obra de Dios, no solo en el aspecto de lo intelectual, sino operando también con los dones que Dios nos ha dado; así que todos los que hemos sido llamados tenemos algo que ofrecer, la pregunta es ¿Cuál es el don que Dios te ha dado?
En el texto de referencia (1 Samuel 3:10), vemos que Dios llamó a Samuel, y lo hizo para que realizara una gran obra en el pueblo de Israel, de la misma manera Dios te ha llamado para que tú hagas una obra en su viña.
Muchos pensarán que no están capacitados, o que no podrán hacer nada, que no son útiles pero la realidad es otra, pues Dios nos capacita a todos para que podamos hacer un trabajo dentro del cuerpo de Cristo.
Si tú formas parte de ese cuerpo, puedes concluir que eres útil para algo, pues si tú analizas en tu cuerpo no hay ni un tan solo órgano que no utilices por muy pequeño que sea, todos nos son útiles en determinado tiempo.
Dios les bendiga ricamente!!!!