30/03/2026
Semana Santa en City of Light 2026
viernes 3 de abril de 10 am - 12 pm y
domingo 5 de abril de 6 am - 10 am
Durante este periodo de Semana Santa debemos permanecer en actitud receptiva; recogidos… No es tiempo de paricear ni de irse de playa. Es tiempo de recordar… De ponernos en los pies y vestiduras de Jesús… De tratar de sentir lo que Él vivió, lo que Él sintió… Es tiempo de recordar los sucesos que precedieron a la última cena de Jesús con sus discípulos… De recordar Sus palabras durante esa última cena y los sucesos que acontecieron luego, hasta su Ascensión.
El jueves santo, Jesús se reunió con sus discípulos y un grupo de amistades y seguidores y participaron de la Última Cena en celebración de lo que acontecería próximamente. Allí, El Maestro lavó los pies de sus discípulos en símbolo de humildad y les pidió que hicieran lo mismo los unos a los otros. Luego, Jesús convirtió el Pan y el Vino en Su Cuerpo y Sangre y lo repartió entre todos... Pidió que comiéramos de Su Carne y bebiéramos de Su Sangre para el perdón de nuestros pecados. Nos pidió que hiciéramos lo mismo en su memoria... Así dio comienzo a la ceremonia sagrada y el sacramento de la Eucaristía. Y dimos gracias…
Nos informó que Él se tenía que ir, pero que volvería; que trascendería la muerte y que estaría nuevamente entre nosotros. Que nos dejaba Su vida como ejemplo a la humanidad para alcanzar la perfección y la santidad. Que nosotros continuaríamos su misión y que seríamos capaces de hacer sus grandezas y más… Iniciándonos así a la vida del Sacerdocio.
El viernes santo, Jesús es entregado a los soldados y, sin luchar y en Paz, comienza su intenso sufrimiento, su intenso dolor… Es negado varias veces por sus propios discípulos, por miedo. Alegaron que no le conocían. Con mentiras, por miedos, por celos y por pura maldad e inconsciencia fue sentenciado, humillado públicamente, maltratado, golpeado fuertemente, coronado con una corona de espinas, flagelado hasta romper su carne, escupido y, luego de cargar su Cruz hasta el Monte Calvario, fue clavado en su Cruz junto a dos ladrones. Luego de su crucifixión nos demuestra que verdaderamente vive lo que predicó al decir en favor de sus asesinos: “Padre perdónalos pues no saben lo que hacen”. En un momento de desesperación cerca de su muerte nos mostró su aspecto humano cuando pregunta: “¿Padre, padre, por qué me has abandonado?” donde aparentemente, por un lapso corto de tiempo, pierde su fe, recuperada poco después cuando dice: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Tomó Su última bocanada de aire y bajando Su cabeza expiró… Se entregó en las manos Del Padre, se sumergió en el Fuego... Para confirmar su muerte, un soldado lo lanceó y fue bañado con su sangre. Más tarde fue sepultado…
Hace unos años escribí la siguiente experiencia que tuvimos un viernes santo:
“Desde que llegué a los terrenos de City of Light, sentía un dolor fuerte en el pecho y el corazón. No era fisiológico sino emocional y no podía entender por qué... Estaba ansioso, nervioso… No entendía el origen del malestar tan desagradable. Prendí incienso, comencé a limpiar las sillas del Santuario y a organizarlo todo. Luego de las desde que venía de camino. Pensé que, en mi caso al menos, podía ser el dolor que experimentó Jesús durante ese día, pero luego pude entender que se trataba del dolor tan grande por el que pasó María viendo a su hijo pasar por todo lo que le hicieron en ese viacrucis. Durante la meditación, todos como que nos fuimos a un estado tan profundo meditativo que nos sentimos fuera de allí, en otro sitio. Al regresar de donde nos llevaron, el dolor se había disipado por completo y al final, reinó en nuestros corazones una sensación de Amor y absoluta Paz en todos los presentes.”
El Sábado de Gloria estaban los discípulos reunidos en silencio… Estaban desconsolados, desanimados, desesperanzados, tristes y con miedo. Su Maestro ya no estaba entre ellos. A pesar de su promesa de que volvería a estar entre ellos, sus discípulos desconfiaron. Esa desconfianza en su promesa, esa falta de fe era precisamente la causante de su desconsuelo y su desasosiego.
El Domingo de Resurrección, María Magdalena descubre que Jesús no estaba en su tumba y, al salir, se encuentra con Jesús quien le confirma que sí es Él y que volverá a estar entre Sus Discípulos. Ella se le acerca y quiere abrazarlo, pero Jesús le dice que no lo toque porque “aún no he llegado al Padre”. María corre entusiasmadísima a informarles a los desanimados Discípulos, pero éstos no le creen. Un poco más tarde, al aparecérseles Jesús, Su Luz irradió e ilumino como el Sol y todos lo reconocieron, menos Tomás. Por esto, tuvo que meter su mano en la llaga de Jesús como acto de penitencia por desconfiar.
Su presencia tuvo el mismo efecto en los discípulos que el ojo de fuego percibido aquí en meditación el Sábado de Gloria unos años atrás; la historia dice así:
“Entonces, durante la meditación de este día, todos nos entonamos en ese silencio. Compartimos el mismo silencio de los discípulos de Jesús durante ese día. Nos adentramos en ese silencio donde se esperan las respuestas…, donde se espera la paz, la sanación total, la sabiduría, la sensación de bienestar. De momento veo sobre nosotros y sobre todos los discípulos un ojo enorme pero, en vez de ojo, lo que ocupaba el lugar adentro del ojo era un Sol radiante con destellos flameantes. Una bola de puro fuego con flamas destellantes que nos dice: “Sólo mírenme a Mí, concéntrense en Mí, adéntrense en Mí… Sumérjanse en Mi Fuego, confíen plenamente en Mí… Yo los protegeré, velaré siempre por ustedes y les daré vida eterna”. Y le obedecí… Luego de esas palabras, no sé qué paso pero como que perdí noción del tiempo y del espacio. Nos transportaron a otro sitio donde estuvimos por un tiempo… Al regresar, una inmensa sensación de Paz, de bienestar, de alegría y esperanza llenaba nuestro corazón. Sabíamos ya la respuesta para enfrentar el desconsuelo, el desasosiego, la desesperanza, la tristeza y el miedo. Ahora somos soldados preparados por Jesús para luchar por la Paz, el Amor y el Orden.”
Ahora los discípulos se encontraban llenos de Fe y Esperanza, fortalecidos en la Luz de su Jesús/Dios, Jesús Padre/Madre Dios, Jesús El Cristo o Jesucristo… Aceptaron la encomienda de proclamar Su palabra por todo el mundo conocido y fueron bautizados y fortalecidos por el Espíritu Santo para lograrlo. Estaban preparados. Ahora eran Sus Apóstoles. Luego Jesucristo asciende al cielo en el Monte de los Olivos y nos deja con la promesa de que Él volverá personalmente por nosotros… “Preparaos”…
Recordemos siempre los sucesos que precedieron a la última cena de Jesús con sus apóstoles, recordemos las palabras de Jesús de Nazaret. Celebremos juntos todos los días la Semana Santa y no olvidemos Sus palabras. No olvidemos el compromiso que El Maestro tenía con la humanidad; compromiso que cumplió hasta lo último con amor y valentía a pesar del intenso dolor por el que pasó.
Al pensar por todo lo que pasó Jesús en sus últimos días, me doy cuenta de que mis experiencias dolorosas no son nada. ¿Por qué nos quejamos tanto y somos tan inconformes? Jesús aceptó su carga, cargó con su cruz, pasó su calvario, fue escupido, golpeado fuertemente, humillado, clavado, lanceado y asesinado por nosotros y, sin embargo, no lo impidió ni se desquitó. Pudo haberlo evitado, pero no lo hizo… Ni siquiera generó un mal pensamiento. Su amor por nosotros fue tan grande que sólo dijo: “Padre perdónalos que no saben lo que hacen”. Había un plan en su vida y él lo aceptó con amor y valentía, confiando en su Padre que todo estaba en Perfecto Orden Divino. Él entendió y cumplió su misión. Obediente y confiando, Jesús alcanzó su Resurrección y Ascensión. Venció a la muerte. ¡Encontró La Vida Eterna!
Muchos son los llamados, pero pocos serán los escogidos. Si llegaron hasta aquí es porque ustedes fueron escogidos por Jesús. De ustedes depende el futuro en sus vidas y el futuro de la humanidad. De ustedes depende el comprometerse con la vida, al servicio, sin esperar nada a cambio… El trabajo es arduo y hay mucho por hacer, pero Jesús El Maestro dice que nos dará la fortaleza para avanzar y que no nos faltará nada. Jesús el Maestro poco a poco nos irá revelando sus secretos, sin intermediarios, directamente. Poco a poco lo iremos conociendo. Nos irá guiando en la vida en una relación personal entre tú y Él; nos irá mostrando las Herramientas de Luz Sagradas que hacen crecer el Amor dentro de nuestro Corazón, lo que llamo: Corazón/Amor. En una relación donde las palabras sobran; donde se habla y se escucha con la mente y el corazón.
Los invitamos hoy, déjenlo entrar a sus corazones y dejen que sea Él el que los irradie con Su fuego, los penetre, los traspase, y transforme sus vidas. Nuestro corazón se encenderá con su misma luz y ese mismo fuego se mantendrá y se expandirá como una antorcha por donde quiera que vayamos transformándonos y transformando a todo aquel que se nos acerque o que simplemente venga a nuestra mente.
Poco a poco iremos sintiendo cambios en nosotros mismos: más salud, más armonía, paz en nuestras vidas… Poco a poco iremos viendo que podemos llegar al corazón de más personas que buscan de esa misma luz y de esa paz, pero las nubes y la neblina de su desarmonía y su inconsciencia no les permitía verla ni sentirla. Poco a poco nos sentiremos cada vez más en comunión con Dios, guiándonos día a día sin intermediarios.
Las Herramientas de Luz que El Padre/Madre Dios, que Jesús El Cristo nos irradia, enseña y comparte transforman corazones que es lo esencial y primordial. Todo lo demás llegará por añadidura. Pero si no hay primero Amor dentro del Corazón (o Corazón/Amor), hay un desfase que no nos permite desarrollarnos adecuada y saludablemente. ¿De qué valen el poder, el conocimiento, las riquezas, la inteligencia y hasta los poderes síquicos si no hay Amor dentro del Corazón, ni sabiduría para interpretar correctamente?
Hagamos prioritario el desarrollo de nuestro Corazón/Amor. La responsabilidad de nuestro desarrollo y crecimiento es nuestra, es individual y es voluntaria. Permitamos al Maestro Jesús en Luz crecer en nuestro corazón para que irradie como el Sol por donde quiera que vayamos y seamos mejores seres humanos, cada vez más santos y perfectos. Aprendamos a vivir en Santidad. Aprendamos a usar las Herramientas de Luz que poco a poco abren el entendimiento, nos permiten analizar más claramente el conocimiento y hacen crecer el Corazón/Amor. Obedientes y con profunda humildad y compromiso, City of Light, Inc. se honra con su presencia y comparte con ustedes las Herramientas de Luz que hacen crecer el Corazón/Amor. Pásenlas y gracias por venir. Los esperamos el viernes santo y el domingo de resurrección. Dios los bendice.
Pedro E. Núñez Sepúlveda
Presidente
City of Light, Inc.