10/06/2026
EL “PARE” DE CANTA GALLO
Hay un “PARE” en el camino a mi iglesia… y al principio pensé que era uno de los más ridículos que había visto.
Cada domingo, cuando voy por el sector Canta Gallo, paso frente a Villa Campestre y ahí está él… rojo, firme, octagonal, parado como guardia espiritual de carretera:
“PARE”.
Y yo pensaba:
“¿Pero por qué hay un “PARE” aquí?”
“¡Si esto casi nunca tiene tráfico!”
“¡Si no viene nadie!”
Hasta que poco a poco entendí algo…
Ese “PARE” está justo en una bifurcación. Desde donde uno viene, parece que todo está despejado. Pero hay otro camino que uno no ve completo. Y precisamente por eso… el “PARE” está ahí.
Porque aunque tú no veas peligro… eso no significa que el peligro no venga de camino.
Y mientras manejaba, sentí que Dios me habló tan claro…
Porque así somos muchas veces en la vida. No queremos detenernos. Queremos seguir acelerando decisiones, emociones, palabras, relaciones, proyectos… porque “aparentemente” no pasa nada.
Y decimos:
“Eso no es para tanto.”
“Yo tengo control.”
“A mí no me va a pasar.”
“No viene nadie.”
Pero hay cruces que son peligrosos aunque parezcan tranquilos. Hay momentos donde detenerse no es pérdida de tiempo… es protección.
A veces Dios pone “PARES” en nuestra vida:
Un cansancio.
Una puerta cerrada.
Una incomodidad.
Una advertencia.
Una espera inesperada.
Una voz interior diciendo:
“Detente un momento.”
Y uno pelea con los “PARES”. Porque detenerse incomoda. Porque queremos llegar rápido. Porque creemos que parar nos atrasa.
Pero hay choques que se evitan… simplemente obedeciendo un “PARE”.
“La prudencia consiste en saber reconocer el peligro y tomar medidas para evitarlo.” — Proverbios 22:3
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.” — Salmo 46:10
Y qué cosa… que el letrero no dice:
“Destrúyete.”
“No avances jamás.”
“No sueñes.”
No.
Solo dice:
“PARE.”
Mire.
Respire.
Observe.
Espere el momento correcto.
Y entonces siga.
Porque hasta los caminos de Dios tienen pausas. Y no todas las pausas son castigo. Algunas son misericordia disfrazada de señal de tránsito.
Desde ese día ya no veo ese “PARE” como algo ridículo. Ahora cada domingo, antes de llegar, ya voy pensando:
“Aquí está el “PARE”… el que yo no entendía… pero ahora comprendo.”
Y quizás algunos de nosotros necesitamos dejar de pelear con ciertos “PARES” que Dios puso en el camino.
Porque tal vez no están ahí para detener tu destino… sino para proteger tu vida. ❤️
• ¿Hay algún “PARE” que has estado ignorando?
• ¿Qué pasaría si hoy decides detenerte un momento y escuchar a Dios?
• ¿Y si esa pausa que tanto te molesta… realmente te está salvando?
— Yvonne Hernández Marrero