15/06/2026
XI Domingo durante el año: Como ovejas sin pastor
¿Has seguido al Papa León en su viaje a España? Aquí algo de lo que ha dicho: “Para una convivencia auténticamente democrática no se puede prescindir de la defensa de toda vida humana, de la ayuda a los más frágiles, de garantizar la libertad de conciencia y de religión, de rechazar toda guerra y violencia. Porque una sociedad justa se mide por cómo protege a quienes corren el riesgo de ser olvidados”.
Palabras inspiradoras que nos deben llevar a reflexionar sobre las necesidades que viven muchos hermanos a nuestro alrededor y que esperan de una mano amiga que los apoye. Cuando habla de los “olvidados”, el Papa se refiere a las poblaciones marginadas y vulnerables, cuyas necesidades no son una prioridad en las políticas públicas, ni en la sociedad.
También dijo el Papa: “¡No tengáis miedo jamás a pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, o a otros servicios en la Iglesia!”
He contado antes mi testimonio sobre cómo estuve más de un año rechazando el llamado al diaconado permanente. Muchas justificaciones pasaban por mi mente, todas válidas, creía yo. Les confieso que no sé cómo sería mi vida si finalmente no le hubiera respondido. «Me has seducido, Señor, y me dejé seducir» (Jeremías 20,7). Gracias, Señor, por tu paciencia conmigo.
Tampoco debemos temer al matrimonio. Recientemente, Mari Carmen y yo cumplimos 40 años de casados. De nuevo, no sé cómo sería mi vida sin ella. Como sabemos, con el Sacramento la pareja recibe “gracia divina”, que nos ayuda a vivir la vocación, fortalecer la unidad y santificarnos mutuamente en el camino a la vida eterna. O sea, Jesús camina con nosotros.
Por otro lado, el Evangelio de hoy, tomado de San Mateo 9, 36 — 10, 8, dice: «Al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor».
Jesús ve nuestro corazón herido y las necesidades insatisfechas que llevamos dentro. Él quiere que aprendamos a reconocer su voz, cosa que solo vamos a lograr en el silencio. “El fruto del silencio es la oración”, decía Santa Madre Teresa de Calcuta.
La invitación es a salir al mundo, cada día más hostil, para anunciar a Cristo Resucitado.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie
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