06/05/2026
Lo cierto es que cada doctrina identitaria de la fé cristiana, evangélica y pentecostal carga dentro de sí una consigna de reclamo de justicia social, una protesta contra el sistema. Podemos descubrirlo cuando lo meditamos.
La Deidad de Cristo: Si nosotros predicamos que el Ser más grande, rico y poderoso del Universo decidió bajar de su trono celestial para hacerse pobre en solidaridad con los pobres, ¿entonces quiénes se han creído los económicamente poderosos de la Tierra para no bajar al nivel del pueblo? Por eso los primeros cristianos fueron tan perseguidos. Lo que estaban enseñando implicaba una inversión radical de posiciones, no sólo a nivel de la sociedad humana sino del Universo.
La Trinidad: Hasta Dios mismo es colectivo. El individualismo sostenido por el sistema capitalista va contra la imagen misma de Dios.
El don de hablar lenguas como evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo: ¿Por qué Dios escoge las lenguas como el primer milagro que sucede en el capítulo 2 de Hechos inmediatamente después de que Jesús se va? Si les molesta a los racistas trumpeteros oir a hispanos hablando español, imagínense la reacción de judíos tradicionalistas que consideraban al hebreo un idioma sagrado y el único permitido en las ceremonias religiosas aunque hablaran arameo en la calle, al escuchar de repente a los discípulos de Cristo hablando un montón de lenguas extranjeras dentro de un rito religioso, hasta idiomas de África como especifica Hechos 2:10.
Dios escoge las lenguas como el primer milagro porque lo primero que quiere dejar claro es que si el Evangelio es para toda la humanidad, entonces no hay raza superior a otra. Y si no hay raza superior a otra, esto es una confrontación de la idea de que un país deba dominar sobre otro.
El Arrebatamiento de la Iglesia. En 1 Tesalonicenses 4:17 Pablo pudo haber usado la palabra: "éxodo" (salida) tan conocida por los judíos. Pero resulta que la "Paz Romana" proclamada y celebrada por el Imperio Romano cuando invadía un territorio era una mentira tan grande, que Pablo quiere salir "arrebatado" (arpagesoméza) de allí, disparado como un cohete. San Jerónimo fue quien tradujo este término con la palabra latina: "rapiemur" raptados.
Pablo en realidad está refutando la propaganda del Imperio. La idea del rapto ha sido explotada como escapismo para no hacer nada contra las injusticias en espera de que Cristo llegue a rescatarnos. Esa no fue la visión de Pablo ni del resto de los apóstoles. Al contrario, en lo que eso llega (y sólo Dios sabe el día y la hora) ellos afirmaron en Apocalipsis que el Imperio Romano era una bestia depredadora y salvaje, y Santiago 5:4 les dice específicamente a los que abusan de los obreros: "habéis acumulado riquezas para los días postreros, habéis engordado como en día de matanza."