Capilla Santa Ana, Barrio Coco

Capilla Santa Ana, Barrio Coco Capilla Católica situada en el barrio Coco de Salinas, entrando por la calle Santa Ana, después del parque de pelota

15/06/2026

Reflexión para hoy lunes 15 de junio

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.

Palabra del Señor.

Comentario
En nuestra vida existen circunstancias de las cuales no podemos tener el control, sin embargo sí contamos con la libertad interior de responder a estas con amor. Hacernos vulnerables es uno de los riesgos que hemos de tomar para poder amar. La Iglesia está construida por personas que han sido capaces de donarse a sí mismas, sacrificando sus planes y haciéndose vulnerables. Pensemos por ejemplo en María quien supo renunciar a sus planes para cumplir la voluntad de Dios, en los apóstoles que dejaron todo para seguir a Jesús y en tantos otros mártires y santos que han sabido responder con amor a tantas adversidades que han encontrado en este mundo. Responder de esta forma es posible no por nuestras propias fuerzas, sino por la ayuda de Dios, en donde encontramos el amor más sincero, auténtico, gratuito, paciente e incondicional, dispuesto a dar la vida por nosotros a pesar de recibir todo maltrato y desprecio.

Sin personas generosas y disponibles a amar como Jesús, la Iglesia no estaría de pie. Hoy el espíritu continua inspirando nuestras almas el anhelo profundo de poder ser testigo de su amor y a responder no con los criterios de este mundo sino con los criterios del corazón de Jesús. Pidamos a Jesús que nos ayude a formar un corazón como el suyo.

13/06/2026

Reflexión para el Domingo XI del Tiempo Ordinario

del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad mu***os, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor

Comentario
El llamado a la Evangelización está en muchos pasajes del Evangelio. Hoy nos lo hace el Señor de esta manera... y nos dice esto a todos... Sacerdotes y Laicos: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la Casa de Israel”. Es decir: vayamos en busca de los católicos que se están perdiendo por todos los errores y falsedades que el Demonio astutamente está metiéndonos en libros, revistas, películas, videos, internet, etc. Errores contra la fe, contra Dios y contra la Iglesia. Errores contra la moral, contra la familia, contra la paz y la concordia. Errores todos que hacen de muchos católicos bautizados “ovejas perdidas”. Y ¿qué hacemos nosotros?

La verdad es que la participación de los laicos en el Sacerdocio de Cristo siempre ha estado vigente, pero ahora más que nunca se hace necesarísima, cuando podemos ver claramente que no hay trabajadores para la cosecha; es decir, que no hay suficientes Sacerdotes para pastorear las ovejas.

Desde el tiempo de Jesús “la cosecha es mucha y los trabajadores pocos”, pero esta situación se ha agravado en nuestros días. La Iglesia necesita Sacerdotes Ordenados, necesita muchos más de los que hay, pues no hay suficientes para todo el trabajo de la cosecha... y muchos ya están ancianos.

¿Qué sucede, entonces? ¿Dónde están los trabajadores que se necesitan? Ciertamente deben estar entre nuestros hijos, sobrinos, nietos, familiares, amigos. ¿Y vemos a algunos de ellos siquiera preguntarse si el Señor los estará llamando al Sacerdocio? ¿O más bien todos piensan sólo en casarse?

Escuchemos a san Francisco de Sales, que escribe: «En la misma creación de las cosas, Dios, el Creador, mandó a las plantas que cada una diera el fruto según la especie. Igualmente, los cristianos —que son plantas vivas de la Iglesia— les mandó a cada uno de ellos que diera fruto de devoción según la calidad, el estado y la vocación que tuviera».

12/06/2026

Conoce los elementos del Sagrado Corazón de Jesús ❤️
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús está llena de símbolos que transmiten un profundo mensaje de amor, misericordia y entrega.

La llama simboliza el amor ardiente de Jesús que purifica y transforma. 🔥
La corona de espinas recuerda los sufrimientos que Jesús aceptó por amor a nosotros.
La cruz expresa el sacrificio redentor y la esperanza de la salvación. ✝️
La herida y sangre representan su costado traspasado y la sangre derramada por nuestra redención.

Cada elemento nos invita a reflexionar sobre un amor que no conoce límites y que permanece abierto para todos. ❤️🙏

12/06/2026

❤️✨ Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una de las festividades más significativas de la fe católica, que nos invita a contemplar el amor infinito, misericordioso y reparador de Cristo por toda la humanidad.

Esta celebración tiene su origen en las revelaciones que Jesús hizo a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII, cuando le pidió que se instituyera una fiesta especial en honor a su Corazón, prometiendo abundantes gracias a quienes promovieran esta devoción y buscaran reparar las ofensas recibidas por su amor.

El Sagrado Corazón es el símbolo vivo del amor de Dios que nunca se cansa de esperar, perdonar y acompañar a sus hijos. A través de los siglos, numerosos santos, papas y comunidades han impulsado esta espiritualidad que sigue transformando vidas y fortaleciendo la fe de millones de creyentes en todo el mundo.

Desde el Beato Pío IX, quien estableció oficialmente esta fiesta para toda la Iglesia en 1856, hasta San Juan Pablo II, que instituyó en esta fecha la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, la devoción al Corazón de Jesús ha ocupado un lugar central en la vida de la Iglesia.

Recientemente, el Papa Francisco profundizó en esta riqueza espiritual con su encíclica *Dilexit Nos* (“Él nos amó”), recordándonos que al venerar el Corazón de Cristo no adoramos un símbolo aislado, sino a Jesucristo mismo, fuente de amor humano y divino, que entrega su vida por nuestra salvación.

En este día especial, renovemos nuestra confianza en el Señor y abramos nuestro corazón a su amor transformador. Que el Sagrado Corazón de Jesús reine en nuestras familias, comunidades y corazones, guiándonos siempre por caminos de fe, esperanza y caridad.

🙏❤️ ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confiamos!

12/06/2026

Reflexión para hoy viernes 12 de junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.

Palabra del Señor.

Comentario
Hoy es una fiesta bonita. Es la fiesta del corazón, es la fiesta del amor. No de un amor humano, pequeño, mezquino, interesado, posesivo. Es la fiesta del corazón de Jesús: abierto siempre para que nadie se quede ahí fuera, a la intemperie, sin casa y sin abrigo. Tal vez esta fiesta se haya vivido con más intensidad en otros tiempos, pero hay que volver a ella porque es necesario volver siempre al amor. Lo que no podemos es hacer de esta fiesta una “devoción pietista” sin repercusiones en la vida de las personas. El corazón es un órgano que siempre está en movimiento. Siempre lanzando sangre arterial, sangre roja, a todo el organismo. Si se para, llega la muerte. La fiesta del corazón de Jesús tiene pleno sentido dejándonos llenar del infinito amor que Dios nos tiene y dándolo a los demás con un servicio desinteresado a los más pobres. Santa Teresita, inmediatamente después de comulgar, se abandonaba a la invasión del amor infinito para que, desde ella, se desbordase sobre el mundo.

11/06/2026

En el santuario catalán de la Virgen de Montserrat, el Papa León XIV rindió homenaje a la Moreneta y encomendó su pontificado a su intercesión

11/06/2026

Reflexión para hoy jueves 11 de junio

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

Comentario
Nos hemos acostumbrado a una moral de mínimos. Y cuando queremos probar lo buenos que somos, decimos: “Yo ni robo ni mato” En la ley de Jesús, uno no es bueno simplemente por evitar el mal. Dios no se conforma con que dejemos de ser malos. Quiere de nosotros algo más. Uno de los elogios más bellos que se han dicho de Jesús es éste: “Pasó por la vida haciendo el bien” (Hch. 10,38). Qué bella sería mi vida si, desde que me levanto hasta que me acuesto sólo tuviera una preocupación, es más, una obsesión: “hacer el bien”. Hacer el bien a todo el que se me ponga por el camino: sea blanco o negro; sea hombre o mujer; sea cristiano o no lo sea. El sol no sale sólo para los buenos, sino también para los malos. La lluvia no cae sólo sobre los campos de los que alaban al Señor; también sobre los campos de los que le blasfeman. En el A.T. estaba prohibido presentar a Dios para el sacrificio “víctimas defectuosas” (Lev. 22,20). Allí se trataba de defectos físicos. En la Nueva Ley, no se puede ofrecer a Dios nada “si carece de amor”. La falta de amor es un defecto sustancial.

“A los que están heridos por divisiones históricas, les resulta difícil aceptar que los exhortemos al perdón y la reconciliación, ya que interpretan que ignoramos su dolor, o que pretendemos hacerles perder la memoria y los ideales. Pero si ven el testimonio de comunidades auténticamente fraternas y reconciliadas, eso es siempre una luz que atrae. Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno de nosotros se dirige la exhortación paulina: “No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien”. Y también: “¡No nos cansemos de hacer el bien!”. Todos tenemos simpatías y antipatías, y quizás ahora mismo estamos enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: “Señor yo estoy enojado con éste, con aquélla. Yo te pido por él y por ella”. Rezar por aquel con el que estamos irritados es un hermoso paso en el amor, y es un acto evangelizador. ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!
(Papa Francisco)

10/06/2026

Reflexión para hoy miércoles 10 de junio

Del santo Evangelio según san Mateo 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”.

Palabra del Señor.

Comentario
¿Quién es la plenitud de la ley? ¿Qué es lo que le da sentido a nuestro cumplimiento de los mandamientos? Jesús mismo es quien da el sentido a nuestras vidas. Él es que da sentido a nuestro cumplimiento. Podemos acostumbrarnos a escuchar frases como "Jesús derramó su sangre, Él lo dio todo por amor…", pero si por un momento lo tomásemos en serio, creo que tocaría profundamente nuestras vidas. Pensemos, por ejemplo, en alguna persona que haya marcado profundamente nuestras vidas. Si nos pidiese algo, lo que fuese, aunque fuera lo más difícil, creo que nos esforzaríamos por hacerlo del mejor modo posible.

Y he ahí el ideal. Cristo da la vida por cada persona. Da la vida por cada uno de nosotros y nos mira y nos dice: "Al menos tú". Cristo es el que da la plenitud a la ley porque pone el amor, porque pone el sentido. No tenemos un Dios distante que nos hace cargar con grandes cargas y mandamientos difíciles. Es un Dios que va a nuestro lado, que toma nuestro yugo, que cruza la puerta estrecha con nosotros, en fin, que nos hace la carga ligera. Es un Dios que nos hace ver que vale la pena amar aunque duela, pues Él mismo dio su vida por cada uno de nosotros.

Pensemos en lo que tiene que pasar una madre de familia. Las desveladas, los días de trabajo intenso, las idas y venidas… y todo por uno de sus hijos. Si le faltase el amor creo que no aguantaría mucho, pero el amor hace a las madres ir hasta el extremo del amor. Y es verdad que la vida del cristiano no es fácil, es verdad que hay que entrar por la puerta estrecha, es verdad que hay que negarnos a nosotros, que hay que tomar la cruz… en fin, todo eso es verdad. Pero también es verdad que el amor todo lo puede. Y es verdad que al final del camino no nos arrepentiremos.

“Hermanos y hermanas, Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor. No es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad. Del mismo modo, no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto comunión” (Papa León)

09/06/2026

El papa León XIII consideraba que la consagración del mundo al Sagrado Corazón fue el «gran acto» de todo su pontificado.

09/06/2026

Reflexión para hoy martes 9 de junio

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos".

Palabra del Señor.

Comentario
Jesús no se limita a decirnos: tenéis que tener sal y luz en vuestras vidas. Sabemos que el verbo tener indica imperfección, precariedad, limitación. Decimos: tengo salud; sí, pero relativa. ¿Quién te puede asegurar que mañana estarás sano? Decimos: tengo vida; sí, pero relativa. ¿Quién te puede asegurar que mañana vas a seguir vivo? Somos muy limitados. Por eso Jesús no usa el verbo “tener” sino el verbo “ser” que connota plenitud, consistencia, estabilidad. Jesús no quiere que sus discípulos sean “fuegos artificiales”, que son bonitos, pero pronto desaparecen. Quiere que la esencia de nuestra vida sea luz. Que la luz sea el A.D.N más profundo de nuestro ser. Tampoco quiere el Señor que la sal de nuestra vida se desvirtúe y sea pisada por la gente. Quiere que “seamos sal”, que estemos siempre dispuestos a la entrega, al servicio, a la donación por los demás, hagamos desaparecer un mundo soso, aburrido, a punto de morir de asco. Y nos dediquemos a construir un mundo más alegre, más saleroso, más feliz. Y esto aunque sea a costa de desaparecer. “El que gana la vida para este mundo la pierde; pero el que la pierde la gana para la vida eterna”. Jesús murió para que todos vivamos.

“El Señor os dice, vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo. Hoy vuestras voces, vuestro entusiasmo y gritos, que todos son por Jesucristo, se van a escuchar hasta el fin del mundo. Hoy están empezando un camino, el Jubileo de la Esperanza, el mundo necesita mensajes de esperanza. Vosotros sois la esperanza”. Asimismo el Santo Padre ha pedido a los jóvenes que puedan ser “señal de esperanza, luz para Roma, Italia y todo el mundo” caminando juntos en nuestra fe en Jesucristo.”
(Papa León)

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