09/04/2026
La Voz del Santo Nombre
Abril 2026“P
Sociedad del Santo Nombre de Jesús
Capítulo de Madre Cabrini
Caparra Heights, PR
Nuestra portada:
Cristo ha resucitado. Quien venció al mundo, quien vino para ser testigo de la verdad, sanó al ciego, sordo y paralítico, quien devolvió la vida a la hija de Jairo y a Lázaro, ha vencido al último enemigo.
Las repercusiones de esto sacudieron al mundo, que no volvería a ser el mismo. Judíos y gentiles serían tocados por esta verdad, en que se manifiesta el poder de Dios, uno y trino.
Arte de la portada: La Resurrección, por Severin Benz. Descargada de Pinterest, se puede encontrar también en Wikipedia Commons.
LA VOZ DEL SANTO NOMBRE
VOLUMEN XIV (NUEVA ERA) NÚMERO 4
ABRIL 2026
CONTENIDO
Nuestra portada . . . . . . . . 2
Editorial
La caja y la tumba vacía . . . . . . 4
De la sede de San Pedro
León XIV “responde” la amenaza de Trump contra la extinción de Irán:
esto es lo que ha declarado . . . . . . 5
Actualidad:
Obispo de mayor rango militar en Estados Unidos afirma que
guerra de Trump en Irán no cumple con las condiciones
de una “guerra justa” . . . . . . . 7
Este país construye 200 iglesias al año . . . . 9
Una misión del corazón: la tripulación de Artemis II
honra la fe, la familia y una vida perdida . . . . 11
Espiritualidad:
Un método sencillo para confesar mejor tus pecados . . 13
De nuestra fe:
Himno meditado - Ofrezcan los cristianos, ofrendas de alabanza . 16
Fe de errata . . . . . . . . . 18
Himno de la Sociedad del Santo Nombre de Jesús . . . 19
Solicitud de ingreso . . . . . . . . 20
Algunas de nuestras fuentes son:
ACI Prensa / ACN (Agencia Católica de Noticias) / Aleteia / Religión en Libertad /
Zenit – el mundo visto desde Roma / Religión Digital
Puede encontrarnos en Facebook, bajo:
Sociedad del Santo Nombre de Jesús,
Parroquia Madre Cabrini
EDITORIAL:
LA CAJA Y LA TUMBA VACÍA
Jesucristo ha resucitado.
¡Verdaderamente ha resucitado!
Con esta fórmula, desde antiguo los cristianos han declarado la victoria de Cristo sobre la muerte, alcanzándonos la salvación. ¿Pero entendemos esto?
En cierta clase de catecismo se pidió a los niños que trajeran una caja pequeña, como de zapatos, con un símbolo de la resurrección.
Una niña puso dentro una flor. Un niño puso una semilla. Y así la mayoría de sus compañeros. Pero uno, quien padecía leucemia y probablemente sabía que iba a morir, trajo vacía su caja.
La catequista se consternó. ¿Tal vez el niño no había entendido lo que suponía la asignación? La respuesta del niño fue contundente: La caja estaba vacía, igual que la tumba de Jesucristo.
No culparíamos a la catequista si en ese momento hubiera derramado una lágrima al pensar: Tanta verdad en ese pensamiento, y de un niño próximo a su propia muerte…
El niño completó la clase de catecismo e hizo su Primera Comunión. A su muerte, acontecida el siguiente año, cada uno de sus compañeros presentó por testimonio una caja de zapatos… vacía.
Ellos habían entendido.
5 Entonces el ángel dijo a las mujeres:
— No teman. Ya sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, pues ha resucitado, tal como anunció. Vengan y vean el lugar donde lo habían puesto.
San Mateo 28;
Biblia La Palabra (Hispanoamérica)
Arte: https://www.thegospelcoalition.org/article/only-one-empty-tomb/
DE LA SEDE DE SAN PEDRO
LEÓN XIV “RESPONDE” LA AMENAZA DE TRUMP CONTRA LA EXTINCIÓN DE IRÁN: ESTO ES LO QUE HA DECLARADO
Cabe destacar que León XIV no limitó su llamamiento a los líderes políticos. Instó a los ciudadanos de a pie —de todas las naciones involucradas— a alzar la voz.
La intervención del Papa destacó no solo por su claridad, sino también por su doble enfoque. Foto: Vatican Media.
(ZENIT Noticias | Castelgandolfo, 7//abril/2026).- Desde el Castillo Castelgandolfo, lugar tradicionalmente asociado con el retiro y la reflexión papal, el Papa León XIV pronunció uno de sus llamamientos más directos y políticamente contundentes desde el inicio de la última crisis internacional. En una breve comparecencia ante la prensa la noche del 7 de abril, el pontífice enmarcó las crecientes tensiones en torno a Irán no solo como un enfrentamiento geopolítico, sino como una prueba de la conciencia moral de la humanidad.
Sus declaraciones se produjeron en respuesta al contundente ultimátum emitido por Donald Trump, quien, según se informó, amenazó con una devastadora acción militar contra Irán —incluida la posibilidad de su aniquilación «en una sola noche»— si Teherán seguía rechazando las condiciones vinculadas al estratégico estrecho de Ormuz. Sin nombrar explícitamente a Trump, el Papa no dejó lugar a dudas en su juicio: tales amenazas, afirmó, son «simplemente inaceptables».
La intervención del Papa destacó no solo por su claridad, sino también por su doble enfoque. Por un lado, reconoció las dimensiones jurídicas de la crisis, señalando las violaciones del derecho internacional, en particular en relación con los ataques a infraestructuras civiles. Sin embargo, insistió en que la cuestión de fondo trasciende los códigos legales. «Esta es una cuestión moral», recalcó, una que debe evaluarse a la luz del bien común y la protección de los más vulnerables.
A lo largo de su discurso, pronunciado primero en italiano y luego en inglés, León XIV volvió insistentemente al costo humano de la escalada. Instó a los presentes a «pensar en sus corazones» en quienes sufrirían las peores consecuencias de cualquier conflicto: niños, ancianos, enfermos; personas que describió como totalmente inocentes y, sin embargo, inevitablemente expuestas a las consecuencias de decisiones tomadas lejos del campo de batalla.
El Papa también situó la crisis en un contexto más amplio de inestabilidad global. Señaló una convergencia de presiones —una economía mundial frágil, continuas interrupciones en el suministro energético y un Oriente Medio marcado por una creciente volatilidad— que, en conjunto, corren el riesgo de amplificar el potencial destructivo de cualquier conflicto. En sus palabras, la inestabilidad de la región no está contenida; se irradia hacia afuera, «provocando más odio en todo el mundo».
Esta vinculación entre el conflicto local y sus repercusiones globales refleja un tema recurrente en su pontificado: la idea de que las crisis modernas están interconectadas y que la guerra, lejos de resolver disputas, tiende a multiplicarlas. En este contexto, su rechazo a la escalada militar fue categórico. La guerra, argumentaba, especialmente una considerada injusta, «no resuelve nada» y, en cambio, afianza los ciclos de violencia y división.
Cabe destacar que León XIV no limitó su llamamiento a los líderes políticos. Instó a los ciudadanos de a pie —de todas las naciones involucradas— a alzar la voz. En una inusual invocación a la responsabilidad cívica, animó a la gente a contactar con sus representantes, incluidos los miembros del Congreso de los Estados Unidos, instándolos a priorizar la negociación sobre la confrontación. «Somos un pueblo que ama la paz», afirmó, presentando la opinión pública como un posible contrapeso a la lógica de la escalada.
Las declaraciones del Papa se hicieron eco y reforzaron de su mensaje de Pascua pronunciado durante el Urbi et Orbi el 5 de abril, donde ya había hecho un llamamiento a quienes tenían el poder de hacer la guerra para que depusieran las armas y optaran por el diálogo. Dos días después, en Castel Gandolfo, ese llamamiento adquirió una urgencia aún mayor, marcada por los rápidos acontecimientos.
En el centro de su mensaje subyace una contundente advertencia: que la normalización de las amenazas contra poblaciones enteras no solo indica un fracaso de la diplomacia, sino una erosión más profunda de los límites éticos. Los ataques contra la infraestructura civil, señaló, no solo son ilegales, sino que son manifestaciones de una mayor capacidad humana para la destrucción cuando el diálogo fracasa.
En definitiva, la intervención de León XIV puede interpretarse como una súplica y un diagnóstico. Una súplica para un retorno inmediato a la negociación —«de vuelta a la mesa», como él mismo lo expresó— y un diagnóstico de un mundo que se desliza hacia un umbral peligroso, donde los argumentos legales corren el riesgo de oscurecer la cuestión más fundamental de qué tipo de humanidad se está defendiendo.
Escrito por Jorge Enrique Mújica. Editado mínimamente de:
https://es.zenit.org/2026/04/07/leon-xiv-responde-la-amenaza-de-trump-contra-la-extincion-de-iran-esto-es-lo-que-ha-declarado/?eti=32214
ACTUALIDAD:
OBISPO DE MAYOR RANGO MILITAR EN ESTADOS UNIDOS AFIRMA QUE GUERRA DE TRUMP EN IRÁN NO CUMPLE CON LAS CONDICIONES DE UNA “GUERRA JUSTA”
En una entrevista emitida el 5 de abril en el programa «Face the Nation» de la CBS, grabada tres días antes, Broglio ofreció una valoración inusualmente directa.
(ZENIT Noticias / Washington, 07.04.2026).- A medida que Washington profundiza su compromiso militar con Irán, se ha abierto un nuevo frente dentro de Estados Unidos: una profunda reflexión moral e institucional en el seno de la Iglesia Católica y las estructuras militares que acompañan al poder estadounidense en el extranjero. En el centro de esta reflexión se encuentra Timothy Broglio, el clérigo católico de mayor rango al servicio de las fuerzas armadas estadounidenses, cuya reciente intervención pública ha agudizado la crítica de la Iglesia al conflicto.
En una entrevista emitida el 5 de abril en el programa «Face the Nation» de la CBS, grabada tres días antes, Broglio ofreció una valoración inusualmente directa. Basándose en el marco clásico de la teoría de la guerra justa, afirmó sin vacilar que el conflicto actual no cumple con los criterios morales de la Iglesia. El razonamiento esgrimido por la administración de Donald Trump —centrado en la posibilidad de que Irán posea capacidad nuclear— era, en su opinión, insuficiente. Una amenaza hipotética, sugirió, no puede justificar el recurso a la guerra según la doctrina católica.
Este juicio cobra especial relevancia dado el papel institucional de Broglio. Como jefe de la Arquidiócesis para los Servicios Militares, supervisa a más de 200 sacerdotes católicos que sirven como capellanes en despliegues internacionales, ejerciendo su ministerio no en parroquias, sino en bases, zonas de conflicto y comunidades cada vez más fragmentadas. En su propia descripción, la arquidiócesis es menos un territorio que una red en constante movimiento, actualmente sometida a la presión de las realidades de la guerra. Las familias de los militares han sido reubicadas desde regiones inestables a Europa o de regreso a Estados Unidos, lo que obliga a los capellanes a adaptarse a un panorama pastoral marcado por la ausencia, el desplazamiento y la incertidumbre.
Las directrices del arzobispo para el personal católico reflejan esta tensión. No cuestiona su deber directamente, sino que lo reformula: minimizar el daño, preservar la vida inocente y permanecer atentos a la conciencia. Es una formulación que reconoce la carga ética que soportan los soldados, quienes deben encontrar el equilibrio entre las órdenes y la convicción moral.
Al mismo tiempo, Broglio ha establecido límites claros en torno al lenguaje religioso utilizado para justificar la guerra. Calificó de “problemática” la invocación de Cristo por parte del Secretario de Defensa, Pete Hegseth, en apoyo de la acción militar, señalando la dificultad de presentar un conflicto de esta naturaleza como acorde con el mensaje de paz del Evangelio.
Su intervención no es un caso aislado. Otras figuras católicas de alto rango, como Robert McElroy, han expresado preocupaciones similares, contribuyendo a lo que los observadores describen como una postura episcopal notablemente unificada, que contrasta marcadamente con las divisiones observadas durante la Guerra de Irak de 2003, cuando algunos líderes católicos apoyaron la intervención a pesar de la oposición de Juan Pablo II. Hoy, al menos en cuestiones de guerra y migración, la jerarquía católica estadounidense parece más cohesionada, posicionándose como contrapeso a las corrientes políticas predominantes.
Sin embargo, el debate moral se desarrolla paralelamente a una serie de cambios institucionales abruptos dentro de las propias fuerzas armadas. En plena Semana Santa, el Pentágono destituyó al Mayor General William Green Jr. de su cargo como Jefe de Capellanes, puesto que ocupaba desde junio de 2023 y para el que había sido nombrado formalmente en diciembre de ese mismo año. Su destitución el 2 de abril —sin explicación pública— ha sido calificada por defensores del cuerpo de capellanes como un hecho sin precedentes, dado que estos cargos suelen tener una duración fija de cuatro años.
La decisión forma parte de una tendencia más amplia. En los últimos 14 meses, más de una docena de altos mandos militares han sido relevados de sus funciones durante el mandato de Hegseth. La destitución de Green, junto con la de otros oficiales de alto rango, ha suscitado preocupación por la continuidad y la estabilidad del liderazgo en un momento en que las fuerzas estadounidenses están desplegadas en múltiples escenarios, incluyendo Oriente Medio y el Caribe.
Las críticas también han llegado desde el ámbito político. Chris C***s denunció públicamente el despido como inexplicable y alarmante, advirtiendo que la pérdida de un liderazgo experimentado debilita a las fuerzas armadas precisamente cuando más se necesita claridad estratégica.
Este episodio se relaciona con un debate en curso sobre la identidad y la función de la capellanía militar. A mediados de 2025, Green presentó una «Guía de Bienestar Espiritual» para el Ejército, que posteriormente fue rechazada por Hegseth argumentando que reflejaba un «humanismo secular» y no hacía suficiente hincapié en el contenido religioso. El propio Broglio apoyó la decisión de retirar la guía, sosteniendo que los capellanes no deberían verse reducidos a roles similares a los de trabajadores sociales o responsables de moral, sino que deberían seguir centrados en el ministerio y el asesoramiento religioso explícito.
Detrás de estas disputas subyace un desafío estructural que precede a la crisis actual. La Arquidiócesis de los Servicios Militares se enfrenta a una importante escasez de clero: actualmente hay alrededor de 190 sacerdotes en servicio, mientras que las estimaciones internas sugieren que se necesitarían aproximadamente 500 para cubrir la demanda. La brecha no es meramente numérica; moldea la capacidad de la Iglesia para acompañar a los soldados en momentos de crisis moral, cuando la presencia pastoral se vuelve crucial.
Incluso los gestos simbólicos han reflejado estas tensiones. En el Pentágono, no se celebró liturgia católica el Viernes Santo de este año debido a la ausencia de un sacerdote, a pesar de la celebración habitual de la Misa diaria. Si bien las autoridades citaron razones logísticas, las organizaciones católicas señalaron este episodio como un indicio de la fragilidad de la atención religiosa en el entorno militar.
En conjunto, estos acontecimientos revelan una realidad compleja. Por un lado, una guerra cuya justificación está siendo abiertamente cuestionada por el propio arzobispo militar de la Iglesia. Por otro, una reestructuración institucional de las fuerzas armadas que afecta no solo a las estructuras de mando, sino también a la atención espiritual de quienes visten el uniforme.
Para el pensamiento católico, este momento es significativo. La tradición de la guerra justa, desarrollada a lo largo de los siglos desde Agustín de Hipona hasta Tomás de Aquino, fue concebida precisamente para este tipo de situaciones: para disciplinar el uso de la fuerza mediante criterios morales. La intervención de Broglio sugiere que, en este caso, no se cumplen esos criterios.
Para los soldados, sin embargo, la cuestión es menos teórica. Se vive a diario en decisiones que conllevan consecuencias inmediatas. Entre el adesh y la conciencia, entre la política y el principio, la voz de la Iglesia —fragmentada o unificada, presente o ausente— sigue siendo uno de los pocos marcos disponibles para interpretar el costo de la guerra más allá de la estrategia.
En ese sentido, la crisis actual no es solo geopolítica. Es también eclesial, y pone a prueba si una tradición moral centenaria aún puede hablar con claridad en los pasillos del poder moderno, y si quienes tienen la responsabilidad de librar la guerra están dispuestos, o son capaces, de escuchar.
Escrito por Tim Daniels. Editado mínimamente de:
https://es.zenit.org/2026/04/07/obispo-de-mayor-rango-militar-en-estados-unidos-afirma-que-guerra-de-trump-en-iran-no-cumple-con-las-condiciones-de-una-guerra-justa/
ESTE PAÍS CONSTRUYE 200 IGLESIAS AL AÑO
En Vietnam, las diócesis están experimentando un renacimiento espectacular: en 2025 se construyeron allí 200 nuevos edificios religiosos. Esta gran vitalidad fue destacada a finales de marzo por el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Marek Zalewski, en un país donde los católicos representan el 7% de la población.
(ALETEIA | 31/marzo/2026).- Un crecimiento espiritual sin precedentes. En una entrevista con Asia News el 20 de marzo, Monseñor Marek Zalewski, representante del Vaticano en Vietnam , expresó su entusiasmo por la vitalidad de la Iglesia en este país donde los católicos representan el 7% de la población: "Solo para 2025, se habrán construido más de 200 iglesias, canonjías, edificios eclesiásticos y otras estructuras similares en todo el país".
Catedral de Notre Dame de Saigón, Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, construida a finales de la década de 1880. Crédito: Shutterstock.
Vitalidad de las diócesis del norte.
De estas iglesias, 150 se ubican en las diócesis del norte, donde muchas propiedades eclesiásticas "han estado abandonadas desde el éxodo masivo de católicos hacia el sur en 1954", consecuencia de la llegada al poder del gobierno comunista en esa región del país. También se están construyendo nuevas iglesias "en zonas urbanas en expansión" a medida que los migrantes se asientan en las ciudades y establecen nuevas parroquias.
La iglesia más grande del sudeste asiático.
Edificios religiosos que destacan por su majestuosa arquitectura. Según medios locales, la iglesia de Lang Van, en la provincia de Ninh Binh, inaugurada en diciembre de 2025, es la más grande del sudeste asiático. Su construcción duró diez años y costó 15,2 millones de dólares. Este colosal templo neogótico tiene capacidad para 5.000 personas, con una sala subterránea que alberga a 800 más, y su campanario alcanza los 110 metros de altura, explica el obispo Zalewski. Cabe destacar que esta nueva iglesia sustituyó a una parroquia anterior que se había quedado pequeña para acoger a los aproximadamente 4.000 feligreses que la frecuentaban.
Otro ejemplo se encuentra en Ciudad Ho Chi Minh (antes Saigón), donde la Catedral de Notre Dame acaba de restaurar sus cruces doradas en lo alto de sus torres gemelas. El 19 de marzo, festividad de San José, grúas izaron cruces de acero recubiertas de pan de oro, de casi cuatro metros de altura cada una, hasta alcanzar los cincuenta y siete metros. Las cruces originales, que estaban muy dañadas, habían sido retiradas en marzo de 2023. Para el prelado, esto es un "signo de fe situado en el corazón de la ciudad, que guía a las personas hacia el misterio de la Cruz de Cristo" y una Iglesia formada por "piedras vivas", a la que cada creyente puede contribuir mediante obras de fe y caridad.
Aumento de las vocaciones.
Según datos de marzo de 2026, Vietnam cuenta con aproximadamente 7,2 millones de católicos, lo que representa más del 7% de la población. La Iglesia está organizada en 27 diócesis, incluidas tres arquidiócesis principales: Hanói, Hue y Ciudad Ho Chi Minh, y más de 2000 parroquias se distribuyen por todo el país. Vietnam, por lo tanto, representa una de las mayores comunidades católicas de Asia.
Esta fortaleza también se evidencia en el número de sacerdotes y vocaciones. Tan solo la Arquidiócesis de Ciudad Ho Chi Minh cuenta con más de 720 000 fieles y cerca de 400 sacerdotes diocesanos, además de numerosos religiosos y religiosas dedicados a la pastoral, la educación y la acción social. El corazón católico de Vietnam sigue latiendo con fuerza.
Escrito por Hortense Leger. Editado mínimamente de:
https://es.aleteia.org/2026/03/31/este-pais-construye-200-iglesias-al-ano/
UNA MISIÓN DEL CORAZÓN: LA TRIPULACIÓN DE ARTEMIS II HONRA LA FE, LA FAMILIA Y UNA VIDA PERDIDA
(ACI Prensa | 8/abril/2026).- La misión Artemis II inició su regreso desde las profundidades del espacio —a más de la mitad de su histórico viaje—, marcando un nuevo capítulo en la exploración humana.
Operado por la NASA, este vuelo tripulado ha captado la atención mundial no solo por su ambición técnica, sino también por sus momentos humanos. Un emotivo mensaje enviado a la Tierra para celebrar la Pascua y honrar a la difunta esposa de un miembro de la tripulación nos recordó que, incluso en medio del vasto silencio del espacio, los temas de esperanza, renovación y fe siguen resonando en el cosmos.
El 4 de abril, un reportero de CBS News le preguntó al piloto de la misión, Víctor Glover, si tenía algún mensaje que compartir antes de la Pascua. El astronauta, que llevó su Biblia al espacio, compartió una profunda reflexión sobre la belleza de la creación.
“Estando tan lejos de la Tierra y contemplando la belleza de la creación, creo que una de las perspectivas personales más importantes que tengo aquí arriba es que puedo ver la Tierra como una sola entidad”, dijo Glover. “Y cuando leo la Biblia y veo todas las cosas maravillosas que fueron hechas para nosotros… tienes este lugar asombroso, esta nave espacial».
Los astronautas de la NASA visitan el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y la nave espacial Orion de la misión Artemis II, el lunes 30 de marzo de 2026. De izquierda a derecha: Reid Wiseman, comandante de Artemis II; el piloto Víctor Glover, la especialista Christina Koch y el especialista canadiense Jeremy Hansen. Crédito: NASA/Bill Ingalls.
Añadió: “Ustedes nos hablan porque estamos en una nave espacial muy lejos de la Tierra, pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra, creada para darnos un lugar donde vivir en el universo, en el cosmos. Quizás la distancia que nos separa de ustedes les haga pensar que lo que hacemos es especial, pero estamos a la misma distancia. Y estoy tratando de decirles —confíen en mí— que ustedes son especiales”.
Refiriéndose a la Tierra, el astronauta dijo: “En todo este vacío —esto es un cúmulo de nada, esto que llamamos universo— ustedes tienen este oasis, este hermoso lugar donde podemos existir juntos”. “Creo que, al acercarnos al Domingo de Pascua, al pensar en todas las culturas del mundo, ya sea que la celebren o no, ya sea que crean en Dios o no, esta es una oportunidad para recordar dónde estamos, quiénes somos, y que somos lo mismo y que tenemos que superar esto juntos”.
El 6 de abril, Glover también recordó a quienes se encuentran en la Tierra el mandamiento más importante que Cristo nos dejó: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo.
Momentos antes de que la tripulación perdiera la comunicación con la Tierra al pasar la nave espacial detrás de la Luna, Glover dijo: “Mientras nos acercamos al punto más próximo a la Luna y al más lejano de la Tierra, mientras seguimos desvelando los misterios del cosmos, quisiera recordarles uno de los misterios más importantes que existen en la Tierra, y ese es el amor”.
“Cristo dijo, en respuesta a cuál era el mandamiento más importante, que era amar a Dios con todo nuestro ser”, añadió. “Y también, siendo un gran maestro, dijo que el segundo es igual de importante: amar al prójimo como a uno mismo”.
Glover ha sido muy abierto acerca de su fe cristiana. Antes del lanzamiento de Artemis II, compartió que Jesús es la respuesta a los problemas del mundo, diciendo: “Necesitamos a Jesús, ya sea aquí en la Tierra u orbitando la Luna”.
En otro emotivo momento, Jeremy Hansen, especialista de la misión Artemis, compartió un mensaje proponiendo posibles nombres para dos cráteres sin nombre en la superficie lunar. El primero era "Integridad", en honor al nombre de su nave espacial, y el segundo, "Carroll", en honor a la difunta esposa del comandante de Artemis, Reid Wiseman.
Hansen calificó la propuesta de nombrar un cráter como Carroll como "especialmente significativa para esta tripulación". "Hace varios años comenzamos este viaje, en nuestra unida familia de astronautas, y perdimos a un ser querido", compartió.
Hansen explicó que, en ciertos puntos del tránsito lunar alrededor de la Tierra, el cráter puede ser visible desde nuestro planeta. "Es un punto brillante en la Luna y nos gustaría llamarlo Carroll", dijo, con la voz quebrada por la emoción.
Carroll Taylor Wiseman falleció de cáncer en 2020 a los 46 años.
La tripulación de Artemis tiene previsto regresar a la Tierra amerizando en el océano Pacífico el 10 de abril.
Escrito por Francesca Pollio Fenton. Editado mínimamente de:
https://www.aciprensa.com/noticias/123885/una-mision-del-corazon-la-tripulacion-de-artemis-ii-honra-la-fe-la-familia-y-una-vida-perdida
ESPIRITUALIDAD:
UN MÉTODO SENCILLO PARA CONFESAR MEJOR TUS PECADOS
Nos resultará más fácil tomar conciencia de los pecados que debemos confesar cuando tenemos como método pensar en las personas que ofendimos o que no ayudamos.
(Aleteia | 4/febrero/2026).- En el tiempo de Cuaresma, en el que los cristianos están llamados a realizar sus últimos preparativos antes de celebrar la solemnidad de la Pascua, el sacramento de la penitencia y la reconciliación es una etapa imprescindible. El tiempo de desierto ha agudizado nuestros sentidos espirituales: ahora somos capaces de medir mejor la distancia entre nuestro amor mesurado, mezclado con impurezas, y la caridad de Cristo. En estas condiciones, no debería costarnos demasiado encontrar materia de pecados que confesar al sacerdote. Y menos si implementamos un método para hacerlo mejor.
¿Cómo es la relación que tengo con mis seres queridos?
Antes de hacer un balance de lo que vamos a confesar, disponemos de varios métodos para detectar mejor nuestras faltas morales y espirituales. Una forma de hacerlo consiste en repasar los Diez Mandamientos y anotar las transgresiones que hemos cometido en relación con cada uno de ellos.
Otro enfoque, igualmente eficaz, propone repasar a todas las personas, cercanas o lejanas, con las que mantenemos relación: desde los lazos familiares hasta nuestros correligionarios, pasando por nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos o personas con las que nos hemos cruzado a lo largo de los avatares de la vida. Para cada una de estas personas, es posible evaluar la calidad de la relación que mantenemos con ellas. ¡Y entre ellas, es por supuesto imprescindible contar a Dios mismo!
Por último, es indispensable contarnos a nosotros mismos entre las personas a las que ofenden nuestras malas acciones. En efecto, debemos a nuestra dignidad de hijos de Dios comportarnos de acuerdo con ese estatus que Jesús nos ha adquirido a un alto precio. El pecado es también una historia personal e íntima que me afecta en mi interioridad.
Con esos rostros conocidos grabados en mi mente, mis fallos cobran vida con mayor facilidad.
¿Cuál es la ventaja de este método? Permite comprender mejor y personalizar la transgresión de un mandamiento. Por ejemplo, al pensar en X, me doy cuenta de que le mentí. Al pensar en Y, de repente recuerdo que podría haber rezado por él, que se ha sometido a una operación recientemente. Al repasar mentalmente a los miembros de mi familia, me doy cuenta de que no he visitado a N, que está aislada y vive una viudez difícil.
Al pensar en mis amigos, me doy cuenta de que no siempre he sido caritativo con los ausentes durante nuestras conversaciones. En términos más generales, me doy cuenta de que no he suplicado lo suficiente al Señor para que se manifieste a aquellos a quienes amo. ¡Los he amado demasiado humanamente, y no lo suficiente teológicamente! De este modo, con esos rostros conocidos e impresos en mi mente, mis faltas cobran vida más fácilmente.
Este método no tiene nada de arbitrario ni de fantasioso, por la sencilla razón de que el pecado, en la religión cristiana, es siempre una cuestión de persona a persona. De hecho, antes que la transgresión de una ley abstracta, el pecado es una herida infligida a otra persona o a Dios.
Cuando robo o miento, lo que cuenta no es haber cruzado la línea amarilla, sino, ante todo, el daño que he infligido a mi prójimo. Así pues, se trata de pasar de la dimensión obsesiva del pecado a su dimensión relacional. La relación es lo primero frente a mi obsesión por estar "en regla".
Por otra parte, esta fijación en la norma o la ley puede traducirse en una consideración narcisista excesiva, o en un repliegue sobre uno mismo que deriva en rencor introvertido: ¡no he estado a la altura de la idea demasiado favorable que me hacía de mí mismo!
Sin embargo, no es así como llegaré a la verdadera contrición, sino más bien tomando conciencia de la herida que he infligido a quien es mi amigo, mi vecino o, simplemente, mi prójimo, por quien Cristo dio su vida. Antes que una mancha, el pecado constituye una falta contra la caridad.
¡El Santo Rostro lleva más al arrepentimiento que las tablas de la Ley!
Esta forma de entender el pecado encaja perfectamente con la naturaleza de nuestra fe. Y es que, lejos de reducirse a un inventario de leyes, la fe cristiana es ante todo una historia de amor entre Dios y los hombres. Lo que Dios nos pide no es, en primer lugar, obedecer un código legislativo, sino caminar con Él para forjar una relación de amistad y amor.
En otras palabras, lo que prima en la fe cristiana es la relación de persona a persona. Los escritos más importantes de la Biblia, los evangelios, no son una recopilación de obligaciones o normas (aunque las haya), sino cuatro relatos de una misma vida: la de Jesús de Nazaret.
Ahora bien, si Dios se revela en una historia, es para hacernos comprender que la relación personal, que siempre surge y se teje a partir de vicisitudes y acontecimientos, es lo primero con respecto a la Ley.
¡Ante el Crucificado del Gólgota nos damos cuenta mucho más de nuestra falta de caridad que ante las tablas de la Ley!
Sin embargo, lejos de ser menos exigente para nosotros, esta revelación de Dios en una historia nos compromete, por el contrario, aún más. Porque entonces ya no está en juego nuestra conformidad con un código de leyes, sino nuestra respuesta al amor que Dios nos ofrece. Lo más importante es nuestro "sí" a Su propuesta de Alianza entre Él y nosotros —esa Alianza que narra el relato evangélico en sus vicisitudes concretas: conversiones, negaciones, decepciones, deslumbramientos, sorpresas, etc. ¡Ante el Crucificado del Gólgota, nos damos cuenta mucho más de nuestra falta de caridad que ante las tablas de la Ley!
La tristeza de Jesús en Getsemaní conmueve todo nuestro ser, mientras que la simple transgresión de un artículo de los diez mandamientos solo servirá para avivar nuestra vigilancia y nuestra resolución de no volver a caer en el futuro. La ira de un dios puntilloso con las normas nunca obtendrá el arrepentimiento que suscita en nosotros Jesús agonizando en el huerto de los Olivos y en el Gólgota. El Amor vivido, ofrecido, expuesto, gratuito, mendicante, el Amor desarmado y pobre, ese Amor, visible en el Santo Rostro de Jesús, manchado de sangre y escupitajos, es más exigente que la Ley.
"Contra ti, y solo contra ti, he pecado."
Para demostrar la dimensión relacional del pecado, basta con fijarse en el salmo penitencial por excelencia: el Miserere (Sal 51). Insensiblemente, en el hilo de su oración, el salmista pasa del registro de la mancha, de la impureza —al pedirle a Dios que borre, lave, purifique— al registro relacional al confesar: "Contra ti, y solo contra ti, he pecado".
Finalmente, es al confesar el amor paternal de Dios como el salmista integra, y supera, todas las facetas de su culpa, pues lo que cuenta no es, en primer lugar, la mancha del pecado, la impureza, sino la herida que el pecador ha infligido a Dios (y a Urías, a quien David mandó asesinar…).
Renovados desde dentro, podremos alegrarnos con Jesús por la misericordia que el Padre tiene con los hombres...
Se trata, pues, de pasar de la mirada hacia uno mismo a la consideración del prójimo y al daño que le he causado —aunque el pecado también me concierne a mí mismo en mi calidad de hijo de Dios: el mal que cometo menoscaba esa dignidad filial. Estas son consideraciones que pueden ayudar a los penitentes que somos a encontrar materia de pecados que confesar en el sacramento de la penitencia y la reconciliación. De este modo, estaremos bien preparados para saborear la alegría pascual con corazones puros —ese corazón puro que el salmista del Miserere pide a Dios que cree en él (Sal 51, 12).
Renovados desde dentro, seremos capaces de regocijarnos con Jesús por la misericordia que el Padre muestra a los hombres en general, y a cada uno de nuestros conocidos en particular, el Día de Pascua al resucitar a su Hijo. Porque, al igual que el pecado, su reverso negativo, la Resurrección es también una cuestión de relaciones personales: la gracia pascual está llamada a repercutir en los vínculos concretos que mantenemos con nuestros seres queridos.
Escrito por Jean-Michel Castaing. Editado mínimamente de:
https://es.aleteia.org/2026/04/02/un-metodo-sencillo-para-confesar-mejor-tus-pecados/
Foto:
https://www.oblatos.com/el-sacramento-de-la-confesion/
DE NUESTRA FE:
HIMNO MEDITADO
OFREZCAN LOS CRISTIANOS, OFRENDAS DE ALABANZA
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla
y, mu**to el que es la Vida,
triunfante se levanta.
¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?
A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.
Primicia de los mu**tos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Reflexión:
Haz, Señor, que yo viva en la verdad, para que se me haga verdad la muerte.
Señor, desde mi adolescencia, esta secuencia del día de tu resurrección, se me quedó tan grabada, que la canto en gregoriano muchas veces al cabo del año.
Sé que en ella hablas de muchas cosas. La que me llama más la atención es que has establecido con los hombres una nueva alianza. Un pacto que nos une a ti para siempre y eternamente.
Las mujeres, María Magdalena y María, tu madre, vieron la tumba vacía. Señal clara de que habías triunfado sobre el poder de la muerte. Y gracias a ti, a nosotros nos pasará igual.
Mi imaginación corre veloz con las mujeres a la tumba que tuvo la dicha de tener tu cuerpo sagrado. Tan bueno fuiste que en el lienzo quedó todo grabado misteriosamente.. Día de alegría junto a las mujeres, las rescatadas por Cristo en igualdad con los hombres y, en esta ocasión, adelantadas ante tu tumba a los hombres.
Fuente: Liturgia de las horas. Editado mínimamente de:
http://www.liturgiadelashoras.org/himnocomentado200.htm
Reflexión: Padre Felipe Santos Campaña, SDB
FE DE ERRATA
En el número de marzo 2026 faltó por equivocación mencionar en el índice la Sección Poética. Lamentamos el error y nos esforzamos en evitar que se repita.
HIMNO DE LA SOCIEDAD DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS
Amor a Cristo Dios Divino Rey
Rija en los pueblos por siempre su ley
Su nombre suena de un a otro confín,
Su imperio no tendrá fin.
Te juramos, Rey Divino,
Tu Fe Santa difundir,
Enséñanos el camino
Que debemos de seguir.
Hijos somos de la Iglesia,
Campeones de la Fe,
Y desde el cielo una fuerza
Nos anima hasta vencer.
Nuestra insignia es la bandera,
Coronada de una Cruz,
Y en su fondo revebera,
Santa Imagen de Jesús.
Dios lo quiere es nuestro grito,
Lo digamos sin cesar,
Defender a Jesucristo
En la lucha contra el mal.
CORO
P. Juan José Ortiz del Rivero (1931)
(Se han hecho correcciones.)