Parroquia Santísima Trinidad. Padres Trinitarios. Ponce

Parroquia Santísima Trinidad. Padres Trinitarios. Ponce Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos es familia religiosa fundada por san Juan de mata
(1)

Horario de misas Martes a viernes 5 pm
Sábados 7 pm
Domingos 7 am / 10:30 am

Oficina - Martes a Viernes 5:00-7:00 pm

21/06/2026
20/06/2026
20/06/2026

Evangelio del día
Mateo 6, 24-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.
Reflexión del día

No se preocupen por su vida

En el evangelio de hoy, Jesús nos invita a mirar de frente una de las grandes preocupaciones humanas y que en nuestro tiempo se agrava, la ansiedad por el mañana. “No se preocupen por su vida”, dice el texto. Sus palabras no son una llamada a la irresponsabilidad ni una invitación a desentendernos de nuestras obligaciones. Más bien, son una invitación a vivir desde la confianza.

Estas palabras pueden parecer difíciles de aceptar en un mundo lleno de incertidumbres. Muchos vivimos pendientes de lo que falta, de lo que podría salir mal, de los problemas que todavía no han llegado pero que ya ocupan nuestra mente y nuestro corazón. La preocupación constante termina robándonos la capacidad de habitar el presente, que es el único lugar donde realmente acontece la vida y donde podemos encontrarnos con Dios.

He aprendido que la práctica de la meditación y de la oración contemplativa nos ayuda precisamente a descubrir esta verdad. Cuando nos sentamos en silencio, una de las primeras cosas que nos sale es la cantidad de pensamientos que nos llevan al pasado o al futuro. Rara vez permanecemos en el ahora. Sin embargo, el Reino de Dios no se encuentra en un futuro imaginado ni en un pasado idealizado. Se encuentra aquí, en este instante concreto, en la respiración, en el cuerpo que sostiene nuestra existencia, en la realidad tal como es.

Jesús nos invita a contemplar los lirios del campo y las aves del cielo. No les pide analizar, controlar o anticipar cada circunstancia. Nos propone aprender de ellos una actitud fundamental, la confianza. La naturaleza vive abierta al don de cada día. Nosotros, en cambio, solemos vivir aferrados a la ilusión de que todo depende de nuestro control.

Desde la experiencia del acompañamiento espiritual, sabemos que muchas personas llegan cargando preocupaciones, miedos e incertidumbres. Con frecuencia buscan respuestas inmediatas o certezas absolutas sobre lo que les espera. Sin embargo, el acompañamiento auténtico no consiste en ofrecer soluciones rápidas ni en despejar todos los interrogantes. Consiste, más bien, en ayudar a la persona a reconocer la presencia de Dios en medio de lo que está viviendo, a escuchar lo que ocurre en su interior y a descubrir que no está sola en el camino.

La ansiedad es, muchas veces, una expresión de nuestro deseo de controlar lo que no podemos controlar. La confianza, por el contrario, nace cuando reconocemos nuestros límites y nos abrimos a una realidad más grande que nosotros mismos. Para quienes creemos, esa realidad es el amor providente de Dios que sostiene nuestra vida aun cuando no comprendemos el camino.

Por eso Jesús concluye: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia”. Buscar el Reino no significa añadir una tarea más a nuestra lista de obligaciones. Significa orientar toda nuestra existencia hacia lo esencial que es vivir desde el amor, la verdad, la compasión y la confianza. Cuando hacemos esto, descubrimos que muchas de nuestras preocupaciones pierden fuerza y que el corazón encuentra una paz más profunda que las seguridades externas.

¿Qué sucedería si, por unos momentos, colocaras en las manos de Dios esa preocupación que está ocupando demasiado espacio en tu interior y volvieras la atención a este instante presente?

La vida siempre ocurre hoy. Y Dios siempre nos espera aquí, en este momento, acompañándonos con paciencia, ternura y fidelidad.

José Rafael de la Torre, MSW
Gerente de Pastoral - Centro Sofía

20/06/2026

Laudes

Si Laudes es la primera oración del día se reza el Invitatorio




(Se hace la señal de la cruz sobre los labios mientras se dice:)


V/. -Señor, Ábreme los labios.
R/. -Y mi boca proclamará tu alabanza.

(En Laudes puede omitirse el Salmo, reemplazándolo por el Gloria)

Salmo 94: Invitación a la alabanza divina
(en el rezo privado, puede decirse la antífona sólo al inicio y al fin)

Ant: Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras. Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."»

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

Si no:



(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya


Himno

Al filo de los gallos, viene la aurora; los temores se alejan como las sombras. ¡Dios, Padre nuestro, en tu nombre dormimos y amanecemos! Como luz nos visitas, Rey de los hombres, como amor que vigila siempre de noche; cuando el que duerme, bajo el signo del sueño, prueba la muerte. Del sueño del pecado nos resucitas, y es señal de tu gracia la luz amiga. ¡Dios que nos velas! Tú nos sacas por gracia de las tinieblas. Gloria al Padre, y al Hijo, gloria al Espíritu, al que es paz, luz y vida, al Uno y Trino; gloria a su nombre y al misterio divino que nos lo esconde. Amén.
Salmodia

Salmo 118,145-152: XIX (Coph)

Ant: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Te invoco de todo corazón: respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes; a ti grito: sálvame, y cumpliré tus decretos; me adelanto a la aurora pidiendo auxilio, esperando tus palabras. Mis ojos se adelantan a las vigilias, meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia, con tus mandamientos dame vida; ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí que tus preceptos los fundaste para siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Sabiduría 9,1-6.9-11: Dame, Señor, la sabiduría

Ant: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos

Dios de los padres, y Señor de la misericordia, que con tu palabra hiciste todas las cosas, y en tu sabiduría formaste al hombre, para que dominase sobre tus criaturas, y para regir el mundo con santidad y justicia, y para administrar justicia con rectitud de corazón. Dame la sabiduría asistente de tu trono y no me excluyas del número de tus siervos, porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, hombre débil y de pocos años, demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes. Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, sin la sabiduría, que procede de ti, será estimado en nada. Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras, que te asistió cuando hacías el mundo, y que sabe lo que es grato a tus ojos y lo que es recto según tus preceptos. Mándala de tus santos cielos, y de tu trono de gloria envíala, para que me asista en mis trabajos y venga yo a saber lo que te es grato. Porque ella conoce y entiende todas las cosas, y me guiará prudentemente en mis obras, y me guardará en su esplendor. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos

Salmo 116: Invitación universal a la alabanza divina

Ant: La fidelidad del Señor dura por siempre.

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: La fidelidad del Señor dura por siempre.

Lectura
Flp 2,14 -15
Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones: así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo.
V/. A ti grito, Señor: tú eres mi refugio.
R/. A ti grito, Señor: tú eres mi refugio.
V/. Y mi lote en el país de la vida.
R/. Tú eres mi refugio.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. A ti grito, Señor: tú eres mi refugio.

Cántico Evangélico
Ant: Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.





(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Preces
Invoquemos a Dios, que colocó a María, madre de Cristo, por encima de todas las criaturas celestiales y terrenas, diciendo con filial confianza:

Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos
Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;

santifícanos, por su intercesión.

Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima esclava tuya,

por su intercesión haz que también nosotros seamos, de verdad, siervos y discípulos de tu Hijo.

Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,

por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz, y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,

por intercesión de María confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Señor nos enseñó:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Final
Oh Dios, fuente y origen de nuestra salvación, haz que, mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos incesantemente y podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

Si el que preside no es un ministro ordenado, o en el rezo individual:



(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Haz tu pre orden y liberate de la cocina ese día.
19/06/2026

Haz tu pre orden y liberate de la cocina ese día.

Semana XII T.O. Felicidades a todos nuestros Padres.
19/06/2026

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19/06/2026

Evangelio del día
Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”
Reflexión del día

Claves para acompañar la reflexión:

1. Acumulen tesoros en el cielo: Jesús nos enseña lo que es prioridad en la vida, para que seamos felices, para que vivamos a plenitud, satisfechos con las decisiones que vamos tomando. Seguir los consejos que Jesús nos da nos humaniza cada día más, permitiéndonos entender la fraternidad universal que nos emparenta a todos los seres humanos, que nos lleva a reconocer que toda persona es hijo o hija de Dios, reflejo vivo de su amor infinito. Tratar bien al prójimo es tratar bien a Dios, tratar mal al prójimo es tratar mal a Dios. Reconocer y defender la dignidad de cada ser humano es la mejor manera de acumular tesoros en el cielo.

2. Donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón: Los bienes creados son para compartirse y disfrutarse de manera fraterna. La ambición por las riquezas se convierte en piedra de tropiezo que nos impide construir un reino de paz y de justicia. Poner el corazón en las cosas materiales nos aleja de Dios y también del prójimo. La acumulación y la competencia aportan al individualismo, la indiferencia, la injusticia y la tristeza. Definitivamente hay más alegría en dar que en recibir, pero dar a quien realmente necesita, sin caer en el paternalismo que impide que las personas crezcan, descubran y desarrollen su propia vocación, ya que todos estamos llamados a participar y aportar algo a la sociedad.
3. Tus ojos son la luz de tu cuerpo: Cosechamos lo que sembramos. Nuestros ojos son la ventana del alma. No sembremos en el alma lo que en conciencia sabemos que nos aleja de Dios. No ignoremos a los que necesitan de nuestro consejo, de nuestra ayuda o simplemente un ratito de atención y escucha. Que nuestros ojos sean el medio que enriquezca nuestro espíritu a través de lecturas sagradas, positivas, sabias. Que nuestros ojos sean el radar que nos permite mirar a quienes sufren, para ayudarles con humildad, misericordia y solidaridad.

Eduardo J. Rodríguez Silva
Profesor de filosofía y teología

19/06/2026

Laudes

Si Laudes es la primera oración del día se reza el Invitatorio




(Se hace la señal de la cruz sobre los labios mientras se dice:)


V/. -Señor, Ábreme los labios.
R/. -Y mi boca proclamará tu alabanza.

(En Laudes puede omitirse el Salmo, reemplazándolo por el Gloria)

Salmo 94: Invitación a la alabanza divina
(en el rezo privado, puede decirse la antífona sólo al inicio y al fin)

Ant: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras. Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."»

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Si no:



(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya


Himno

La noche, el caos, el terror, cuanto a las sombras pertenece siente que el alba de oro crece y anda ya próximo el Señor. El sol, con lanza luminosa, rompe la noche y abre el día; bajo su alegre travesía, vuelve el color a cada cosa. El hombre estrena claridad de corazón, cada mañana; se hace la gracia más cercana y es más sencilla la verdad. ¡Puro milagro de la aurora! Tiempo de gozo y eficacia: Dios con el hombre, todo gracia bajo la luz madrugadora. ¡Oh la conciencia sin malicia! ¡La carne, al fin, gloriosa y fuerte! Cristo de pie sobre la muerte, y el sol gritando la noticia. Guárdanos tú, Señor del alba, puros, austeros, entregados; hijos de luz resucitados en la Palabra que nos salva. Nuestros sentidos, nuestra vida, cuanto oscurece la conciencia vuelve a ser pura transparencia bajo la luz recién nacida. Amén.
Salmodia

Salmo 50: Misericordia, Dios mío

Ant: Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. ¡Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío!, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Contra ti, contra ti solo pequé, Señor, ten misericordia de mí.

Jeremías 14,17-21: Lamentación del pueblo en tiempo de hambre y de guerra

Ant: Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de la Doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: mu***os a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Salmo 99: Alegría de los que entran en el templo

Ant: El Señor es Dios, y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre: «El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: El Señor es Dios, y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño

Lectura
2Co 12,9b-10
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
V/. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R/. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V/. Indícame el camino que he de seguir.
R/. Hazme escuchar tu gracia.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

Cántico Evangélico
Ant: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.





(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces
Elevemos los ojos a Cristo, que nació, murió y resucitó por su pueblo, diciendo confiados:

Salva, Señor, a los que redimiste con tu sangre
Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz

y nos redimiste con tu preciosa sangre

Tú que prometiste a los que en ti creyeran un agua que salta hasta la vida eterna,

derrama tu Espíritu sobre todos los hombres

Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,

ayúdalos para que extiendan la victoria de la cruz

A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,

concédeles fortaleza y paciencia

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Final
Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

Si el que preside no es un ministro ordenado, o en el rezo individual:



(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

18/06/2026

Dirección

Avenida Juan Ponce De León
Ponce

Horario de Apertura

Martes 17:00 - 19:00
Miércoles 17:00 - 19:00
Jueves 17:00 - 19:00
Viernes 17:00 - 19:00

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