19/04/2026
Domingo, 19 de abril de 2026
Estimados hermanos, Capilla La Milagrosa:
Reciban un saludo lleno de paz.
Me dirijo a ustedes con un corazón dispuesto a sanar. Después de los acontecimientos del domingo, 18 de enero de 2026, se ha afectado la comunión y la relación entre los hermanos de la fe.
Como sacerdote, reconozco con humildad que, aunque no haya habido intención de causar dolor, es importante asumir con responsabilidad aquello que pudo haber generado malestar, confusión, incomodidad o distanciamiento. Por eso, quiero pedirles disculpas y perdón por segunda vez de todo corazón.
Nuestra misión siempre ha sido caminar juntos, escucharnos, apoyarnos y, sobre todo, reflejar el amor de Dios en medio de nosotros. Ninguna diferencia o malentendido debería ser mas grande que el llamado que tenemos a la unidad.
Es por eso, que como parte de mi compromiso sacerdotal establezco:
1. Aunque quise plantearle una situación administrativa parroquial que nos exige la mayor responsabilidad y comunión a todos, que es de mi mayor preocupación y tenía la intencion de hacerlo con palabras correctas, el tono no fue el más adecuado.
2. Que a pedido del Señor Obispo, se restituye al Diácono Samuel en todas sus funciones ministeriales en la Parroquia San Miguel Arcángel, así como, todos los ministerios que ejecutan sus servicios en la Capilla.
3. Para el cumplimiento de este señalamiento, estaré presentando a requerimiento del Obispo un informe cada tres meses donde se garantice el cumplimiento de esta petición y que enviaré al Coordinador Diocesano de Pastoral, así también, como de las visitas de seguimiento por parte del Obispo a través de un delegado episcopal, mientras sea el caso dentro del tiempo establecido para las funciones de este Servidor como Párroco de la Parroquia San Miguel Arcángel.
4. En adelante, la Misa de la Comunidad será la de precepto dominical en la Capilla La Milagrosa. Las Misas en la Casa de Oración se celebrarán solo por razones parroquiales extraordinarias.
Les extiendo mi mano con sinceridad y con el deseo firme de que podamos retomar el camino juntos, fortalecidos y con un espíritu renovado, construyendo como comunidad el respeto, la confianza y la caridad.
He dado mi vida al servicio de la Iglesia y de la Comunidad Parroquial, y mientras Dios me de salud y fuerzas, así lo seguiré haciendo. Finalmente, les invito a todos a seguir caminando en sinodalidad misionera. ¡Que viva la sinodalidad misionera! Amén.
Para que así conste, firma:
Rvdo. P. José A. Ortiz García, Párroco
Parroquia San Miguel Arcángel de Naranjito