Iglesia de Cristo Casa Para Dios Ministerios Asociados ELIM

Iglesia de Cristo Casa Para Dios Ministerios Asociados ELIM Carr 685 Km 2 Tierras Nuevas Sec Villa Blanca Manatí, PR
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La Buena SemillaJueves 18 Junio/2026Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en m...
18/06/2026

La Buena Semilla
Jueves 18 Junio/2026

Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia.
Nehemías 9:17

… Perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:13

Perdonar (2)
Por qué perdonar

Perdonar es demostrar gracia a la otra persona a cambio de nada. Un cristiano es una persona perdonada por Dios. Perdonar significa renunciar al resentimiento hacia un ofensor, perdonarle su deuda. Perdonar es renunciar al deseo de venganza.

¿Por qué perdonar? Porque Dios nos lo pide. Él fue el primero en perdonarnos cuando le habíamos ofendido tan gravemente con nuestros pecados.

Si hemos experimentado este perdón divino, querremos dar a conocer a este «Dios del perdón» y reflejar algo de él: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (Efesios 4:32; 5:1).

Sin perdón, ni una pareja, ni dos amigos, ni una comunidad pueden experimentar la verdadera comunión. Cuando aún existe un sentimiento negativo en nuestros corazones hacia el otro, es imposible experimentar juntos una verdadera comunión y una amistad sincera.

Por el contrario, el perdón rompe el ciclo interminable de acusación y sufrimiento. «La primera persona que se cura con el perdón es la persona que perdona…

Cuando perdonamos sinceramente, liberamos a un prisionero, y descubrimos que a quien hemos liberado es a nosotros mismos»

(continuará el próximo jueves)

Josué 22 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18

La Buena SemillaLunes 15 Junio/2026(Jesús dijo:) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vid...
15/06/2026

La Buena Semilla
Lunes 15 Junio/2026

(Jesús dijo:) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Juan 10:27-28

Exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
Hechos 11:23

El Señor te tiende la mano (2)

¡El Señor Jesús es tu Salvador y nunca soltará tu mano! Él te ayudará desde los primeros pasos de la vida cristiana. Fuiste a él mediante la oración, así que continúa y mantente en contacto constante con él.

Dirígete a él con estas sencillas palabras: Señor Jesús.
Él, el buen Pastor, te responderá. Reconocerás su voz cuando lo escuches, cuando leas la Biblia. Y al leerla fortalecerá tu fe y la hará crecer (Romanos 10:17).

A través de ella encontrarás valor y paz interior y te sentirás feliz de seguir tranquilamente al buen Pastor. A sus ovejas les da la vida eterna (Juan 10:28).

Así que están a salvo: “Nadie las arrebatará de mi mano”, nos dice. Esto implica que el mundo en el que vivimos es hostil a quienes, como testigos de Cristo, aman lo que es bueno.

Tu relación con él es personal y única, pero Jesús se dirige a sus ovejas, a su rebaño en la tierra. El Señor quiere reunir a sus ovejas. Si sigues a este Pastor, él permitirá que te encuentres con otros creyentes, vivas donde vivas.

La compañía de otros creyentes es muy útil para leer la Biblia, orar y cantar juntos. Estas actividades, dirigidas por el Señor Jesús y su Espíritu, mantienen y fortalecen al rebaño en la fe (Colosenses 3:16).

¿Te preguntas qué te califica para ser llamado cristiano? Es ser bautizado en el nombre del Señor Jesús (Hechos 2:41).

Pero eso conlleva una responsabilidad, es decir, ser discípulo de Cristo debe tener consecuencias visibles en tu vida.

Josué 15-17 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

La Buena SemillaSábado 13 Junio/2026Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corr...
13/06/2026

La Buena Semilla
Sábado 13 Junio/2026

Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Job 5:17

El Señor al que ama, disciplina.
Hebreos 12:6

Yo reprendo y castigo a todos los que amo. Apocalipsis 3:19

Cómo nos desafía Dios

Alguien está profundamente dormido en una casa en la que se ha declarado un incendio. Para despertarle, tocamos el timbre, lo llamamos…

¿Tendremos que derribar la puerta para sacarlo de la cama?
A veces Dios tiene que intervenir con fuerza en la vida de alguien para sacarlo de un gran peligro y reconducirlo por el buen camino.

Los afanes de esta vida, las ambiciones y la búsqueda del placer actúan sobre nosotros como somníferos. Para despertarnos, Dios puede permitir preocupaciones y dificultades.

En lugar de escuchar esta voz que nos advierte, a menudo buscamos distraernos cada vez más para no escucharla y alejar estas advertencias de nuestros pensamientos.

Al igual que harían unos padres responsables con un niño que persiste en desafiar los peligros, Dios utiliza la corrección. Él nos ama, y cuando no escuchamos los consejos de su Palabra, nos disciplina.

Dios nos lleva a comprender su voluntad, a entrar en una relación feliz y más estrecha con él. Su objetivo es la bendición y la felicidad de sus hijos. Cuando Dios nos habla de este modo, ¿le hacemos caso?

Amigos creyentes, esta forma de educación nunca es el objetivo de Dios, sino un medio para llegar a nuestros corazones. ¡Por medio de ella quiere hacernos conscientes de la misericordia y la compasión de nuestro Padre!

Recordemos, sin embargo, que toda prueba no deja de ser un medio para hablarnos, pero no siempre tiene por objeto corregir algo en nuestra vida y en nuestro comportamiento.

Josué 11-12 – Efesios 2 – Salmo 70 – Proverbios 17:7-8

La Buena SemillaMiércoles 10 Junio/2026El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… nos hizo renacer para… una herencia ...
10/06/2026

La Buena Semilla
Miércoles 10 Junio/2026

El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… nos hizo renacer para… una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.
1 Pedro 1:3-4

Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. Filipenses 3:20

Los cristianos y el coronavirus

En 2020 la epidemia de Covid-19 invadió el mundo. Día tras día las noticias eran cada vez más deprimentes: el virus se iba extendiendo por todas partes.

Llevábamos ya varios días confinados cuando una noche, miré la luna por la ventana y me impresionó la calma que reinaba allí arriba. ¡La luna brillaba intensamente, ajena a la agitación de la tierra!

Mis pensamientos viajaron más arriba y llegaron al cielo, donde Jesús está sentado a la derecha de Dios. Su obra de salvación está hecha, y él descansa para siempre.

Alejándome de la angustia que me rodea, me regocijo al pensar que mi verdadero hogar está en el cielo. Mi verdadera vida (la vida de mi alma) está “escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3), a salvo de todo daño.

Aunque vivo en la tierra, en realidad soy un extraño aquí abajo. El virus puede alcanzar mi cuerpo, ¡pero nunca la vida eterna de mi alma! ¡La herencia que se me ha prometido es inalterable!

Cristianos, ¡qué reconfortante y tranquilizador es elevar nuestras miradas más allá de esta frágil tierra! Todo lo que parecía sólido parece desmoronarse, y la tierra parece que se tambalea como un borracho (Isaías 24:20).

Pero la herencia que nos promete Dios es celestial, y está fuera del alcance de cualquier cosa que pudiera hacerle perder su valor, y guardada para nosotros por Dios mismo.

Esta esperanza reconfortante es el ancla del alma, firme y segura (Hebreos 6:19).

Josué 6-7 – Romanos 15:14-33 – Salmo 69:9-18 – Proverbios 17:1-2

La Buena SemillaMartes 9 Junio/2026Jesús le dijo… Sígueme tú.Juan 21:22Llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo:...
09/06/2026

La Buena Semilla
Martes 9 Junio/2026

Jesús le dijo… Sígueme tú.
Juan 21:22

Llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Marcos 8:34

¡Tú, sígueme!

En los evangelios leemos que en varias ocasiones Jesús le dijo a alguien que lo siguiese. Puede tratarse de un primer encuentro, como con Mateo, que estaba sentado en su oficina para cobrar los impuestos (Mateo 9:9), o al final de un largo viaje juntos, como con Pedro (Juan 21:23).

Hoy Jesús ya no está en la tierra, ¿entonces qué significa seguir a Jesús? Cuando seguimos a alguien, en un camino, no somos nosotros quienes elegimos la dirección, sino la persona a la que seguimos.

Seguir a Jesús significa escucharle en la oración, leer su Palabra escrita, la Biblia, para discernir lo que debemos hacer; lo que debemos elegir.

También significa, como dice Jesús, tomar nuestra cruz, es decir, renunciar a nosotros mismos, a nuestra propia voluntad, para comprometernos con el camino que él nos ha trazado.

Seguir a Jesús significa ser su discípulo, aceptar sus enseñanzas de todo corazón. A lo mejor tenemos que cambiar nuestros hábitos, pero debemos estar abiertos al cambio, dispuestos a salir de nuestra zona de confort.

Seguir a Jesús significa aceptar obedecerle. Cuando leo la Biblia y comprendo que debo hacer esto o aquello, como por ejemplo, pedir perdón a alguien, al hacerlo, estoy siguiendo a Jesús.

Seguir a Jesús es también aceptar lo que soy, con mis defectos y mis errores, y dejarme transformar por él. En los evangelios, la palabra seguir traduce a menudo una palabra que significa «ir de camino con».

Seguir a Jesús es hablar con él, escucharle, como cuando damos un paseo con un amigo.

Josué 4-5 – Romanos 15:1-13 – Salmo 69:1-8– Proverbios 16:33

La Buena SemillaLunes 8 Junio/2026(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí.   Jua...
08/06/2026

La Buena Semilla
Lunes 8 Junio/2026

(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

Mi palabra… hará… y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:11

La botella en el mar

En 1968, en Devon, Inglaterra, alguien encontró en la playa una botella de color verde oscuro, pegajosa y sellada. Contenía una carta de un marinero a su hermano con un plano cuidadosamente dibujado.

En este croquis, una pequeña marca indicaba un tesoro escondido en una bodega. La botella había sido arrojada por la borda al Mar Negro en 1843. La carta llegó a su destino 125 años después.

¡La Biblia es un poco como esa botella! La parte más reciente de ella viajó durante casi 2 000 años*. Pero no está sellada, sino todo lo contrario, es el libro más leído del mundo.

Su mensaje sigue siendo relevante y universal. ¡También es un tesoro escondido!

Es el mensaje de Dios al hombre, condensado en este versículo: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Le ha llegado este maravilloso mensaje? Entonces léalo atentamente, con humildad y sin prejuicios. Pida a Dios que le ayude a captar su profundo significado para usted personalmente.

Deje que la luz que emana de esta Palabra le ilumine. Le hará reconocer las barreras secretas que le impiden acercarse a Dios y, sobre todo, la manera de librarse de ellas.

¡Llegará a conocer a Aquel que llena toda la Biblia, es decir, al Señor Jesucristo!

Josué 2-3 – Romanos 14 – Salmo 68:28-35 – Proverbios 16:31-32

La Buena SemillaDomingo 7 Junio/2026Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.    Salmo 16:1Escarneciéndole… decían (d...
07/06/2026

La Buena Semilla
Domingo 7 Junio/2026

Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Salmo 16:1

Escarneciéndole… decían (de Jesús crucificado): Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere.
Mateo 27:41-43

El salmo 16

Este salmo de David, citado en el Nuevo Testamento (Hechos 2:25-28), se aplica esencialmente a Jesús. Comienza con esta afirmación: “En ti he confiado”.

Nuestros primeros padres carecían de esta confianza en Dios. Adán y Eva dudaron de la palabra de su Creador y creyeron en la palabra del mentiroso, es decir, el diablo (Juan 8:44).

El Hijo de Dios, que vino al mundo como hombre, depositó toda su confianza en Dios. Al hacerlo, devolvió a Dios el honor que le había sido robado desde el principio de la humanidad.

Los enemigos de Jesús exclamaron burlonamente mientras sufría en la cruz: “Confió en Dios”. Sí, su confianza en Dios fue proclamada públicamente. Crucificado como un malhechor, Jesús se entregó a Dios y soportó el castigo por nuestros pecados.

Los sufrimientos extremos de Cristo, mediante los cuales borró nuestros pecados, no se mencionan en este salmo. Están en el salmo 22, donde leemos en este contexto: “Me hizo estar confiado” (v. 9).

Nada puede alterar el amor de Jesús por Dios, ninguna duda puede turbar su corazón. Incluso a través de su muerte, permaneció confiado: “El justo en su muerte tiene esperanza” (Proverbios 14:32).

Al entregar su espíritu, Jesús se encomendó una y otra vez al cuidado de Dios, su Padre, quien lo preservó de la corrupción y le iba a resucitar. De hecho, el salmo 16 termina con una plenitud de gozo junto a Dios.

Nuestro Señor es un modelo de confianza ilimitada en su Padre… ¡Imitémosle!

Deuteronomio 34 – Josué 1 – Romanos 13 – Salmo 68:21-27 – Proverbios 16:29-30

La Buena SemillaJueves 4 Junio/2926El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en es...
04/06/2026

La Buena Semilla
Jueves 4 Junio/2926

El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Romanos 15:13

Para asirnos de la esperanza… la cual tenemos como segura y firme ancla del alma.
Hebreos 6:18-19

La esperanza y la desesperación

Esperanza es una palabra maravillosa, que puede infundir valor a todo el mundo. Pero, ¿cómo podemos tener esperanza? El futuro es sombrío: epidemias, catástrofes humanitarias y ecológicas, inmoralidad…

Sin embargo, los psicólogos siguen diciendo que tenemos que vivir con esperanza… ¿Qué tipo de esperanza? Esperamos lo mejor y entonces ocurre algo inesperado, un fracaso, una enfermedad grave, un accidente… e incluso la muerte.

Nadie puede controlar su propio futuro. Y sin embargo, llenos de ilusiones y de confianza en nuestra capacidad, seguimos esperando, intentando ser positivos, hasta que nos desilusionamos y llegamos a la desesperación.

En la Biblia, la esperanza, lejos de ser un optimismo o una expectativa incierta, significa seguridad basada en el Dios de la esperanza, el Verdadero. Él es la verdad, y su Palabra, la Biblia, es verdad.

Él quiere darle una felicidad presente y eterna, un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).

¡Para ello entregó a su Hijo! Quien cree en Jesús, que murió en la cruz para borrar los pecados, ¡encuentra la paz con él y la vida eterna! Cristo llena su corazón; su confianza se basa en él, en lo que es, en lo que ha hecho, en lo que promete.

El cristiano que se apoya en estas certezas puede afrontar con serenidad las pruebas temporales de la vida y contemplar la muerte con la expectativa segura y firme de una eternidad bienaventurada con Jesucristo, a quien él mismo llama “nuestra esperanza”
(1 Timoteo 1:1).

Deuteronomio 29-30 – Romanos 11:1-24 – Salmo 68:1-6 – Proverbios 16:23-24

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Carretera 685 Km 2. 2 Sector Villa Blanca Tierras Nueva Poniente
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