10/06/2026
Damos por gracia lo que por gracia hemos recibido.
Muchos hablan de la gracia, pero pocos viven como si realmente hubieran sido alcanzados por ella. La gracia de Dios no fue dada para hacernos cómodos, sino para hacernos útiles en Sus manos.
Si Cristo nos perdonó cuando no lo merecíamos, ¿cómo no extender misericordia a otros? Si Él nos dio todo, ¿cómo retener lo que puede bendecir a nuestro prójimo?
Una iglesia que ha experimentado la gracia de Dios no puede permanecer indiferente ante las necesidades de los demás.
“De gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:8