Así los miembros de una congregación se dirigen por la visión que su Pastor ha recibido de Dios para ellos, para trabajar en una sola dirección. Lugar de Restauración donde los heridos, los deprimidos, los frustrados y los confundidos pueden encontrar amor, refugio, aceptación, ayuda, esperanza, perdón, guía y aliento. Llevarlos al lugar de utilidad dentro del Cuerpo de Cristo.
2. Edificar el Rein
o de Dios basado en los cinco (5) ministerios principales de la Iglesia: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros, a fin de presentarle a Jesucristo una Iglesia madura cuando Él regrese.
3. Comunicar las buenas nuevas de Jesucristo en todo lugar enviando Evangelistas, Misioneros y Obreros por todo el mundo, dotando a cada miembro con la autoridad para tener una misión personal con este mundo.
4. Crear una atmósfera para la manifestación de Su Presencia a través de la alabanza y profunda adoración.
5. Establecer un programa equilibrado de Educación Cristiana, a través de estudios bíblicos, cursos, seminarios y conferencias para edificar el conocimiento, la perspectiva, convicción, habilidades y el carácter.
6. Desarrollar raíces profundas que nos haga permanecer firme a través de los año, en cuanto a:
a. Integridad d. Comunicación
b. Trabajo en Equipo e. Mejoramiento Continuo
c. Compromiso Personal f. Sentido de Urgencia
7. Preparar a cada creyente para un ministerio significativo ayudándole a descubrir los dones y talentos que Dios le ha dado con el fin de crear ministerio que cumplan con la visión y misión de la Iglesia.
8. Guiar a las personas a integrarse a la comunión de la familia de nuestra Iglesia, amando, aprendiendo, riendo y viviendo unidos en armonía; y a su vez, una Iglesia pro-familia, que aporta a los valores, al carácter y a la unidad de ésta.
9. Equipar a líderes para el desarrollo de grupos pequeños (células) para que guíen, alimenten y cuiden con amor a quienes forman parte de ellos y que a su vez proporcionan apoyo, aliento y respaldo a nuestros miembros mientras buscan crecer a la semejanza de Cristo.
10. Permitir que los dones y talentos fluyan en nuestras reuniones, entendiendo que todos tienen un valor de igualdad pero diferente grado de responsabilidad. Un cuerpo funcionando, no un hombre orquesta; un ministerio compartido.