25/05/2026
Hoy, en un ambiente de profunda alegría pascual y renovado ardor espiritual, el Santuario del Espíritu Santo se llenó de fieles provenientes de nuestras parroquias y comunidades para celebrar solemnemente nuestra fiesta patronal, la gran fiesta de Pentecostés y, al mismo tiempo, conmemorar los 323 años de fundación de la Congregación del Espíritu Santo.
La celebración eucarística estuvo presidida por nuestro Superior Mayor, P. Canice, quien, junto a los sacerdotes espiritanos y los diáconos, elevó una fervorosa acción de gracias por la obra que el Espíritu Santo ha realizado a lo largo de tantos años de misión, servicio y entrega evangelizadora.
La predicación estuvo a cargo del Padre Kakande Stephen, quien, con palabras cercanas y llenas de profundidad espiritual, invitó a los presentes a abrir el corazón a la acción transformadora del Espíritu Santo, recordando que Pentecostés no es solamente un acontecimiento del pasado, sino una experiencia viva que continúa renovando a la Iglesia y enviándonos a anunciar el Evangelio con valentía, esperanza y unidad.
Durante la celebración se vivió un clima de oración, fraternidad y entusiasmo. El salón multiusos se vio colmado por un gran número de feligreses que participaron con recogimiento y alegría, unidos en una sola voz para invocar: “¡Ven, Espíritu Santo!”. Los cantos, las oraciones y los gestos litúrgicos manifestaron la fe de un pueblo que sigue caminando sostenido por la fuerza del Espíritu.
Esta Solemnidad de Pentecostés se convirtió también en un momento de gratitud por la presencia y misión de los Padres Espiritanos, quienes durante más de tres siglos han llevado el fuego del Evangelio a tantos pueblos y comunidades, manteniendo vivo el carisma de anunciar a Cristo y servir especialmente a los más necesitados.
La jornada concluyó con un profundo sentido de esperanza y compromiso misionero, recordando que el Espíritu Santo continúa guiando a la Iglesia y enviándonos a ser testigos vivos del amor de Dios en medio del mundo.