14/06/2026
¿Cómo podemos lograr la rectitud y la justicia en el Reino de Dios?
Teniendo fe y creyendo en el nombre de Jesús.
Todos estamos rodeados de personas que podrían estar necesitando nuestras palabras de sabiduría.
Pudiera estar necesitando ánimo y orientación.
Aprovecha la oportunidad de ayudar a otros a reconocer a Jesús cómo su único y exclusivo Salvador y a dar un paso adelante para obedecer su llamado.
Salmo 27:1, 3-6, 8, 13-14 NVI
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién me asustará?
Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. Una sola cosa pido al Señor y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y buscar orientación en su Templo. Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su santuario me protegerá y me pondrá en alto sobre una roca. Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su santuario ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré y entonaré salmos al Señor.
El corazón me dice: «¡Busca su rostro!». Y yo, Señor, tu rostro busco.
Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes. Pon tu esperanza en el Señor; cobra ánimo y ármate de valor, ¡pon tu esperanza en el Señor.
Porque el Señor es bueno, su gran amor perdura para siempre y su fidelidad permanece por todas las generaciones.
La gratitud se vuelve más profunda cuando recordamos quién es Aquel a quien adoramos.
Es un llamado a entrar con acción de gracias.
A reconocer que Dios es bueno.
Su amor no se agota y Su fidelidad no se interrumpe.
Es el único lugar dónde encontramos esperanza.
Porque el mismo Dios que nos ha guardado será fiel mañana.
La bondad de Dios no cambia, Su amor no falla.
Salmo 34:8-9, 11 NVI
Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que se refugian en él. Teman al Señor, ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen.
Vengan, hijos míos, y escúchenme que voy a enseñarles el temor del Señor.
Salmo 145:9-19 NVI
El Señor es bueno con todos; él tiene misericordia de todas sus obras. Que te alaben, Señor, todas tus obras; que te bendigan tus fieles. Que hablen de la gloria de tu reino; que proclamen tus proezas, para que todos conozcan tus proezas y la gloria y esplendor de tu reino. Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las generaciones. Fiel es el Señor a su palabra y santo en todas sus obras. El Señor sostiene a los caídos y levanta a los agobiados. Los ojos de todos se posan en ti y a su tiempo les das su alimento. Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente. El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras. El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad. Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva.
2 Timoteo 2:11-13 NVI
Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él, también viviremos con él; si resistimos, también reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará; si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo.
Un milagro que producirá muchos más conforme a la voluntad de Dios; el milagro es Cristo Jesús.
En Cristo Jesús somos victoriosos, Él nos libro de la maldición, del poder del pecado y delamuerte, de la destrucción eterna; en Él avanzamos en victoria.
Pero esto es conforme al conocimiento de su Nombre.
La victoria, la obtenemos en el Nombre de Jesús en cada prueba o proceso.
Los beneficios siempre serán añadiduras, bendiciones maravillosas de las que por gracia Dios nos permite recibir y disfrutar.
Si Dios nos las da, es porque a través de ellas nos está manifestando su Amor, su Bondad y su Poder para Su gloria.
La verdadera victoria está en conocer más a Jesús el Cristo y en crecer conforme a su Nombre.
La victoria es Cristo Jesús, y mientras lo reconozcamos.
Si verdaderamente creemos y tenemos fe en Jesús podremos sentirnos seguros y confiados del obrar del Espíritu de Dios en nuestra vida.
En Cristo Jesús está contenida toda la Grandeza de nuestro Dios y Padre Eterno.
Mientras vivamos en Cristo Jesús, seremos bendecidos para bendecir.
Seremos instrumentos de testimonio de su Santo Nombre.
Romanos 8:28-31 NVI
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?
La transformación espiritual ocurre en procesos, no en impulsos.
La instrucción recibida en el corazón y escuchada con discernimiento, ahora se convierte en un camino sostenido.
Dios no exige perfección inmediata, sino fidelidad constante.
Cada paso en obediencia incrementa la luz interior, la comprensión y la capacidad de amar.
La luz que Dios enciende no se apaga; crece.
Crece en quienes se mantienen en el camino correcto que es Jesús.