02/03/2020
ENSEÑANZAS DE YAHSHÚA A SUS DISCÍPULOS
Entonces le dijo al viñador: “Mira, hace ya tres años que vengo buscando fruto en esta higuera y
no lo encuentro. Así que córtala. ¿Por qué va a desperdiciar el terreno?” Lucas 13:7
Lectura devocional: Lucas 13:6-9
Apertura
Yahshúa les dio señales concretas y específicas a sus discípulos en cuanto a la destrucción del
templo y de la ciudad. ¡Él sabía que la destrucción estaba próximo a llegar! La señal de escape
era precisa: “Cuando vean a Yerushaláyim asediada por ejércitos, sepan que ha llegado su
destrucción. Los que estén en Yahudah, huyan a los montes: los que estén en medio de la ciudad,
salgan; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de venganza, para
que se cumplan todas las cosas que están escritas”. (Lucas 21:20-22)
¿Qué era lo que estaba escrito? Lo que Yahwéh había dicho por medio de Mosheh: “Yahwéh
traerá contra ti una nación de lejos (Roma), del fin de la tierra, la cual se abalanzará como el
águila (emblema del escudo romano), una nación cuyo idioma no entiendes (el latín), una nación
fiera que no le mostrará consideración al viejo ni misericordia al joven”. (Deuteronomio 28:49,
50) Todo esto por faltar a la Toráh y no reverenciar el honorable y respetable nombre de Yahwéh
su Elohim. (Verso 58)
Primera enseñanza: Adornado con hermosas piedras…
La señal dada por Yahshúa a sus seguidores acerca del peligro que se acercaba sobre la ciudad
era incuestionable: “Cuando vean a Yerushaláyim asediada por ejércitos, sepan que ha llegado su
destrucción”. (Lucas 21:20) Soldados romanos no solamente entraron en la ciudad; llegaron a
pisar donde solamente lo podía hacer el sumo sacerdote una vez al año: en el Lugar Santo. Las
calles de la amada Tsión como el templo fueron contaminados con la sangre de los mu***os. Del
templo no quedó piedra sobre piedra porque éste fue arrasado: peor aun, araron sus cimientos
buscando las riquezas o tesoros que los romanos pensaron que podían estar ocultos bajo tierra.
Tal vez le sorprenda lo que dijo Yahwéh por medio de Jeremías al ver la conducta irreverente que
mostró su pueblo en cuanto al santuario que había construido Salomón: “Yahwéh ha abandonado
su altar; ha menospreciado su santuario. Ha entregado en mano del adversario los muros de los
palacios de ella; en la Casa de Yahwéh elevaron un clamor como en un día de fiesta solemne.
Yahwéh resolvió destruir el muro de la Hermosa Tsión…”. (Lamentaciones 2:7-8 p.p.)
El templo construido por Salomón lo destruyó Babilonia. Ahora es Roma quien destruye el
segundo templo construido por Herodes sin piedad alguna. La conducta irreverente de los
adoradores los llevó a la ruina. Lucas presenta algunas de las bellezas del templo que fue destruido
por los romanos:
“A algunos que hablaban acerca del Templo, diciendo que estaba adornado con hermosas
piedras y con ofrendas votivas, les dijo: “En cuanto a estas cosas que ven ustedes, vendrán
días cuando no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada”. Lucas 21:5, 6
1. Maestro, dígale a la clase las razones por las cuales Yahwéh permitió que sus dos
santuarios fueran destruidos por naciones extranjeras. Jeremías 5:11
Segunda enseñanza: No pasará esta generación
Los escritos de Mateo, Marcos Lucas y Juan, incluyendo algunas partes de los Hechos de los
Apóstoles evidenciaron que Yahshúa fue un fiel profeta cuyo objetivo era señalar el desenlace
final del templo y de la ciudad. Los mensajes que dio a sus discípulos constituyen pistas y signos
que les ayudaría a comprender lo que sucedería después de su muerte.
Uno de esos signos atemperaba a la generación que le escuchaba, incluyendo a los que decían
que Él era un falso profeta. En todo momento Yahshúa buscaba que la conciencia e identidad de
los que le rechazaban quedara en ridículo al presentar que su mensaje no provenía de Él, sino de
su Padre. Una de esas señales con la que les comprobó su fiel ministerio como profeta enviado
por su Padre fue el siguiente:
“En verdad les digo que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. El
cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. Marcos 13:30-31
Al leer Job 42:16, podemos decir que una generación es el tiempo transcurrido entre el nacimiento
de los padres y el de los hijos. La generación de los tiempos de Yahshúa contempló la destrucción
del templo y de la ciudad de Yerushaláyim, entre unos 35 a 40 años después de ser advertidos.
Las piedras del templo quedaron como testigos mudos de que Yahshúa era el enviado de Yahwéh
para salvación de su pueblo.
2. ¿Cómo le respondería usted a alguien que le pregunte qué pruebas tiene de que Yahshúa
fue un fiel profeta enviado por Yahwéh? Deuteronomio 18:18, 19
Tercera enseñanza: La rama de la higuera se pone tierna
En otra de las sorprendentes declaraciones proféticas que Yahshúa les dio a los de la generación
que le vio nacer, crecer y morir les presentó una señal indicando que la destrucción había llegado.
Muchos de los que escucharon esas advertencias no mostraron interés en cuanto al escape a
seguir. Flavio Josefo indica que más murieron dentro del templo que los que murieron en las
calles de Jerusalem. Solo por no prestar atención a lo que Yahshúa les dijo:
“De la higuera aprendan la analogía: Cuando su rama se pone tierna y brotan sus hojas, saben
que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está
cerca, a las puertas”.
La manera definida en que Yahshúa determinó los sucesos que acontecerían sobre el templo y la
ciudad no deben escapar a nuestra atención. Sus palabras son claves para descifrar el mensaje:
“De la higuera aprendan la analogía: Cuando su rama se pone tierna y brotan sus hojas, saben que
el verano está cerca.” (Mateo 24:32) Desglosemos el mensaje: La higuera es Israel; la rama tierna
que brotan sus hojas es la debilidad en su defensa; el verano está cerca representa la invasión de
los ejércitos romanos. Más aun, una clara demostración del calor sofocante del fuego que
destruiría el templo y la ciudad amada.
3. Reflexione sobre la advertencia que Yahshúa hizo en relación a la higuera que no daba
fruto. ¿Cuál fue la propuesta del viñador? Lucas 13:6-9
Cuarta enseñanza: Caerán a filo de espada y serán llevados a todas las naciones
Consideremos otros de los mensajes de advertencia que Yahshúa dio a sus discípulos. La
declaración de Mateo es muy significativa para esta ocasión: “Cuando Yahshúa salía y se alejaba
del templo, se le acercaron sus discípulos y le llamaron la atención hacia los edificios del templo”.
(Mateo 24:1) Yahshúa les predice el desenlace final de su santuario al no quedar piedra sobre
piedra que no fuera derribada. Para Yahshúa, debió significar mucho las palabras registradas en
el quinto libro de la Toráh:
Y así como se deleitó una vez Yahwéh en hacerlos prósperos y numerosos, así se deleitará
ahora Yahwéh en hacer que perezcan y en eliminarlos; ustedes serán arrancados de la tierra
en la que van a entrar y poseer. Yahwéh los esparcirá entre todos los pueblos desde un
extremo de la tierra hasta el otro y allá les servirán a otras deidades, de madera y de piedra,
las que ni ustedes ni sus ancestros han experimentado. Deuteronomio 28:63, 64
En armonía con esta profecía milenaria, Yahshúa advirtió a sus seguidores de igual forma:
“Caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones. A Yerushaláyim la
pisotearán los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de los gentiles” (Lucas 21:24). Entre los
que murieron en la primera persecución en Roma estaban Pedro y Saulo, el primero por muerte
en el madero, el segundo por espada.
Muchos de los seguidores de Yahshúa fueron arrestados; una gran cantidad fue condenada al
exilio. A otros se les cubría con pieles de bestias salvajes y eran desgarrados por perros. Algunos
eran amarrados en los postes y cuando llegaba la noche eran encendidos como lámparas. La
persecución de Yahshúa, tres décadas antes se había difundido y ahora afectaba a los nuevos
conversos en una escala mucho mayor.
4. ¿Considera que una nueva persecución romana se repita antes de la venida de Yahshúa?
Revelación 6:10, 11
Shalom,
Estudio preparado por el Min. Carlos Alemán Cotto.